Durante los últimos días Uber ha estado en el centro de una tormenta mediática provocada por las declaraciones de uno de sus ejecutivos.

Todo comenzó a inicios de esta semana con un artículo publicado en BuzzFeed, donde se reveló que el vicepresidente de negocios de Uber, Emil Michael, sugirió que se debería contratar a un grupo de investigadores para descubrir los trapos sucios de los periodistas que critican a la compañía. Esto sucedió el pasado viernes en una cena privada en Nueva York, aunque el propio Michael aclaró posteriormente que su comentario se hizo de forma extraoficial.

Según el reporte, el ejecutivo de Uber señaló el caso particular de Sarah Lacy, editora en jefe de PandoDaily, quien en un artículo reciente acusó a Uber de “sexismo y misoginia” al referirse a un caso en el que supuestamente la empresa de transporte ejecutivo estaba vinculada con un servicio de escorts en Francia.

Emil Michael, vicepresidente de negocios de Uber
Emil Michael, vicepresidente de negocios de Uber

El escándalo alcanzó los oídos del CEO de Uber, Travis Kalanick, que habló públicamente del tema en una serie de mensajes publicados ayer en en su cuenta de Twitter. En sus tuits Kalanick calificó los comentarios de Michael como “terribles” y señaló que no representan a la compañía, además también aprovechó para pedirle disculpas a la periodista Sarah Lacy.

Pero ahí no termina la historia. Esta semana también salió a la luz otra nota en BuzzFeed en la que se revela la existencia de una herramienta llamada “God View”, que según ex empleados de Uber, sirve para acceder al registro de viajes que realizan los usuarios del servicio. Esta versión ha sido secundada en el artículo de un editor de San Francisco Magazine, quien asegura que durante la cobertura de un reportaje acerca de Kalanick, también fue advertido de dicha situación por varios ex trabajadores de la compañía.

La respuesta de Uber no se hizo esperar, y en un comunicado la empresa aseguró que eso sólo sucede cuando tiene razones “legítimas” para hacerlo:

“Uber tiene una política estricta que prohíbe a todos los empleados de todos los niveles tener acceso a los datos del cliente o del conductor. La única excepción a esta política es en caso de legítimos fines comerciales.”

Y como si todo esto no fuese suficiente, la cereza en el pastel la ha puesto uno de los más famosos accionistas de la empresa: Ashton Kutcher. El actor publicó varios tuits en los que sale a defender la situación de Uber y a cuestionar las fuentes de los periodistas con mensajes como estos: “¿Qué tiene de malo investigar a los periodistas?”, “Mientras que un periodista esté interesado y dispuesto a imprimir medias verdades como hechos… sí, debemos cuestionar la fuente”.

Parece que el drama de Uber todavía tiene mucha tela de donde cortar, pero más allá del escándalo, esto puede resultar en una buena oportunidad para poner nuevamente sobre la mesa de discusión el modo en que las aplicaciones y servicios utilizan los datos de los usuarios.

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