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Reseña – The Last of Us Part 1: Jugué TLOU por primera vez en 2022

| 10 de octubre de 2022
Está bien, ahora entiendo por qué la gente ha amado este juego durante tanto tiempo.

Sí, estuve 10 años sin jugar The Last of Us. ¿Cómo pasó esto? Bueno, no había tenido una consola de PlayStation desde la primera plataforma lanzada por Sony a mediados de los noventa, y mi camino como gamer ha estado marcado por las consolas de Xbox desde principios de los 2000, hasta ahora, que con la novena generación de consolas por fin me he hecho de una PlayStation 5.

Por supuesto, en todos estos años era imposible mantenerse libre de spoilers en lo referente al videojuego desarrollado por Naughty Dog, sobre todo porque llevo casi 5 años dedicándome de forma profesional al periodismo en la fuente de videojuegos. Así, que sin haberla jugado, conocía ya muchos detalles de la aventura de Joel y Ellie a lo largo de la costa Este de los Estados Unidos.

Sin embargo, una cosa es conocer y otra muy distinta vivir la experiencia de primera mano. Por ello, The Last of Us Part I para PS5 fue mi oportunidad de oro, para por fin, en pleno 2022 y a 10 años de su lanzamiento, jugar por completo TLOU, y entonces, entender a la perfección por qué para un montón de gente es uno de los mejores videojuegos que se haya creado jamás.

Imagen: Naughty Dog

Un mundo despojado

A estas alturas, dada la importancia y trascendencia de la obra, podría resultar trillado resumir la historia de The Last of Us Part 1, pero lo intentaré hacer de forma resumida por si algún despistado aún no conoce la configuración del juego desarrollado por Naughty Dog. TLOU está ambientado en un mundo postapocalíptico donde los humanos han sido infectados por un hongo llamado Cordyceps, un parásito que infecta el cerebro y convierte a los humanos en monstruos violentos fuera de sí que de a poco comienzan a mutar en bestias irreconocibles.

La trama principal comienza 20 años después del brote inicial. Los humanos han sido relegados a zonas de cuarentena militarizadas en ciudades en descomposición y asentamientos remotos con accesos repletos de peligros y mutantes. Joel y Ellie son dos de los supervivientes: el primero sobrevivió al brote inicial y ahora se ha convertido en una especie de mercenario que intenta sobrevivir a un mundo hostil y despiadado, mientras que la segunda nació en este contexto.

Su relación en principio será un tanto conflictiva, ya que Joel tiene la tarea de sacar a la adolescente de contrabando de Boston para ponerla en manos de un grupo revolucionario conocido como Las Luciérnagas. El motivo por el que esta facción quiere a Ellie es muy sencillo: la chica parece haber desarrollado cierta inmunidad al virus, por lo que puede ser la clave para encontrar una cura definitiva para la infección.

Imagen: Naughty Dog

En un principio, The Last of Us podría parecer tan violento y peligroso como cualquier otra epopeya zombie, con personajes despiadados y brutales, y con un mundo despojado de toda humanidad, tanto en los escenarios y paisajes, como en las personas sobrevivientes, que son quienes representan el verdadero peligro y amenaza. Es justo aquí donde The Last of Us brilla con luz propia. Con absoluta maestría el juego recuerda constantemente que la brutalidad del mundo que estamos viviendo no es más que un vestigio de la sociedad anterior a la infección. Desde 2013 muchos juegos, series, películas, libros y demás productos se han centrado en este matiz de violencia que presenta TLOU, pero a pesar de ello, el videojuego de Naughty Dog aún se siente fresco, inspirado, y sobre todo, es capaz de marcar diferencias con otros productos del género a través de los pequeños detalles.

La violencia en The Last of Us es capaz de perturbar al jugador hasta la fecha, y supongo que eso me pasa a mí con mayor énfasis siendo un novato dentro de esta narrativa, pero tampoco creo que los que están regresando al juego estén exentos de ello. La gente lo ha dicho antes y ahora lo reafirmo: The Last of Us no es exactamente un videojuego divertido. No es Fortnite, Gears of War o cualquier otro shooter de acción donde disparar y matar es solo una serie de números en el marcador y donde todo a tu alrededor es más lúdico.

Sostener el arma de Joel, apuntar y disparar puede convertirse en algo insoportable y doloroso; en primer lugar porque Joel está defendiéndose de otros humanos sobrevivientes, y en segundo, porque los recursos son muy escasos. Tras acabar con un rival en varias ocasiones quedé preguntándome: ¿me arrepentiré de haber usado esa bala?, ¿debí matar a ese enemigo de forma sigilosa?, ¿habría sido mejor si lo golpeaba en vez de usar tres de mis valiosos proyectiles?

Imagen: Naughty Dog

El caballero y la princesa

Este mundo postapocalíptico despojado de valores elementales se basa en una narrativa clásica dentro la literatura y el mundo de los videojuegos como tal: el caballero debe ayudar a la princesa, aunque en esta ocasión la princesa no necesita un rescate, y lejos de esperar solamente en una torre alta, se convierte en una parte viva y fundamental de la lucha que habrá de emprender el caballero.

Por otro lado, además de todos los momentos de cinismo y arrepentimiento por un mundo perdido, The Last of Us también es un juego que es capaz de evocar ternura. Nos lleva por la relación de Joel y Ellie a través de alteraciones estridentes mientras viajan a través de un Estados Unidos destruido.

La dinámica de estos dos protagonistas comienza de forma antagónica: Ellie es una carga para Joel, una promesa que le hizo a una vieja amiga. Y para Ellie, Joel es solo otro extraño que la abandonará en algún momento del camino, cuando poner en riesgo su vida por una adolescente ya no valga la pena. Sin embargo, a lo largo de su trayecto la pareja irá encontrando múltiples catalizadores que irá fomentando el compañerismo, la solidaridad y sobre todo, una especie de cariño fraternal muy profundo entre ambos.

Imagen: Naughty Dog

Además, la elección de Naughty Dog de marcar el ritmo del juego junto con las estaciones del año es todo un acierto: desde el verano en Boston, donde se puede apreciar el calor que irradian los edificios en descomposición, pasando por el otoño en un bosque repleto de adversidad hasta el invierno en Silver Lake, Colorado, donde la sangre resplandece sobre la nieve; el paso de las estaciones hace que el tiempo se sienta como algo totalmente tangible y que la aventura mantenga un ritmo claro en todo momento.

Y con ese tiempo, la relación de Joel y Ellie comienza a crecer. Poco a poco se establece un vínculo padre-hija que nos otorga momentos conmovedores intercalados entre la brutalidad del contexto. Encontrar belleza entre la atrocidad es contrastante, y provoca que hasta los más pequeños detalles tengan un valor incalculable dentro de la historia. Una clara muestra de ello, es la escena en Utah, cuando Joel y Ellie se encuentran con una manada de jirafas, un atisbo de humanidad y sentimientos en un mundo aterrador. Se trata de una escena que se ha vuelto omnipresente dentro de la industria, un meme de la cultura pop del que todos hablan. Y esto tiene una justificación, pues debo reconocer que nueve años después y siendo totalmente consciente de ella, logró impactarme por completo una vez que lo viví por cuenta propia.

Es hermoso. Naughty Dog de forma brillante permite que el jugador se quede en el mirador mientras las jirafas comen las hojas de los árboles y deambulan por una zona inundada de la ciudad. Me quedé allí un rato para deleitarme con la belleza de la imagen, tal y como lo hace Ellie. De hecho, sentí un hueco en el estómago al abrir la puerta a la siguiente fase sombría de The Last of Us. Es sin duda uno de los momentos que más sensaciones me han despertado dentro de un videojuego.

Imagen: Naughty Dog

Hablemos de TLOU para PS5

Como los abanderados de la narración cinematográfica en los videojuegos The Last of Us Part I utiliza la base sólida del juego original y eleva cada elemento técnico, llevándolo a los estándares de la novena generación de consolas con texturas y activos nuevos o actualizados para cada personaje y cada parte del mundo. Lo más seguro es que todo se sienta increíblemente familiar para un jugador que regresa, pero será imposible ignorar los cambios radicales que se han realizado para hacer que el mundo desgarrador de The Last Of Us se sienta más auténtico.

Naughty Dog ahora ha podido agregar más detalles y vida a este mundo podrido y cubierto de maleza. El sol brilla maravillosamente entre los árboles y a través de las ventanas de vidrio rotas, la nieve se aplasta suavemente bajo los pies y las esporas mortales llenan las húmedas habitaciones de hotel y los cavernosos sistemas de subterráneos.

Imagen: Naughty Dog

A menudo me detenía para admirar mi entorno y volver a explorar cada rincón y grieta. Naturalmente, el poder de la PlayStation 5 significa que todo se ve mejor, pero también se juega mejor: el “Modo de rendimiento·, que tiene como objetivo 60 fps a cambio de una resolución de 1440p, se siente muy bien con el combate y la exploración es muy receptiva. No se puede negar que el salto a 4K en el ‘Modo de fidelidad’ hace que el juego se vea aún mejor. Sin embargo, encontré que el sacrificio por el rendimiento era demasiado, y que además mi televisor no explotaba al máximo las imágenes en 4K.

The Last Of Us Parte I realiza algunos cambios menores y utiliza la tecnología de la nueva consola de Sony para mejorar la sensación de juego, sobre todo en lo que se refiere al controlador DualSense de PlayStation 5. Un montón de aspectos se pueden sentir a través de los gatillos adaptables del controlador, como las vibraciones suaves que resaltan los cambios de clima o terreno, los disparos o la elección de las armas.

Imagen: Naughty Dog

TLOU Part I también incluye el increíble episodio de precuela adicional Left Behind. Lanzada por primera vez como DLC para el juego original e incluida como parte de la remasterización en 2014, esta historia a pequeña escala es absolutamente imprescindible.

Veredicto

The Last of Us Part I puede estar construido sobre cimientos antiguos, pero la estructura sigue siendo tan sobresaliente como hace casi una década. El trabajo que Naughty Dog ha realizado aquí puede parecer granular, pero los resultados hablan por sí mismos. Ciertamente, se podría argumentar que esta versión reemplaza a la original, y en muchos sentidos lo hace, pero está claro que el desarrollador se aseguró de que se mantuviera el núcleo del juego. Aún así, es una espada de doble filo: algunos sentirán que la Parte I no hace lo suficiente para justificar su existencia, mientras que otros pueden sentir que cualquier cambio importante puede empañar el legado de uno de los juegos más condecorados de todos los tiempos.

Lo cierto, es que para cualquiera que aún no haya jugado, o tal vez quiera jugar una vez que se estrene el programa de televisión el próximo año en HBO Max, es sin duda, la versión definitiva de The Last of Us.

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