Reseña: Mulan — ¿Vale la pena pagar para verla?

| 9 de septiembre de 2020
El remake de Mulan es una versión sosa y gris que divierte poco y que aburre mucho. No vale la pena pagar por verla

Cuando Disney anunció que Mulan llegaría directo a su servicio de streaming —Disney+— por 30 dólares, hubo mucho escepticismo sobre si valdría la pena pagar por ver este remake. Spoiler alert: No lo vale. 

A diferencia del filme animado, en esta versión, buscaron una gran epopeya de acción, más al estilo del cine chino, aunque dirigida por Niki Caro, quien es de Nueva Zelanda. Y, si bien hay elementos muy rescatables, esta versión de Mulan es gris.

Hua Mulan en el siglo XXI

La versión animada de Mulan (1998) tiene algunas de los mejores personajes y canciones de Disney de finales del siglo XX. Así que había mucho escepticismo sobre si el live action estaría a la altura de las expectativas.

Cómo bien saben, —y si no les cuento— Mulan está inspirada en Hua Mulan, una heroína que decidió tomar el lugar de su padre anciano en el ejército, disfrazándose de hombre, y tomando su lugar en la batalla.

(Imagen: Disney)

Tras un servicio militar destacado contra las hordas que atacaban China, Mulan rechaza los honores que le hizo el emperador para regresar a su hogar y rebelar que en verdad era una mujer.

El live action del siglo XXI, estrenado el 4 de septiembre de 2020 en Disney+, está cargado de acción, con geniales coreografías de peleas que nos dejan la sensación de nostalgia por las salas de cines. Sin embargo, es una película sin vida, que se siente vacía.

Mucha acción, poca sustancia

Cuando se publicaron los primeros detalles del live action, algunos estaban angustiados al saber que las canciones (junto con personajes como Mushu y Shang) serían eliminadas. Y, si bien se agradece que no haya sido un copy/paste como el bodrio de The Lion King, la lejanía con el material original es uno de los problemas de la película.

Buena parte del desarrollo emocional de la versión animada de Mulan tenía lugar durante las canciones. Los escritores de esta película, no compensaron esto durante sus casi dos horas de duración. Así, el guión tiene muchas secuencias hermosas —que, reitero se verían geniales en la pantalla grande—, pero un enorme agujero en cuanto a desarrollo profundo de los personajes.

La interacción de los personajes es mínima, al igual que la construcción del mundo. Nadie desarrolla una relación lo suficiente o recibe suficientes líneas para causar una impresión, y el alivio cómico y la alegría que impregnaban el original desaparecieron por completo.

Como pasó con Lion King, Disney volvió a hacer una película vistosa y sin alma.

(Imagen: Disney)

Mulan de 1998 vs Mulan de 2020

El personaje de Mulan, en la película de 1998, era completamente inútil cuando llegó por primera vez al campamento militar reemplazando a su padre. Tuvo que entrenar, esforzarse de la mano de sus compañeros. En 2020, sin embargo, el personaje cambia radicalmente.

En live-action, Mulan, por el contrario, ha estado entrenando en secreto desde que tenía la edad suficiente para sostener palillos, por lo que todo lo que tiene que hacer es fingir que es inútil. Todo lo que se necesita es un combate de entrenamiento con su interés amoroso obligatorio para revelar que en realidad es un prodigio del combate.

(Imagen: Disney)

Y es que según este live action, la extraña habilidad de Mulan para aprovechar su chi es lo que la convierte en una guerrera sobrehumana, una especie de compulsión genética que la hace saltar sobre los tejados y dominar las espadas desde la infancia. Esto hace que Mulan, en esta versión parezca tener muy poca agencia propia. Nada de lo que hace, en realidad, lo decidió ella y todo lo que consigue, en realidad, es sin esfuerzo.

En 1998, la vimos actuar fiel a sus sentimientos, teniendo a la gente en mente y poniendo un esfuerzo real en sus acciones.  Aquí, al no existir un verdadero desarrollo del personaje dentro de una trama coherente, Mulan se convierte, de la nada, en la pieza más importante para la lucha, poniéndose a la par de villanos tan poco desarrollados como el resto de los personajes.

Mulan: ni de China ni de Estados Unidos

El mayor error cometido con Mulan de 2020 fue no decidir claramente qué tipo de película quería ser. ¿Es este un remake de la versión animada de Disney? ¿Es esta una adaptación directa del folclore chino? ¿O son ambos?

(Imagen: Disney)

La película obviamente optó por la última opción, pero al hacerlo,  fracasó. La versión de 1998 fue el cuento popular chino contado a través de una lente asiático-estadounidense. Sus temas de independencia y de cambio de roles son muy occidentales. Pero los chinos entienden que Mulan sirvió en el ejército por piedad filial y por respeto a su familia.  Eran valores contrastantes que alejaban la primera adaptación de su lugar de origen.

Los realizadores, para intentar evitar estos problemas y apaciguar más al público chino, hicieron que la película se parezca más a la leyenda original, deshaciéndose de elementos culturalmente inexactos (la escena del corte de cabello) y presentando a más actores chinos (verán varios rostros familiares). Mulan trata de ser una película tanto para el público chino como para el público estadounidense. Sin embargo, los intentos por encausar culturalmente esta historia fallaron en una mezcolanza, sin coherencia de identidades que sólo sirve, aquí, para expandir los horizontes de una taquilla.

Lo bueno
  • El aspecto visual
  • Las escenas de acción
  • Las coreografías de las peleas
Lo malo
  • Es aburrida
  • Los personajes son huecos
  • Que Mulan es casi imbatible sólo porque sí
  • Carece de momentos emocionantes
  • Que no tiene identidad
Veredicto

Mulan es otro remake gris y soso de Disney. En su intento de explotar hasta el cansancio sus clásicos, la compañía del ratón nos siguen dando filmes sin alma y sin sustancia. A pesar del impresionante aspecto visual que nos hace añorar las salas de cine, la historia, los personajes y el desarrollo hacen que el pagar extra por verla sea una muy mala inversión.

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