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Far Cry 5 es un bello juego que no llega, sin embargo, a cumplir sus propias ambiciones.

Far Cry 5 es, sin duda, uno de los títulos más esperados del año. No nada más porque es una de las franquicias más exitosas, dementes y divertidas de Ubisoft, sino por la agresiva campaña de marketing que tuvo y las controversias que generó.

El equipo a cargo de Far Cry 5 llevaba tres años trabajando en el título cuando Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos. De pronto empezaron a exacerbarse los nacionalismos, aumentaron los crímenes de odio y los evangélicos encontraron en el vicepresidente Mike Pence a un referente poderoso.

Por supuesto, ninguno de los creadores de Far Cry podía prever que esta locura sucedería. Pero la controversia fue real: muchos gamers estadounidenses se sintieron ofendidos y algunos, incluso, iniciaron peticiones para acabar con el juego.

Pero entre tanta espera, anticipación y polémica, ¿está a la altura la nueva entrega de Far Cry?

Far Cry 5 es un juego ambicioso, visualmente sorprendente, con geniales resoluciones narrativas y un gameplay realista que no se olvida de la demencia de la serie. El mapa abierto es gigantesco y resulta en un mundo en el que puedes clavarte durante días… (digo, yo me eché como 70 horas para acabarlo, aunque perdí mucho tiempo pescando, debo admitir).

A pesar de todo esto, hay algo que falta… parece que todo lo bueno de este juego se queda corto para sus propias pretensiones. Y, a pesar de ser una gran entrega, no logra el carisma duradero de anteriores experimentos en la franquicia.

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Montana, un lugar paradisiaco

La historia del juego empieza cuando un grupo de policías acompaña a un Marshall federal para arrestar a un predicador loco en Montana que se hace llamar “The Father” (El Padre). Pero nada es tan sencillo como entrar a su iglesia, esposarlo y llevarlo a las autoridades por actos de sedición y secuestro.

De hecho, El Padre es más poderoso en la región ficticia de Hope County que el gobierno mismo: tiene un ejército de fanáticos a su disposición, suficientes armas para dos revoluciones y el poderoso recurso de una droga que crea acólitos zombies y somete a la naturaleza de la región.

Entonces, sí, cuando llegas en un pequeño helicóptero junto a otros cuatro funcionarios estatales, no te reciben con los brazos abiertos. Y cuando, al intentar sacar a El Padre de su pequeño feudo, el helicóptero se estrella, las cosas se ponen bastante feas.

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Por alguna suerte del destino te rescata un hombre que se opone al culto de locos y, junto a él, empiezas a dar los primeros pasos para liberar a la región de su yugo. Poco a poco, deberás ir destruyendo fortalezas, santuarios, silos y arsenales para restaurar la ley en este valle sometido.

Como pueden ver, la trama es bastante sencilla y permite una amplia libertad en la forma de disfrutar el mapa mientras sostiene una estructura típica de videojuego: debajo de El Padre (End Boss) hay tres lugartenientes (Mini-Boss) que controlan, cada uno, un tercio del mapa. Conforme vas liberando los puestos de los cultistas, vas ganando puntos de resistencia que te dejarán, eventualmente, enfrentarte a los hermanos de The Father y llegar hasta el mero mero cabecilla.

Puedes enfrentarte a sus regiones en cualquier orden sin que cambie en nada el juego. Por supuesto, hay misiones que no puedes hacer si no has adquirido ciertas armas o ciertas perks (habilidades). Pero en general, la estructura del juego, más allá de este esquema de videojuego clásico, no es muy estricta.

Además, los tres hermanos lugartenientes tienen personalidades distintivas: John Seed representa a la religión organizada, la superación personal a través de la tortura y el sadismo demente; Faith Seed representa al misticismo en vapores de toloache; y Jacob Seed representa el paramilitarismo y la paranoia de supervivencia. De esta manera, cada hermano tiene a diferentes soldados: los acólitos de Jacob están mejor armados y utilizan lobos como mascotas; los de Faith son unos zombies bastante resistentes atraídos por el sonido y drogados fuera de sus mentes; los de John son combatientes más normales.

Con cada hermano, tienes que pasar tres pruebas para poder derrotarlos y cada prueba tiene que ver con estos temperamentos: con John debes expiar el pecado de la ira y someterte a sus amenazas de tortura; con Jacob debes pasar las pruebas de fuerza para unirte a su horda; y con Faith ponerte hasta el queso de su droga rara y tener experiencias místicas malviajantes.

Esta estructura muestra bien las intenciones del juego: ser lo suficientemente limitado para no distraer demasiado al jugador con la historia y poder meter miles de detalles laterales y personajes secundarios. El resultado es, primero, que el jugador puede pasear libremente en el mapa haciendo misiones laterales y encontrando stashes de dinero y perks. Y eso está bastante bien. Pero, al mismo tiempo, esta misma estructura puede volverse, después de un rato, algo repetitiva…

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Las bellezas del infierno

La historia puede ser lineal y evidente pero, hay que reconocerlo, Far Cry 5 tiene un gran final. Como ya es tradición en los juegos de Far Cry, esta entrega puede acabar de distintas formas. El primer final se desbloquea justo al inicio del juego si decides no intentar arrestar a Joseph Seed en tu primera llegada a Hope County. Y eso está genial pero no tiene mucha continuación.

El “final-final”, sin embargo, es algo bastante espectacular porque le da otro valor a las profecías de El Padre y augura un terrible futuro para el personaje que controlas. Es un final tremendo, estruendoso, doloroso y que te hace sentir que todo lo que hiciste fue en vano. En ese sentido, con el enorme mapa que llevas un rato jugando, esta burla final que hace el juego a tus expensas es bastante divertida…

Antes de llegar a esa locura, tienes muchísimas posibilidades de juego en muchísimos sentidos. El alcance de este mapa (que es verdaderamente gigantesco) te permite conseguir dinero de manera bastante accesible: puedes matar animales para quitarles la piel, puedes pescar o puedes lanzarte en pequeñas misiones de puzzle para encontrar alguna stash perdida.

Todo esto hace que, muy pronto, puedas tener acceso a diferentes armas y modificaciones, además de vehículos, lanchas, aviones y helicópteros. Con la proliferación de armas y aditamentos silenciosos, puedes escoger cómo hacer las misiones de liberación de fortaleza siguiendo un modo más stealth al viejo estilo de Hitman y de Far Cry 3 (con todo y el asunto de esconder cadáveres), o puedes volverte loco y llegar cociendo a todos a plomazos. Para la segunda opción, también, funcionan muy bien los helicópteros, aviones y aliados.

El sistema de aliados en este juego es una mezcla de lo que vivimos en Far Cry 2 y en Far Cry 4: puedes contratar a compañeros más o menos amateurs o a armas entrenadas mucho más finas. Entre los mejores acompañantes tienes a un piloto de avión, una francotiradora, un perrito y un puma entrenado (neta, un puma). Este sistema es también bastante divertido y, junto a todo lo demás en el menú, se accede de forma bastante intuitiva.

Como continuación de pasados juegos de la serie, en Far Cry 5 puedes utilizar diferentes plantas para crear menjurjes tonificadores (con los que corres más rápido, resistes más el daño o identificas inmediatamente a tus enemigos). También puedes preparar licor y fumar un orégano sospechosamente agradable que te hace ver todo más pacífico y brillante.

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Todos estos aspectos del gameplay eran ya conocidos en anteriores entregas. Pero aquí se refinan bastante. Uno de los ejemplos más notorio es el de los perks: en vez de tener que juntar pieles de animales para mejorar armas o pasar mucho rato recogiendo flores como vil hippie, puedes jugar normalmente y te recompensan con puntos por cazar, volar con el wingsuit, matar enemigos o hacer cualquier cosa necesaria en las misiones. Esto hace que la progresión sea bastante cómoda y no se vuelva tedioso el andar recorriendo el mapa. Más bien, vas por tu camino y lo que sea que se aparezca resulta bueno.

En ese sentido, la variedad en las misiones es interesante. Porque en tu recorrido por este mundo te toca enfrentarte a mid bosses animales; te toca resolver pequeños puzzles para buscar tesoros escondidos; te toca jugar carreras dementes (algunas de las cuales son realmente difíciles); te toca ser sigiloso, brutal y campirano.

Finalmente, en todas las misiones violentas, una de las cosas que más disfruté de este juego es la mezcla de absoluta locura ambiciosa con realismo consciente. Sobre todo en las escenas de acción. A pesar de que tienes algunas escenas absolutamente dementes, las peleas con pistola son de un realismo pasmoso: sientes cada bala que colocas, puedes matar de un headshot bien atinado y, en ningún momento, parece que tus balas carecen de efecto.

Así, parece evidente que el Far Cry 5 es todo lo que se esperaba: un gameplay fluido, grandes escenas de acción, una historia con un final sorprendente, un mapa con posibilidades casi ilimitadas… ¿Entonces por qué siento que el juego no acaba de cuajar?

Los torpes desperdicios

Todo en Far Cry 5 puede ser muy hermoso e interesante pero los aspectos más positivos de este juego nos muestran también sus deficiencias. Porque todo lo que parece añadirle valor señala qué tan cortos se quedaron los creadores frente a una idea bella que no supieron cumplir a cabalidad.

Primero que nada, hay que hablar de la historia. Por más que el final de la trama sea muy interesante, la intervención que tienes en ella es bastante incómoda. Porque tu personaje –nombrado solamente “The Deputy” para que puedas jugarlo como hombre o como mujer– es mudo y no interactúa con nadie en este mundo. Esto le resta bastante realismo y profundidad a la trama. Y, sin embargo, no es lo peor de esta decisión…

Hay algo bastante molesto en este juego y es algo de lo que, al parecer, pecan muchos mundos de mapa abierto. Este personaje mudo e invisible que uno encarna es el centro álgido del universo al que llegas. De hecho, nadie hace nada sin él y parece que tienes que estar rescatando a la gente, a la región, al mundo todo el tiempo. Eso te convierte, rápidamente, en una especie de superhéroe o héroe de acción noventero que puede hacerlo todo y que nada frena.

Y entiendo la lógica satisfactoria de eso durante un rato… pero no durante los tres cuartos del juego. Pronto, esta dinámica se vuelve artificial y bastante aburrida. Porque, completamente al opuesto de Grand Theft Auto V (GTA V), en este mundo nadie hace nada sin ti.

En el gran juego de Rockstar Games, cada vez que dejas a un personaje, éste sigue con su vida: encuentras a Michael echando el whisky en su alberca, a Trevor cogiendo brutalmente con alguien o haciendo una locura, a Franklin paseando en el barrio… El mundo tiene un consistencia de intercambios que pasan a pesar de ti: hay noticias, hay personajes laterales que actúan sin ti, hay internet y una bolsa de valores.

Además, hay algo que sí tiene el GTA V y que no tiene, en lo absoluto, el nuevo Far Cry 5: consecuencias. Cuando mueres en GTA pierdes dinero, a veces armas, a veces avances. Aunque sea mínimo cuando ya eres millonario, los gastos de revivir en todo otro momento son bastante dolorosos… o al menos existen. En este juego no pierdes nada al morir sino que reinicias el juego en el último checkpoint: no pierdes las pieles que habías recolectado, no te mueven en el mapa, no pierdes nada de dinero…

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Eso le quita algo de riesgo al juego y añade a la sensación de que eres un superhéroe sin límites. La dificultad disminuye y el interés del jugador también. Porque cuando te dan todo en la mano, cuando un juego tan amplio empieza a ser repetitivo, cuando sientes que todo es regalado, se siente como si estuvieras jugando FIFA en la dificultad más leve: ¿para qué quieres ganar siempre 10-0?

Añadiendo alto de tedio a la monotonía del juego, las caras de los villanos son completamente repetitivas y acabas matando una y otra vez al mismo humano y al mismo animal, viendo los mismos cinemáticos y encontrando las mismas dinámicas. Todo esto, repito, en un inmenso mapa abierto que siempre está buscando apostarle a la variedad y la espontaneidad, parece un contraste burdo.

Por eso, Far Cry 5 es un gran juego, bellísimo, cuidado, amorosamente hecho; un juego que respeta a la franquicia y que le da una nueva visión para el futuro; un juego ágil, vasto, inteligente. Sin embargo, es un juego que se queda corto frente a su propia premisa: quiere ser más de lo que finalmente es y llega, rápidamente, a cansar.

Lo bueno
  • La belleza de los escenarios.
  • La libertad en el enorme mapa.
  • La estructura gamer del juego.
  • La libertad de conducir la historia a tu ritmo.
  • Las secuencias de acción entre locura y realismo.
  • El efecto de las balas.
  • El gampelay fluido y atractivo.
  • Que cada vez hay más posibilidades de volar en esta franquicia.
  • La música en tono de americana bastante agradable.
  • El final de la historia que es verdaderamente oscuro (algo bastante raro para juegos de este presupuesto).
Lo malo
  • El modo Arcade que está bastante difícil y chafa todavía.
  • El modo en línea que no deja que tus invitados ganen misiones contigo.
  • Lo repetitivo que se puede volver el entorno y las misiones laterales.
  • Que pronto te conviertes en un superhéroe y no hay suficiente riesgo.
  • Que no hay consecuencias por morir una y otra vez.
  • Que, después de un rato, se vuelve más talachero que difícil.
  • Que prometía ser mucho más de lo que acaba siendo.
Veredicto

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En Change.org hay una iniciativa para censurar este juego. Los poco más de dos mil aficionados enojados se ofendieron porque no quieren matar a blancos cristianos americanos. Al parecer, todos los demás pueden ser villanos, ellos nunca. También se quejan de que sea en Estados Unidos la trama, como si solamente pudieran encontrar desestabilidad política en algún país exótico del tercer mundo.

En realidad, la trama de Far Cry 5 es interesante y plantea las posibilidades dementes de un país que ya tuvo un Waco y que sigue permitiendo la fácil compra-venta de rifles de asalto. Pero, más allá de eso, esta entrega parece no decidirse entre la crítica a la sociedad americana y su exaltación patriótica. El resultado de esto es tan desigual como todo el juego: una promesa de crítica acaba en una caricia, una historia que parecía compleja se vuelve lineal y un mapa que prometía diversión inagotable acaba siendo tedioso.

¿Es entonces el Far Cry 5 un mal juego? En lo absoluto. Simplemente no llega a explotar todo el potencial de sus enormes ambiciones. Y eso es una lástima. Así que no pongo esta clasificación a la ligera: soy tan estricto con este juego porque pudo ser un gran clásico contemporáneo y se quedó, nada más, en una idea que generó algo de controversia y un efímero entusiasmo.

Título: Far Cry 5.

Fecha de lanzamiento: 27 de marzo 2018.

Plataforma: PlayStation 4, Xbox One, Microsoft Windows.

Desarrollador: Ubisoft Montreal / Ubisoft Toronto

Publisher: Ubisoft.

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