En 1989 DC realizó un curioso experimento, emparentado con sus “historias imaginarias” de los años cincuenta y sesenta, se llamó Gotham By Gaslight, un número especial fuera de la continuidad de Batman en el que conocíamos una historia sorprendente, en la que un hombre murciélago de finales del siglo XIX tenía que enfrentarse a Jack el Destripador.

La historia cautivó a los fans, que vieron con mucha frescura en el trabajo de Brian Augustyn y Mike Mignola, y saborearon las pequeñas referencias a personajes del siglo XIX que habían tenido alguna relación con el entrenamiento de Bruce Wayne, incluyendo al mismísimo Sigmund Freud. El éxito del relato llevó a DC, dos años después, a inaugurar una especie de subsello llamado Elseworlds, en el que, como rezaba su lema “se sacaba a los superhéroes de sus localizaciones habituales, y se les colocaba en lugares extraños -algunos que han existido y otros que no pueden, podrían o deberían existir. El resultado son historias que hacen que personajes tan familiares como el ayer, parezcan tan frescos como el mañana”.

A pesar de que el primer Elseworld oficial fue Holy Terror, también protagonizado por Batman, todos los fans consideran a Gotham By Gaslight como el inaugurador de la línea de cómics. Justo por eso es muy interesante que, ahora que Warner Home Video está buscando revitalizar sus películas directas a video protagonizadas por los personajes de DC, recurra a Gotham By Gaslight, que sin duda no es el Elseworld más famoso, ni más importante, pero sí al que lo inicio todo. ¿La película cumple con las expectativas? ¿podría ser el inicio de algo nuevo para las animaciones de DC tal como lo fue el cómic original? Las respuestas son sí y sí.

Un premisa idéntica, un tratamiento diferente

De entrada es importante resaltar que, a pesar de que la premisa de la película es la misma que la del cómic del que toma el nombre, todo lo demás es diametralmente diferente, y casi no existen similitudes entre la fuente original y la adaptación. Sí, tenemos a Batman, y sí, el villano es Jack el Destripador, pero todo el resto de los elementos son diferentes, y lo anterior para nada es un defecto.

La historia nos muestra a un Batman novato que tiene como primer gran reto detener a Jack El Destripador, y en el camino vemos a varios de los más importantes personajes ligados al hombre murciélago en sus casi 80 años de historia, pero transmutados en versiones del siglo XIX. Aquí está Alfred, Pamela Isley, el Comisionado Gordon, Selina Kyle, el Doctor Hugo Strange, Harvey Dent, y hasta Dick, Jason y Tim, pero con vidas alternas a las que conocemos de toda la vida.

Lo anterior ayuda a que nos sintamos familiarizados con los personajes, y a que esperemos ciertas reacciones naturales propias de sus contrapartes de toda la vida. Justo lo anterior es lo que ayuda a la vuelta de tuerca final de la película, cuando uno de los personajes da un cambio de 180 grados para mostrarse en una faceta completamente diferente a la que recordamos.

Esta idea, el fuerte de la película, es realidad no es del todo original, y de hecho fue el elemento constante de los Elseworlds que siguieron a Gotham by Gaslight, no era un elemento presente en el cómic original.

Si bien las libertades creativas que se tomaron en la animación complacerán a los fans del mito del murciélago, se deja casi completamente de lado la historia de Jack el Destripador, que se transfigura en algo diferente para encajar en la historia de Batman.

Aunque tanto la novela gráfica como la película padecen del mismo defecto: todo parece apurado. Otro gran defecto es que la  animación no es de lo mejor, e incluso en momentos parece salida de la serie de los años noventa, sobre todo en las peleas que no lucen nada memorables.

Si bien tiene defectos, estos no son impedimento para que veamos una cinta entretenida que, a pesar de durar sólo una hora con 18 minutos, logran meternos en la Ciudad Gótica de mediados del siglo XIX y hacernos pasar un gran rato, sobre todo en el último acto de la película, que es el más interesante y por el que vale la pena echarle un ojo si se es fan de Batman. Aunque los fans del Destripador no encontrarán nada que les llame la atención.

Lo bueno
  • Es fresca con relación a otras animaciones de Batman.
  • Tiene una trama incluso más interesante que su contraparte en cómic.
  • Es la segunda película animada clasificación R de DC.
  • Muestra el potencial de los Elseworlds animados.
  • El giro final y el misterio en torno a la identidad de Jack El Destripador.
Lo malo
  • La animación es mediocre.
  • Las peleas no son nada memorables.
  • No se profundiza en el mito de Jack El Destripador
  • No se justifica la clasificación R, ninguna escena es ni demasiado violenta ni demasiado sexualmente sugestiva
  • Te deja con ganas de ver más de este Batman del siglo XIX… y es seguro que no lo volveremos a ver
Veredicto

La cinta bien podría pasar por un capítulo largo de la serie de animación de Batman de los años noventa, y eso no es algo malo. A pesar de no ser perfecta, nos deja ver a Batman resolviendo un misterio, algo que ya casi no se  ve en las historias del hombre murciélago fuera de los cómics -e incluso en estos escasean. El misterio esta lo suficientemente bien pensado como para mantener en tensión a los espectadores. Y los personajes secundarios están bien escritos y tienen personalidades propias bien reconocibles. En resumen, un entretenimiento de calidad que nos deja con ganas de más. 

Pero, lo más importante, es que abre la puerta a muchos “otros mundos”, de manera similar a su contraparte en los cómics. Así que ya nos morimos de ganas de ver otros Elseworlds en versión animada, y si siguen este formula -tomar la premisa y contar algo nuevo- nos tendrán ansiosos por ver todo lo que viene.

Título: Batman: Gotham by Gaslight.

Duración: 78 min.

Director: Sam Liu.

Elenco: Bruce Greenwood, Jennifer Carpenter, Chris Cox.

País: Estados Unidos.

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