Un clásico que vuelve para satisfacer nuestra nostalgia.

En menos de una hora se agotó el NES Classic Edition de las tiendas en todo el mundo. Un tiempo récord en ventas para una consola que no tiene ninguna novedad. Es más, los 30 juegos que vienen integrados en el también llamado NES Mini se pueden conseguir fácilmente en los cientos de emuladores que pululan en la red. En un mundo sobre expuesto al mercantilismo del entretenimiento sólo puede significar una cosa: estamos deseosos de buenos recuerdos, de transportarnos a épocas más felices y sencillas. Y como están las cosas, no podemos culparnos.

Lo de agotarse en menos de una hora no es una cosa inventada por mí. Yo lo tengo en mis manos porque tomé la precaución de apartarlo una semana antes de que saliera. Bueno, de hecho mi novia lo hizo por mí, en el último momento como siempre. Cuando fui a recogerlo ya me estaba esperando, no tuve que hacer fila antes de que abrieran las tiendas, no me amotiné, ni tuve roces con otros compradores, ni hice corajes en las tiendas en línea (aunque me hubiera gustado).

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En una pequeña encuesta que hice tras mi compra en algunas tiendas, los vendedores me contaron la misma historia “!Uy señor! Se acabó casi luego, luego que abrimos”. Me dicen señor y debo aceptar que eso es lo que soy, el tiempo pasa y no hay cosa en el universo que pueda evitarlo. Por eso compré el “Nintendo” que otros señores querían comprar. También quiero un poco de esos buenos recuerdos en mi vida. Sentarme frente a la TV y jugar Mega Man 2, Super Mario Bros. 3, Punch-Out!! y olvidarme por un segundo que tengo que trabajar para pagar la renta.

Dudo que un adolescente gamer promedio hiciera siquiera el esfuerzo por comprar el NES Mini. Si acaso, un padre comprometido con la causa de “los buenos tiempos” hizo hasta lo imposible por desembolsar 1,999 pesos para tenerla y así generar un futuro recuerdo mutuo. “¿Te acuerdas cuando pasamos todo el sábado jugando Ninja Gaiden hasta que lo terminamos?”, dirá el papá y su hijo sonreirá y dirá que sí. Así me lo imagino.

Para ser más objetivo en esta reseña me llevé el Nintendo Mini a la oficina. La recepción fue recelosa, hubo algunas burlas por el tamaño (“¿Y el resto de la consola?”, preguntó alguien), también hubo comentarios sobre jugar los mismos juegos en el teléfono (esos incontrolables millennials), otros más destacaron no era más que“una Raspberry Pi hecha por Nintendo”. Todas esas opiniones cambiaron después de días de estar jugando, pero para eso hubo que superar algunas barreras ideáticas generacionales.

La nostalgia es una trampa, una trampa maldita

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El NES Classic Edition no es una copia fiel del NES original de 1985: es mucho más pequeña, ligera, y no es compatible con los viejos cartuchos. En su parte delantera encontrarán los clásicos botones de Power y Reset, aunque a diferencia de la versión original, el segundo botón sirve para regresar al menú de selección de juegos. Además de las dos entradas para los controles, la consola cuenta con un puerto HDMI y otro micro-USB para el adaptador de corriente.

Su diseño es perfecto para lo que fue creada: una consola que puedas llevar a todos lados en la bolsa de tu chamarra, que no consuma mucha energía y que puedas conectar a cualquier pantalla de estos días. Hablando de eso, debemos destacar que no es necesario conectarla a una instalación casera, con que se conecte a una entrada USB (como el de una laptop o TV) es suficiente para hacerla funcionar.

Aunque Nintendo no lo ha dicho directamente, es claro que pretenden que llevemos en NES Mini fuera de la casa, con los amigos, a fiestas, en cualquier lugar en el que esté una pantalla con conexión HDMI. Es probable que la gran N esté tratando de reeducar a los gamers veteranos, preparándolos para lo que viene el año que entra.

Manténlo simple

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Una vez que enciendes la consola verás la nueva interfaz. No tienes que esperar a que cargue nada ni mucho menos (sólo la primera vez que la inicias tienes que configurar el idioma y nada más). La interfaz es rápida e intuitiva, te permite moverte hacia atrás y hacia adelante (o al revés) para seleccionar algún de los 30 juegos precargados.

La forma en la que están acomodados los juegos es totalmente personalizable. Si pulsan Select aparecerán diferentes opciones para ordenarlos: ya se por su frecuencia de juego, orden alfabético, fecha de lanzamiento, número de jugadores o según nuestras preferencias. Todo esto, más que una necesidad, se antoja como un guiño para hacer que la fanaticada recree la forma en la que acomodaba su colección de juegos, al menos de forma virtual.

En la parte superior de la pantalla, dentro de la interfaz, encontraremos una barra de Menú. Desde allí podemos configurar el idioma, alguno de los tres diferentes formatos de la pantalla, ver los avisos legales, restaurar el sistema de fábrica, o acceder a los manuales (a través de un código QR).

En la sección de Opciones, podrán seleccionar un modo de apagado automático, un protector de pantalla y el demo. Ya que estamos en este punto, quiero decir que no importa que opción seleccionen, la consola realmente no consume mucha energía, apenas y se calienta tras varias horas de juego (lo máximo que la he tenido conectada es 5 horas), no produce sonidos ni ronroneos más allá de los que salen por las bocinas de la TV. Si no tuviera una imagen saliendo por la pantalla, realmente no se nota que está encendida.

En la parte inferior del menú principal encontrarán los 4 slots para salvar los juegos, un atrevimiento que se tomó Nintendo para esta nueva versión de su consola clásica, lo cual agradecemos mucho, pues, originalmente, no había forma de guardar partidas en los juegos (salvo algunas excepciones como The Legend of Zelda). O jugabas de corrido y lo terminabas, o usabas algún password, o ahí terminaba todo y a comenzar de nuevo.

La importancia del pixel

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Dentro del menú de Display se pueden seleccionar 3 formatos de visualización de los juegos: “CRT Filter”, el cual emula la forma en la que se veían en las televisiones análogas (con unas líneas que buscan hacer que los juegos se vean “mal”, retro); “4:3”, que es el esfuerzo de la N por darle a los juegos una relación de aspecto más cercana a los formatos actuales (rectangulares y más amplia); y el formato “Pixel Perfect”, el cual conserva la resolución nativa de los juegos, pero con imagenes más limpias, nítidas y colores más brillantes; justo para adaptar la imagen del viejo pixel del NES al HD.

Probamos el NES Mini en varias pantallas y no perdió definición en la relación de aspecto, sin embargo habría que aclarar que en la versión CRT no es del todo fiel a la visión que teníamos de los juegos en las televisiones con cinescopio. Aquí se mira más tosca y borrosa de lo que realmente era, magnificando el sentido de lo “vintage”. Es evidente que si conectáramos un NES, un Super Nintendo o Nintendo 64 a una pantalla HD, la calidad de imagen luciría mal y escalada porque los juegos no estaban diseñados para la tecnología de hoy, pero si los conectan a una TV anterior al 2000 en buen estado, podrán contemplarlos en todo su esplendor.

En todo caso, los formatos 4:3 y Pixel Perfect son las mejores opciones para jugar. Los colores y el brillo son los ideales.

El control: ese maldito gran problema

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Bastó un día de jugarlo para darnos cuenta del gran problema que la consola tenía un gran problema en su diseño: la longitud en el cable de su control.

Ya de por si resultaba complicado regresar a los cables en medio de una era wireless, sin embargo, Nintendo se arriesgó en aras de lo vintage y decidió sacar un control como en antaño, pero se quedó corto. Poco más de 76 centímetros separa al jugador de la consola. Eso es muy poco espacio. El control original del NES medía 2 metros con 32 centímetros. Es mucho más del doble de esta nueva versión.

Hicimos un comparativo entre el control del NES Mini con los controles de otras consolas de Nintendo que tenemos a la mano (Super Nintendo, Nintendo 64 y Wii) y la diferencia es enorme. El Wii Classic Controller es compatible con la consola y mide más o menos lo mismo (88 centímetros) que el de NES Mini. La diferencia se hace más notable en consolas de generaciones pasadas: el control del N64 mide más de 1 metro y 87 centímetros, mientras que el del Super mide más de 2 metros y 40 centímetros.

El problema se agrava cuando tomas en cuenta el peso de la consola (el control es más pesado). Basta cualquier movimiento brusco para que el NES Mini salga volando. Le resta diversión al asunto, sobre todo cuando el dueño de la consola mira con preocupación como los demás vociferan alegremente y tiran del cable entusiasmados mientras juegan Super Mario Bros 3.

No es un berrinche. Es un tema importante, ¿una falla de diseño o un experimento fallido? No importa mucho ahora que por fin llegó la consola de Nintendo a nuestras manos. Aunque es muy divertido jugarla, luego de varias horas tan cerca de la pantalla resulta frustrante y cansado.

Recordar no es vivir… pero casi

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Ahora pasemos a la joya de esta corona: Los juegos. Son 30 títulos los que encontrarán cargados en el Nintendo NES Classic (de los que Nintendo publicó en línea sus hermosos manuales). Es lo que hay. No más, no menos (no insistan). He leído muchos comentarios estos días de gente que se ha sentido defraudada por la imposibilidad de agregar más juegos. No entiendo por qué alguien tendría que molestarse. El NES Mini es lo que es y aunque podría ser más no quiere serlo. Estos treinta son más que suficientes para traer a flote los recuerdos y las ámpulas. Escuchen bien esta advertencia: El camino del NES Mini, es el camino de la perdición ¡Es el camino de la procrastinación! (Sé de lo que hablo. Esta reseña debió de estar lista por lo menos hace una semana y no lo estuvo por culpa de Mega-Man 2).

Juegos que incluye el NES Mini
1. Balloon Fight 2. Bubble Bobble 3. Castlevania 4. Castlevania II: Simon’s Quest
5. Donkey Kong 6. Donkey Kong Jr. 7. Double Dragon II: The Revenge 8. Dr. Mario
9. Excitebike 10. Final Fantasy 11. Galaga 12. Ghosts’n Goblins
13. Gradius 14. Ice Climber 15. Kid Icarus 16. Kirby’s Adventure
17. Mario Bros 18. Mega Man 2 19. Metroid 20. Ninja Gaiden
21.Pac-man 22. Punch-Out!! 23. StarTropics 24. Super Contra
25. Super Mario Bros. 26. Super Mario Bros. 2 27. Super Mario Bros. 3 28. Tecmo Bowl
29. The Legend of Zelda 30. Zelda II: The Adventure of Link

Todo aquel que se ha desvivido en comparar esta consola con un emulador es porque no la ha jugado. La experiencia es completamente diferente, en parte porque conservan todo: los colores, errores, glitches, dificultad, música, reto, etc. Sí, es verdad: todo eso lo pueden encontrar en un buen emulador y quizás algunos avispados hasta encuentren la forma de jugarlos con los controles originales del NES, pero insisto, la experiencia es completamente diferente. Sobre todo para aquellos que jugaron con el Nintendo original. Si aun así insisten en llamar “emulador” al NES Classic Edition, pues entonces deben aceptar que es uno muy bueno.

Lo cierto es que en lo personal no son los 30 juegos que a mí me gustaría tener. Si nos hemos de poner exquisitos, por lo menos 5 títulos salen sobrando en la selección. O mejor dicho, podrían ser fácilmente sustituidos por verdaderos clásicos como Teenage Mutant Ninja Turtles, Chip ‘n Dale: Rescue Rangers, Cabal, Battletoads o el del Capulina (Adventure Island).

Ahora bien, siendo fieles a la verdad los juegos no tienen nada de diferente a los de antaño (el gran punto a favor), pero la jugabilidad es un poquito diferente y hay que agarrarle la onda. Esto se debe a que se registra un pequeño delay entre el movimiento que hacemos en el control y la imagen de nuestro personaje en la pantalla. Es mínimo, pero se nota, sobre todo en Mega Man 2, Punch-Out!! y Super Mario Bros (quizás porque son los que más he jugado).

Lo bueno
  • La interfaz es rápida e intuitiva
  • 30 juegos son más que suficientes
  • Los slots para guardar los avances
  • Los formatos 4:3 y Pixel Perfect son un gran acierto en lo que a visualización se refiere
  • No se esforzaron en modificar inútilmente todos los juegos para hacerlos widescreen y eso es bueno
  • La compatibilidad con el Wii Classic Controller
  • Si la conectas a una batería de respaldo (como las de los celulares) y a una TV portátil con entrada HDMI, la puedes convertir en una consola móvil
  • Que publicaran en línea los manuales originales de los juegos
  • Por su tamaño, peso, funciones y juego la hacen la consola perfecta para pasar un buen tiempo con los amigos
Lo malo
  • El tamaño del cable que tiene su control apesta a error de diseño
  • El elevado precio de la consola en México
  • Tener que pagar 500 pesos por un control extra
  • La selección de juegos pudo ser mejor
Veredicto

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La conclusión debería ser la respuesta a la pregunta ¿es el NES Classic Edition una consola que deben tener? Pero sería una conclusión muy subjetiva, dado que la respuesta sería: depende. Si lo que buscan es revivir los viejos buenos tiempos definitivamente deben darle una oportunidad, igual los coleccionistas de consolas. Pero la verdadera pregunta que nos deberíamos estar haciendo es ¿es el NES Mini una buena consola? Definitivamente lo es. Quitando las fallas del control, el NES Classic Edition es una versión muy digna de la original, un producto que reúne todo lo que hizo grande a Nintendo y lo puso en el mapa de los videojuegos.

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