Vice, la nueva película de Adam McKay, satiriza al vicepresidente más poderoso de toda la historia de Estados Unidos, Dick Cheney.

Adam Mckay es conocido por sus películas en las que el humor y la sátira no son nada sutiles. Tras trabajar mano a mano con Will Ferrell (Anchorman), en 2015 realizó The Big Short, un filme sobre la crisis financiera de 2010 por la acumulación de viviendas y la burbuja inmobiliaria. Este filme le valió un Oscar por el guión -adaptado del libro de Michael Lewis- y, desde entonces, su trabajo se ha ido hacia temas más serios, y con un impacto en la vida política, económica y social de los Estados Unidos.

En filmes anteriores, McKay ha grabado escenas tan absurdas como un escroto prostéstico en primer plano balanceándose sobre un tambor. También reclutó a Margot Robbie para explicar qué son los bonos hipotecarios en medio de un baño de burbujas. Sin embargo, con Vice (El Vicepresidente, Más allá del poder), con un tono casi sardónico y carente de sutileza, lanza una de las películas más controvertidas que se han hecho sobre la política estadounidense.

En Vice, McKay aborda la  figura de Dick Cheney, encarnado extraordinariamente por Christian Bale. Un hombre que terminó por convertirse en uno de los hombres más poderosos, no sólo de Estados Unidos, sino de todo el mundo. Y lo hizo siendo el vicepresidente del país más poderoso del mundo. Cheney no necesitó sentarse en la Oficina Oval para haber hecho y deshecho con su política exterior contra Irak e Irán.

Cargado de humor, ironía, sarcasmo que llega casi a la demonización, Vice en un filme que divide opiniones por su cargada agenda liberal y su poco disimulo para criticar a la derecha, con sus políticas de capitalismo voraz y rampante.

De ser un don nadie a ser un todopoderoso

(Annapurna)

Ser vicepresidente es un trabajo menor, algo casi conmemorativo. O al menos así lo veía Lynne Cheney, magníficamente interpretada por Amy Adams. Pero Dick, su esposo, tenía un plan. Y ese plan terminó por convertirlo en el vicepresidente más importante en toda la historia de los Estados Unidos. Y en Vice, llamada así no sólo por el cargo que desempeñó Dick Cheney, sino por la manera en la que lo ejecutó, el vicio es el opuesto a la virtud y los ocho años que ocupó la Casa Blanca como el segundo a cargo de George W. Bush estuvieron cargados de vicios.

Para llegar a convertirse en el hombre que tenía el poder durante la administración de Bush hijo, nos cuenta Adam McKay, Cheney tuvo que enmendar su camino. Era un hombre que iba corriendo hacia ninguna parte en particular, destinado al fracaso. Pero, gracias a su entonces prometida, Lynne Vincent, supo rectificar su camino. El ultimátum que le dio tras dejar Yale y dedicarse a beber y fumar en su natal Wyoming, fueron el detonante para que Dick corrigiera su rumbo.

Este acto de amor terminó por tener consecuencias de largo alcance. Un momento crucial en el que Dick mira a Lynne a los ojos y le jura que nunca la decepcionará. La tesis que sustenta Vice es que Dick Cheney cumplió y mantuvo su promesa. Y que todos los demás, incluida su hija Mary (Alison Pill), miles de soldados estadounidenses, cientos de miles de civiles iraquíes y casi todos en el planeta que cuidan la justicia, la democracia o la simple decencia humana, pagaron el precio. Y, si bien el filme tiene como protagonista a Cheney, también sirve como genealogía de cómo la derecha de Estados Unidos ha llegado a convertirse en algo cínico y macabro. En ningún momento la personalidades políticas hablan de ética, moralidad o el beneficio de la gente, del pueblo. El Donald Rumsfeld de Steve Carrell se burla de la idea mientras introduce a Cheney al Washington de los 70s.

Es en este momento en el que Christian Bale desaparece ante nuestros ojos para transformarse en Dick Cheney. Su interpretación es sensacional. No sólo modificó su cuerpo, sino que su actitud y se apropió de los gestos característicos del vicepresidente Cheney.

Amy Adams está a la altura de Bale. Encarna a la perfección a una esposa republicana, ambiciosa y  se convierte en la conciencia -o en la falta de la misma- del filme. Y es precisamente esta falta de conciencia la que determinará a Cheney cuando deja su vida como empresario para asumir el rol de vicepresidente.

Teoría Unitaria Ejecutiva

(Annapurna)

Como hiciera en The Big Short, McKay busca explicarnos complejos términos a través del humor. En este caso, el filme se centra en la teoría unitaria ejecutiva: una teoría que permite que el presidente ejerza el total control del poder ejecutivo.

Apenas Cheney conoce esta teoría, espera la mejor oportunidad para poder ponerla en práctica. Como reza la cita al principio de la película: “Beware the quiet man. For while others speak, he watches. And while others act, he plans. And when they finally rest… he strikes”. Es decir: “Cuidado con él hombre callado. Porque mientras otros hablan, el observa. Mientras otros actúan, él planea. Y cuando ellos finalmente descansan… él ataca.”  Tras un diálogo shakesperiano con su esposa, Dick se convence que tiene la oportunidad de ser uno de los líderes más poderosos de Estados Unidos. Cuando perdió la oportunidad de ser presidenciable, se aprovechó de la supuesta ingenuidad e ignorancia de George W. Bush (Sam Rockwell) para ser el hombre fuerte de su presidencia. El presidente detrás del presidente.

Vice retrata a la perfección la naturaleza del poder político en general. Tras la tragedia del 11 de septiembre de 2001, vemos como el vicepresidente toma decisiones que lo convierten en el poder detrás del poder. Y es entonces cuando la poca sutileza del filme se pierde. Alfred Molina aparece como un mesero que ofrece un menú de especiales que incluye elementos como “interrogatorios mejorados”. Una lista de atropellos y horrores presentados para causar risa. “Quiero todo,” ordena un entusiasmado Cheney.

Es lo anterior lo que ha generado las críticas divididas en Estados Unidos. La agenda de Vice es notoriamente liberal y eso hace que sea demasiado crítica, por no decir que demoniza, a la derecha. Sin embargo, el mensaje que no quiere dar es que los resultados serán lamentables si la población no está atenta a lo que hacen sus políticos. Un mensaje oscuro para un filme divertido.

(Annapurna)

Lo bueno
  • Christian Bale está extraordinario en su interpretación con Cheney.
  • Amy Adams y Sam Rockwell se lucen en sus respectivos papeles
  • Es divertida y tiene buenos momentos de humor
  • La escena de Cheney con sus múltiples infartos
  • La dirección de McKay es plausible
Lo malo
  • Su cargada agenda liberal
  • A veces la crítica demoniza más de lo que señala
  • Ciertos diálogos y escenas lucen forzadas y sobran
  • El diálogo shakesperiano
  • Roza la caricaturización de ciertos personajes.
Veredicto

(Annapurna)

Vice es un filme entretenido, que presenta de manera divertida a una figura tan controvertida como Dick Cheney. Tiene momentos donde el humor y la sátira es muy inteligente y fina, pero en otros carece de sutileza, llegando casi a la caricaturización. No obstante, es un buen filme para conocer más a fondo a uno de los vicepresidentes más poderosos de toda la historia y los riesgos de que un hombre tenga tanto poder.

Título: Vice

Duración: 132 minutos

Director: Adam McKay

Elenco: Christian Bale, Amy Adams, Sam Rockwell, Steve Carroll, Alison Pill, Bill Pullman

País:

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