We Work Entrevista, Startup, Oficina, México

Visitamos WeWork, la más grande startup de coworking en el mundo y quedamos bastante sorprendidos: aquí está la oficina de tus sueños.

Cuando hablamos de trabajo de oficina pensamos en estereotipos: los cubículos, fotos familiares, tuppers, jefes insufribles, compañerismo incómodo, horarios de 9 a 6 y los monos de Los Simpsons atados en un sótano con una máquina de escribir. Dicen algunos, con vieja sabiduría popular, que el trabajo es tan malo que hasta pagan por hacerlo.

Muchos nacimos bajo la idea de la generación X, de que el trabajo es el pilar del individualismo y la superación personal. Por más que nos desafanemos de esta idea, la tenemos en el tuétano… y así la vivimos.

Pero tal vez no tiene que ser así.

WeWork, una startup masiva de coworking, es la viva representación de que la forma de trabajar está cambiando de manera radical. El trabajo invade, cada día más, nuestra vida privada y eso se puede revertir con una solución elegante: habitar el espacio de trabajo con la familiaridad comunitaria de la vida diaria.

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Una oficina agradable, rodeado de una comunidad, un espacio de confianza, con horarios abiertos y con todas las comodidades hogareñas imaginables, una oficina en la que se puede tomar café de calidad a voluntad, que tiene garrafones de agua fría con trozos de sandía fresca, que ofrece cerveza de barril a voluntad, suena como algo utópico… pero es algo que existe.

WeWork: el renacimiento de la vida colaborativa

WeWork es una compañía que dio sus primeros pasos hace diez años y que salió oficialmente al mercado hace cuatro. La empresa se creó gracias a una mezcla peculiar de circunstancias. Sus dos fundadores se criaron en contextos muy distintos. Miguel McKelvey era un arquitecto con una pequeña oficina y, en la oficina de junto, Adam Neumann, un israelí que había pasado tiempo en la marina de su país, tenía un negocio de ropa para bebés.

Al conocerse en las oficinas contiguas tuvieron una idea: rentar el piso completo y hacer pequeñas oficinas. Al rentar estas oficinas por pequeños periodos de tiempo, le querían dar la oportunidad a startups sin grandes financiamientos para que arrancaran su negocio y pudieran adaptarse a las circunstancias del mercado.

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Básicamente eso es lo que siguen ofreciendo: puedes rentar un espacio por día, por semana, por mes y trabajar en una comunidad. O, si eres un startup con más elementos en tu equipo, puedes trasladar todas tus oficinas a las oficinas amuebladas de WeWork y gozar de sus servicios. La principal ventaja es que  podrás ahorrar hasta  25% (de acuerdo a la página de la empresa). Además, promueve la práctica networking lo que podría llevarte a crear relaciones inesperadas.

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Pepe Villatoro, General Manager de WeWork en México, Colombia y Perú.

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Por tanto, se trata de un modelo de negocio disruptivo. Así lo entiende Pepe Villatoro, el General Manager de WeWork en México, Colombia y Perú. Un hombre joven, afable, de mirada inteligente y postura relajada:

“La empresa fue fundada por un israelita y un americano, uno que nació en un Kibutz y otro que nació en una comunidad… Ambos tienen un concepto de comunidad en la sangre. Al mismo tiempo se desarrollaron en Manhattan, ese Manhattan donde la gente te empuja en la calle, en donde nadie te ve y a nadie le importa los demás. Ahí nace WeWork con un ADN específico de comunidad. (…) Estamos en la ola de una nueva tendencia: borrar la diferencia entre vida y trabajo. No para que trabajemos ochenta horas a la semana, sino al revés, para que nuestro trabajo tenga un propósito. Borramos la diferencia entre trabajo y vida personal, porque todos queremos más vida personal y el trabajo tiene que transformarse para lograrlo.”

Y eso fue exactamente lo que pasó. Antes de llegar a latinoamérica, WeWork ya era una de las empresas de mayor crecimiento en el mundo. Tercer lugar en la lista de Business Insider con las 100 mejores empresas de Sillicon Valley; la onceava startup más valiosa del mundo, arriba de gigantes con SpaceX, Spotify, Dropbox y Pinterest.

Dentro de esta locura de empresa, la ciudad en donde WeWork a crecido con más constancia es la Ciudad de México. En tan sólo siete meses, WeWork ya abrió tres espacios colaborativos: el edificio de Varsovia, en la colonia Juárez, con capacidad de 1600 personas; los cuatro pisos en las alturas de una torre en Reforma con capacidad para 1400 personas; y, desde abril, el complejo de Montes Urales, en las Lomas, para clientes de alto perfil.

“Nuestro crecimiento en México ha sido más rico de lo que esperábamos. WeWork ya tiene una ambición y unas ganas impresionantes. Saben que la necesidad de comunidad, de trabajo con propósito, de ‘Make a life, not a living’ (Haz una vida no te ganes la vida), está en todas partes del mundo y que hay que crecer lo más rápido posible manteniendo ese enfoque. Nos ha ido mejor de lo que esperábamos. Es una locura. Y a parte, todos los espacios son unos monstruos de 1600, 1400 personas. En el caso de WeWork Reforma, estamos duplicando su tamaño y va a ser el tercer WeWork más grande del mundo… además es el más alto. Estamos hablando de un piso 42 con una impresionante vista de 360 grados a toda la ciudad”

Claro, la necesidad de comunidad puede explicar muy bien el crecimiento en México. Porque existen ansias de emprendedurismo en nuestro país y hay grandes ideas… pero carecemos de espacios de confianza.

“Lo que más puede ayudar a la economía mexicana es la confianza porque lo que más la lástima es la corrupción. Por ahí Paul Ahlstrom de Alta Ventures dijo algo brillante hace unos años. Le preguntaban, ‘¿Por qué hiciste Alta Ventures en Monterrey y no en el DF?’ Y él decía que en Monterrey puedes hacer ‘business at the speed of trust’ (negocios a la velocidad de la confianza). Y en el resto de Latinoamérica y sobre todo en México, no sabes cuándo te van a chingar. Dicho en triste mexicano. Entonces si podemos generar estos espacios de confianza, estas comunidades de confianza, la economía se convierte, nuevamente, en un círculo virtuoso.”

¿ Y cómo se ve un espacio de WeWork?

Cuando llegué al edificio de Reforma me pareció sorprendente que el Lobby estuviera en el doceavo piso. Y eso no era nada. Entro a las oficinas de WeWork y ya estoy en las nubes… literalmente.

Es el piso cuarenta y dos y todo parece una cafetería agradablemente tapizada de madera. Plantas, mesas de futbolito, gente trabajando en sus laptops, hablando, tomando café y empezando la primera cerveza del mediodía con algún bocadillo. El lugar es bello, el ambiente es relajado. Todos los tapices y el mobiliario es fabricado por artistas y diseñadores mexicanos. Igual que hace en todo el mundo, esta startup toma talento del país que visita.

En mi paseo por los espacios que se rentan descubro los servicios ofrecidos: pequeñas oficinas individuales, oficinas con dos escritorios, pisos completos en renta, impresoras, fotocopiadoras, salas de junta… Y todo esto está unido por una aplicación en el celular de los clientes. Con esa aplicación de interfaz amigable se crea un perfil de intereses compartidos, se ofrecen cursos, conferencias, interacciones con otras empresas, se activa la fotocopiadora y se apartan salas de junta.

También, la aplicación crea un sentido de comunidad global. A través de ella, los clientes pueden estar en contacto con todas las empresas que usan WeWork. Y no son poca cosa: outlets de medios como Business Insider, Buzzfeed o The Guardian, startups gigantes como Spotify y Pinterest, bancos como HSBC, y otros monstruos digitales como Microsoft y Dell forman parte del catálogo de WeWork.

“Cuando ves que la aplicación interna de WeWork tiene más de 100,000 miembros y que puedes conectarte con más del 10% de las Fortune 500, con las empresas que quieras porque todas son parte de WeWork y con proveedores, clientes, socios potenciales, es increíble. Es un servicio que va más allá. Es un concepto muy poderoso de espacio y plataforma, con ciertos valores y enfoque en comunidad.”

Y claro, están los espacios que puedes rentar individualmente. Puedes entrar en el modelo de Hot Desk y, a partir de 4 mil pesos, rentar un mes de los espacios compartidos y disfrutar de todos los servicios que ya hemos mencionado.

En realidad no tenía idea de lo que iba a ver. No sabía de la magnitud de la empresa ni de la calidad de sus instalaciones. La sorpresa que demuestro es real: éste es un fenómeno que no pasa desapercibido en el resto del mundo y que en México está creciendo de manera acelerada.

Algunos dicen que la empresa tiene sus fragilidades. En particular porque la mayoría de sus clientes son compañías tecnológicas chicas y que la burbuja digital puede estallar, dejándolos sin fondos. Pero estas son suposiciones: la realidad es que el tamaño de WeWork es bastante impresionante. Y la imagen que transmite es de absoluta transparencia y voluntad de reformar la cultura laboral del mundo. Tal vez, esto sea apenas una ambición de inicio. Pero, posiblemente, este ecosistema de startups sea lo que se necesita para fomentar el crecimiento de los emprendedores mexicanos. Al menos, así lo piensa Villatoro:

“Nos vemos mucho el ombligo, no nos relacionamos lo suficiente con el resto de la economía y es como una miniburbúja en la decimoprimera o decimocuarta economía del mundo. Es decir que tienes todo para lograr hacer cosas si sólo te abres un poco más y tus eventos no son siempre los mismos y tus amigos no son siempre los mismos y no dependes de X o Y organización. Hay mucho más por hacer y hay muchos más modelos: no todo es Silicon Valley. Y eso puede parecer una opinión que viene de la tripa… pero cuando ves los números de la economía en México, cuando ves las empresas que se están haciendo, cuando ves los grandes éxitos de la economía mexicana en robótica, en manufactura, en muchos rubros, son gente que está chambeando, no están ganando premios o dando conferencias. Así que creo que este sistema emprendedor ha hecho muy bien la parte de comunicación, la parte de poner allá afuera una nueva forma de trabajar más transparente, mejor, más innovadora. Padrísimo. Pero se ha quedado contenido en su propio discurso porque no ha terminado de permear en el resto de la economía de México.”

La idea de WeWork es, como dice uno de sus fundadores, ser un software que activa de manera innovadora el mercado de los bienes raíces. La idea es brillante pero tendremos que esperar para ver si esta joven startup sigue creciendo con tanto ímpetu. Y si logra impulsar, en su crecimiento, el desarrollo de una nueva cultura del trabajo y un nuevo ecosistema de startups en México.

Mientras tanto, WeWork está demostrando que el trabajo puede ser tan bueno que hasta pagan por hacerlo.

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