Megalodón es una cinta mediocre, a medio camino entre Jaws y Sharknado, pero sin ser memorable.

Así como los zombies fueron la horda que arrasó en las salas de cine de todo el mundo al inicio de la década, los kaijus y monstruos gigantes están a punto de hacer lo propio en los años por venir. Al nuevo capítulo de esta oda al terror por los accidentes de la naturaleza le podemos ir sumando Megalodón (The Meg), la nueva película de Warner Bros que, casualmente, también es el siguiente capítulo en la historia del cine de tiburones asesinos ¿Qué podría salir mal en el punto de unión de estos dos conceptos?

(Imagen: Warner)

Tiburón a la vista

La cinta es una adaptación libre de la novela Meg: A Novel of Deep Terror (Steve Alten, 1997). La cinta cuenta la historia de un equipo de investigadores que descubren una profundidad más honda que la de la fosa de las Marianas. Mandan a un grupo a investigar esta nueva fosa y descubren que no es tan pacífica como creían, que está dominada por el Megalodón, una gigantesca criatura marina que se creía extinta. El grupo queda varado en las profundidades y los líderes del proyecto, el oceanógrafo chino al que conocemos como Dr. Minway y su hija, Suyin (Li Bingbing), contratan los servicios Jonas Taylor (Jason Statham), para rescatarlos. Él ya había tenido un encuentro con la bestia en el pasado, pero todos lo tiraban de a loco.

El rescate deja el camino abierto para que el Megalodón salga de las aguas profundas a hacer lo que hace: ser una fuerza de la naturaleza, que no es necesariamente malo, pero si puede ser mortal para los humanos.

La adaptación de la novela fue hecha por un equipo compuesto por Dean Georgaris (The Manchurian Candidate), Erich Hoeber y Jon Hoeber (Red) y es dirigida por Jon Turteltaub, quien nos ha dado hermosas joyas como Jamaica bajo cero, pero bodrios como The Sorcerer’s Apprentice y la saga de National Treasure, con Nicolas Cage. Completan el cast Ruby Rose (Resident Evil: The Final Chapter), Rainn Wilson (The Office), Jessica McNamee (The Loved Ones) y Ólafur Darri Ólafsson (The Last Witch Hunter ).

(imagen: Warner)

Humanos jodiendo la naturaleza

¿Qué puedo decir de Megalodón? Que está bien mega-mamalona. Lo cual no es malo si buscas pasar dos horas entretenido y olvidarte un poco de tus problemas, pero como podrías inhalar cemento con el mismo fin (alejarte de la realidad), te aviso que, en resumen, sí es mala, pero no lo suficiente para ser un completo bodrio. Me explico a continuación.

“Es tan mala que es muy buena” es una expresión que he acuñado para esos gustos culpables que terminan siempre en el universo del cine serie B, y en este caso el problema es que la película no es pésima, sólo es mala, y por lo tanto ni siquiera es memorable, y la olvidaremos en las próximas semanas… o no lo haremos, pero eso dependerá de cuantas veces la programen en la TV abierta. Y, la verdad, es que es una lástima que Megalodón no sea cine serie B, porque en momentos se siente pretenciosa y uno no se ríe a gusto de sus escenas, porque se les nota que no pretenden ser graciosos a propósito, pero terminan siendolo.

Es inevitable pensar que la película llegó tarde a nuestra vida, mínimo unos 25 años. O quizá incluso más. Si Megalodón hubiera llegado en los 80 no cabe duda que hoy sería un clásico, porque la historia de la cinta realmente no es mala. Pero, después de ver una plétora de películas sobre tiburones asesinos, desde Jaws hasta 47 Meters Down, Megalodón se siente como un pequeño Frankenstein hecho de las partes de otras películas que sí nos gustaron.

Megalodón es una película de camión (de las que ves en un viaje a Cuernavaca o Tula) con efectos de blockbuster del verano. No es un comentario en vano, porque creo que todo en esta película es una lástima. Una lástima que llegará tan tarde a nuestra vida y una lástima que dejaran a Turteltaub a cargo del proyecto. Yo no sé si el tipo sea racista, pero la verdad es que dirige muy mal a los actores asiáticos. Ósea, no estoy diciendo que ellos no sean malos actores por sí mismos, pero de verdad es que el trabajo de dirección es nulo. Como si no quisiera ni verlos y hubiera aceptado el proyecto con la esperanza de que el tiburón prehistórico se los comiera en la primera escena, cosa que -afortunadamente- no pasó. Además, su pésimo trabajo destruye por completo un guión que, si bien no se antoja fresco, no tiene mala manufactura.

¿Volveremos a ver en Hollywood a Winston Chao y Li Bingbing? Ojalá que sí, nada más por morbo. Para saber si su participación en Megalodón fue parte de un plan macabro para hacerlos lucir mal y que no volvieran a encontrar trabajo en la Meca del cine. Porque de verdad lo hacen mal, muy mal, pero no son los únicos. Lo peor es el comic relief de la cinta, que corre a cargo de Page Kennedy (Desperate Housewives). Su personaje, un DJ, se supone que debe ser gracioso en los momentos de tensión y sólo es estúpido e incoherente. Ojalá hubieran aplicado el cliché racista y hubiera sido el primero en morir, así no tendríamos que soportarlo el resto de la aventura.

La niñita (Shuya Sophia Cai) cae bien, pero no da ternura, y el hecho de que no se la coma nunca el tiburón es uno de los grandes fracasos de la película. Sí, lo dije y no me importa. El perrito que se avienta al mar tiene más carisma en los 20 segundos que sale, que la niña en toda la película.

(Imagen: Warner)

Antes de que este barco se hunda…

La historia tiene el espíritu de Jaws y el planteamiento dicta que todo ser vivo que se pone a su paso tiene que morir. Pero no hay descuartizados de un punto a otro del metraje, realmente no hay mucha sangre (al menos no tanta como debería) y nadie se siente verdaderamente en peligro, a pesar de enfrentar a una bestia prehistórica imparable.

De hecho, quienes más sufren en la historia son las leyes de la física, basta ver la escena del arpón, la de Jason Statham nadando a pelo para alejarse del Megalodón, la de mini submarino con la que se resuelve todo y, básicamente, todas las escenas en las que los humanos se enfrentan a esta bestia acuática que tiene la misma consistencia de tamaño que un pitufo. Sí, en la clásica serie de animación que produjeron Hanna y Barbera en los años ochenta los pitufos variaban de tamaño a conveniencia de los argumentos de sus aventuras. Aquí pasa lo mismo, el Megalodón varía de tamaño de escena a escena.

Pero no todo es malo. Existen cosas realmente buenas dentro de la película, resaltando en todo momento Jason Statham. Yo le creo todo a Jason Statham. Si se disfraza de Jesucristo un día soy capaz de convertirme en su San Pedro Ninja. Lo hace realmente bien (considerando que la película es ilógica hasta el exceso) y además tiene una escena de fan service que es capaz de regresar a Mauricio Clark al buen sendero de la homosexualidad.

También es bueno que, para variar, el tráiler de la película no te cuenta absolutamente nada, así que resulta una sorpresa agradable casi todo lo que descubres en el cine.

Otro punto a favor es que, en la historia, los humanos saben que son los villanos, ellos son los que causaron la masacre y para detenerla tienen que matar. Es, en cierto sentido, una reflexión sobre este círculo vicioso de muerte en el que estamos inmersos. O, por lo menos, una versión en cine de la vieja premisa de Homero Simpson: “El único antídoto para una broma loca, es otra broma más loca”.

He decidido no contar una parte fundamental de Megalodón, porque considero que es lo único que en verdad podría gustarles de la película, y quemarlo me convertiría, automáticamente, en uno de esos malditos-desgraciados-infelices que ya abundan en internet.

(Imagen: Warner)

Lo bueno
  • Jason Statham sale sin camisa
  • El perrito no se muere
  • Creo que no habrá Megalodón 2
  • El diseño del megalodón y las naves son creíbles y espectaculares
  • Es increíblemente entretenida
Lo malo
  • La dirección no tiene rumbo
  • Los actores asiáticos son pésimos
  • Las escenas de acción son ilógicas y de resolución facilona
  • Los efectos especiales van a envejecer rápidamente
  • El final puede entrar en la lista de los peores de la historia del cine

(Imagen: Warner)

Veredicto

Megalodón es una película mediocre porque no se atrevió a jugar a ser serie B, pero no tiene lo necesario para entrar a las grandes ligas del terror, pese a contar con un gran héroe de acción como Jason Statham. La historia no es mala, sólo está pésimamente contada y eso al final se reciente. Es, en suma, algo a medio camino entre Jaws y Sharknado. Si ustedes son adolescentes que no quieren nada, salvo gastar su valioso tiempo, véanla; si son adultos, respétense un poco y no lo hagan.

Título: The Meg

Duración: 1 hrs 53 min.

Director: Jon Turteltaub.

Elenco: Jason Statham, Bingbing Li, Rainn Wilson, Cliff Curtis, Winston Chao, Shuya Sophia Cai, Ruby Rose, Page Kennedy y Robert Taylor.

País: Estados Unidos

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