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Reseña – El Poderoso Victoria: un bonito retrato de cine mexicano, pero no necesariamente bueno

| 17 de noviembre de 2022
El Poderoso Victoria está llegando a salas de cine como el averiado y descarrilado tren que es.

El cine mexicano tiene facha de ser malo, vulgar o muy simplón, pero hemos visto proyectos que realmente han ayudado a cambiar ese pensamiento y perspectiva sobre la industria cinematográfica en México. Sin embargo, cuando creemos las películas hechas en nuestro país realmente pueden alcanzar lo trascendental, llegan a salas de cine largometrajes como El Poderoso Victoria, que nos demuestra que con dinero y patrocinios se puede crear algo bonito, pero no por ello necesariamente bueno o que valga la pena.

En vísperas del aniversario de la Revolución Mexicana está por llegar a cines de todo el país El Poderoso Victoria, una historia fantasiosa sobre trenes, un joven maquinista y un puñado de clichés del cine y la televisión en México que se han repetido hasta el cansancio. Del director Raúl Ramón, el largometraje nos relata la historia del pueblo La Esperanza, donde luego de que cancelaran la ruta del ferrocarril que conecta al pueblo con la capital, sus habitantes deciden construir un tren con sus propias manos con el fin de salvar su hogar y así evitar que desaparezca del mapa, con uno que otro obstáculo en el camino patrocinados por la ya conocida corrupción del gobierno mexicano.

Los habitantes de La Esperanza | Foto: Vertigo Films

La historia es dirigida por Durán (Gerardo Oñate), un joven maquinista que tendrá que elegir entre cruzar la frontera norte y comenzar a vivir el sueño americano o ayudar a un grupo de pobladores sin demasiadas oportunidades que resisten en su lugar natal y eso es básicamente todo. La película es la misión del pueblo por construir un tren con los pocos recursos que tienen a su disposición, mientras que Durán decide abandonar la oportunidad de su vida por un romance local y la fantasía de tener hasta 15 hijos.

Es curioso porque al principio Durán se refiere a su pueblo como una tierra de perdedores, haciendo un poco referencia a la interminable historia del pueblo mexicano y aun así el joven maquinista termina convirtiéndose en aquello que criticaba. No un perdedor tal cual, pero sí en un preso más de un lugar que no tenía nada que ofrecer y de una relación que no buscaba crecimiento sino mayor afianzamiento a sus raíces. Al final, El Poderoso Victoria nos muestra una historia de corte telenovelesco donde el argumento del protagonista no se aleja de los shows que ha presentado Televisa en diferentes ocasiones. Gerardo Oñate maquinista, no es muy diferente a Gabriel Soto trailero, por poner un ejemplo, es una historia que no es muy fácil de comprar o creer.

Sin embargo, el largometraje sin duda consigue llamar la atención por el elenco que acompaña la historia; personajes de la industria del cine como Damián Alcázar, Joaquín Cosio, Luis Felipe Tovar, Lalo España y Édgar Vivar cumplen con su papel firmemente, con actuaciones que más allá de buenas o malas, son totalmente clásicas. Pero aun así, y con estrellas mexicanas de este calibre, un guion paupérrimo y una dirección que parece haber sido confusa para los actores, no les permite explotar al 100% su talento, pues tal parece que los personajes les quedaron mucho muy chicos a los artistas.

Le quedó chico el papel a Damián Alcázar | Foto: Vertigo Films

Aunque claro que no todo es tragedia y desgracia para El Poderoso Victoria pues logró explotar su presupuesto en lo visual, ya que la película de época retrata fielmente a un pueblo provinciano de la década de los treinta. Las locaciones, la escenografía y los vestuarios se combinan a la perfección para recrear un ambiente de película tipo western pero en tierras mexicanas. Además, la fotografía y nitidez que presenta la imagen terminan por hacer de este proyecto más un espectáculo visual que narrativo o actoral, aunque eso sí, los efectos especiales o como quien dice, el CGI, está para llorar.

Lo bueno
  • La fotografía que es quizá lo mejor de la película.
  • La fusión entre locaciones, escenografía y vestuarios.
Lo malo
  • Un guion muy flojo que no permite a los actores desarrollarse plenamente y a consecuencia malas actuaciones.
  • Una historia repleta de clichés y muy difícil de comprar.
  • Efectos especiales horribles.
  • La película en sí no consigue generar absolutamente nada en el espectador. No es conmovedora, tampoco emocionante, mucho menos interesante y ni siquiera es divertida o chistosa.
  • El Poderoso Victoria es aburrida.
Veredicto

Al final del día El Poderoso Victoria es un producto bonito que enmarca un retrato de cine mexicano clásico, pero como ya hemos dicho, esto no es necesariamente bueno, pues justamente es un recordatorio de lo mucho que le cuesta evolucionar a la industria en nuestro país. Es una historia sobre amor a los trenes y un pueblo luchón pero que como su desértico y polvoriento ambiente, te deja a secas.

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