Reseña: Guns Akimbo – El ultraviolento joven manos de pistolas

| 9 de septiembre de 2020
¿Quién habría pensado que era tan divertido ver a Daniel Radcliffe pasarla tan mal?

Daniel Radcliffe tiene algo por las comedias de humor negro. Ha sido un cadáver que se pedorrea en Swiss Army Man y un piloto que transporta cocaína en Beast of Burden. Ahora interpreta a un desarrollador que, por una serie de eventos desafortunados, termina con dos armas incrustadas en las manos. Atrás quedaron los años de “el niño que vivió”: lo suyo, con Guns Akimbo, es la violencia con un toque cyberpunk.

Guns Akimbo o Manos a las armas, su nombre en Latinoamérica, es la historia de Miles: un programador de videojuegos que ocupa su tiempo libre (y también sus horas laborales) en denunciar a los trolls del internet. Detrás de su monitor, Miles es un intento de social justice warrior que intenta mejorar al mundo al reportar publicaciones racistas o violentas, pero que acaba metido con quienes no debería: Skizm, una plataforma de streaming a la que miles se conectan para ser testigos de peleas a muerte en tiempo real.

Miles despierta con dos pistolas atornilladas a las manos y una instrucción: la de matar a Nix, la actual campeona de Skizm interpretada por Samara Weaving (a quien también podremos ver en Bill & Ted Face the Music). Es eso, o ser asesinado ante los ojos de miles de espectadores. Así, un oficinista vegano que reprueba la violencia se ve obligado a sobrevivir con dos armas en lugar de manos (no, aún no supero que hayan dejado pasar la oportunidad de titularla “El joven manos de pistolas” en Latinoamérica). Todo esto mientras fracasa en sus múltiples intentos por regresar con su exnovia.

Samara Weaving como Nix. (Imagen: Saban Capital Group)

Violencia fluorescente

En Guns Akimbo, los disparos, los golpes y las mutilaciones son amortiguados por efectos visuales que recuerdan a un videojuego: la película está repleta de la misma violencia que su protagonista detesta y, paradójicamente, lo aleja de la vida monótona que tampoco soporta. Si bien puede ser una crítica al contenido ultraviolento que se consume en Internet, Guns Akimbo usa esos mismos elementos para engancharnos y, al mismo tiempo, alejarnos emocionalmente de una situación aterradora y, literalmente, dolorosa.

Lo bueno
  1. ¿Quién habría pensado que era tan divertido ver a Daniel Radcliffe pasarla tan mal?
  2. El soundtrack, wow.
  3. Si te gustan las historias de violencia, distopía y videojuegos… la amarás.
Lo malo
  1. Ciertas escenas son absurdas al grado de ser desesperantes… pero lo compensa todo lo demás.
Veredicto

Guns Akimbo tiene la trama de lo que podría ser un episodio más largo de Black Mirror o una versión cinematográfica de Hotline Miami. Los elementos distópicos y futuristas están ahí, con el agregado de un increíble soundtrack de Enis Rotthoff y con remixes de Dead or Alive y Cypress Hill. Si te gusta el neón, pues vas.

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