Entre 1492 y 1600 los conquistadores asesinaron a 55 millones de personas, el 90% de las poblaciones indígenas en América.

La viruela negra o la bomba biológica que destruyó Tenochtitlán

Antes de que Cristóbal Colón llegará a las tierras que se conocerían como América, en 1492, el continente era habitado por más de 60.5 millones de personas, un siglo después la población indígena no alcanzaba ni los 6 millones de habitantes. La guerra, el hambre y la enorme cantidad de enfermedades provenientes del viejo continente, como la viruela y el cólera, provocaron una masacre sin precedentes en la historia de la humanidad.

Un nuevo estudio científico reveló que la enorme escala de muerte fue tal que entre el siglo XVI y mediados del XIX se provocó una pequeña edad de hielo en el planeta. De acuerdo con los científicos, el rápido descenso de la población provocó que se abandonaran grandes extensiones de vegetación y tierras de cultivo, dando espacio a la naturaleza a repoblar la Tierra, absorber más dióxido de carbono y a mantenerlo atrapado en el suelo, eliminando gas de efecto invernadero de la atmósfera y provocando una disminución de la temperatura de la Tierra.

Una investigación de la University College London asegura que la temperatura promedio del planeta bajó en 0.15 grados centígrados, con lo cual se comprobaría que los humanos no comenzaron a impactar el clima del planeta con la Revolución Industrial, sino dos siglos y medio antes de lo que todos pensábamos.

“Los seres humanos alteraron el clima antes de que comenzara la quema de combustibles fósiles. La quema de combustibles fósiles sólo subió el dial”, dijo el autor principal del estudio, Alexander Koch.

Para llegar a este descubrimiento, los investigadores desarrollaron un método para descubrir cuántas personas vivían en la América precolombinas, dividieron América del Norte y del Sur en 119 regiones y analizaron todas las estimaciones publicadas de las poblaciones en cada una. Concluyeron que entre 1492 y 1600, el 90% de las poblaciones indígenas en las Américas habían muerto. Eso significa que alrededor de 55 millones de personas murieron debido a la violencia y patógenos nunca antes vistos en el continente americano, como la viruela, el sarampión y la influenza.

Según estos nuevos cálculos, el número de muertos representaba aproximadamente el 10% de la población total de la Tierra en ese momento. Es más gente que las poblaciones modernas de la ciudad de Nueva York, Londres, París, Tokio y Beijing combinadas. O la población combinada de la Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Jalisco, Veracruz, Baja California, Coahuila e Hidalgo.

Los núcleos de hielo de la Antártida, que datan de finales de los años 1500 y 1600, confirman esa disminución en el dióxido de carbono. Esa caída de CO2 fue suficiente para bajar las temperaturas globales en 0.15 grados Celsius y contribuir a la enigmática tendencia de enfriamiento global llamada Pequeña Edad de Hielo, durante la cual se expandieron los glaciares.

Sin embargo, muchos otros científicos afirman que estas conclusiones son exageradas y que la caída del CO2 en esa época tuvo que darse por causas naturales.

fuente Business Insider

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