En el vertiginoso mundo de los autos de alta velocidad, cada récord es una marca de honor, una demostración de ingeniería y velocidad pura. Christian von Koenigsegg, el visionario detrás de la marca homónima, tiene entre ceja y ceja un objetivo ambicioso: batir el récord de velocidad máxima de un coche de producción con su última creación, el Jesko Absolut. ¿La meta? Alcanzar las 310 millas por hora (aproximadamente 500 km/h), una hazaña que pondría a su compañía en la cima del mundo automotriz.
La historia de Koenigsegg en la búsqueda de la velocidad máxima es bien conocida. En 2017, un Koenigsegg Agera RS, equipado con especificaciones de producción, rompió el récord mundial de velocidad máxima al registrar una velocidad promedio de 277.9 millas por hora (447.2367 Km/h), después de correr en dos direcciones en vías públicas. Aquel hito estableció a Koenigsegg como un líder en el ámbito de los autos de altas prestaciones. Sin embargo, con el Jesko Absolut, la compañía sueca busca llevar las cosas un paso más allá.
El Jesko Absolut comparte el mismo motor y nivel de potencia que su contraparte estándar, el Jesko: un impresionante V8 biturbo de 5.0 litros, capaz de producir 1,625 caballos de fuerza cuando se alimenta con E85. Pero lo que diferencia al Absolut es su diseño ultraaerodinámico y una suspensión más suave, diseñada para garantizar la estabilidad a velocidades extremas y absorber las irregularidades del camino.

En una reciente entrevista con Carup, Christian von Koenigsegg reveló que sus modelos teóricos indican que el Jesko Absolut tiene el potencial de superar las 310 millas por hora (500 km/h). Un hito que la compañía está ansiosa por demostrar en la realidad. Sin embargo, la búsqueda de este récord no está exenta de desafíos.
“Lo que hemos dicho es que nuestros modelos teóricos muestran que el coche puede alcanzar más de 500 km/h (310 mph). Ahora queremos mostrar de qué es capaz el coche en la realidad”, dijo Koenigsegg.
Koenigsegg a la caza de Bugatti
La competencia en el mundo de los autos de alta velocidad es feroz. En 2019, Bugatti rompió el récord establecido por el Agera RS con su Chiron, alcanzando las 304 millas por hora (490 Km/h). Sin embargo, Koenigsegg desestima este logro, argumentando que el Chiron utilizado para la hazaña no cumplía con las especificaciones de producción completas y que la carrera se llevó a cabo en una pista de pruebas, no en vías públicas.

La rivalidad se intensifica con otros contendientes en la arena de la velocidad extrema. El SSC también reclama haber superado el récord del Agera RS en 2017, pero Koenigsegg cuestiona la legitimidad de esta hazaña, afirmando que el vehículo utilizado no estaba homologado para uso en carretera.
Para Koenigsegg, es crucial que su intento de batir el récord se realice con un vehículo de producción, completamente homologado para su uso en la calle. La compañía está en búsqueda de un tramo de carretera lo suficientemente largo y seguro para alcanzar estas velocidades extremas. Aunque no será una tarea fácil, Koenigsegg está determinado a lograrlo.
Si el Jesko Absolut puede superar las 310 millas por hora, será un hito sin precedentes en la industria automotriz. Y las reacciones de otras marcas de prestigio, como Bugatti, serán de gran interés. Con un nuevo liderazgo en Bugatti, encabezado por Mate Rimac, la competencia podría intensificarse aún más.

En última instancia, la búsqueda de la velocidad máxima no se trata solo de establecer récords, sino de empujar los límites de lo que es posible en el mundo del automovilismo. Con el Jesko Absolut, Koenigsegg está listo para escribir un nuevo capítulo en la historia de la velocidad, demostrando una vez más que está a la vanguardia de la innovación y el rendimiento automotriz.
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