Un apasionante corto de ciencia ficción que explora las posibles consecuencias futuras de la adicción a la realidad virtual.

Aquí les hemos presentado un buen número de cortometrajes e increíbles proyectos audiovisuales independientes que han llamado nuestra atención. Sin embargo, y lo digo sin empacho, creo que nunca les habíamos traído un cortometraje que tuviera la calidad, originalidad y franca genialidad de Uncanny Valley. Creado por el director de comerciales argentino Federico Heller, esta maravilla visual ha despertado un interés masivo desde su estreno en línea hace algunos días.

La historia en sí no es original por las partes que la componen sino por cómo mezcla, fluida y grácilmente, todas sus influencias. Relatado a modo de falso documental con entrevistas (cercano a District 9), el corto cuenta la historia de un junkie de la realidad virtual (como los adictos al Oasis en Ready Player One) que comienza a perder la capacidad de distinguir entre realidad concreta y mundo virtual (recordando las angustias existenciales de Matrix). Así, el personaje central de esta trama pronto comprenderá que sus juegos cotidianos en realidad virtual no tienen nada de inocentes y que son utilizados militarmente sin su consentimiento (como, por dar una referencia querida a los lectores de Cline, en WarGames).

La fluidez narrativa con la que esta historia mezcla, de forma completamente original, sus variadas influencias se potencia aquí a un nivel inimaginable por la belleza cuidada de un diseño visual minucioso y preciosista. La separación del mundo virtual y del deprimente mundo concreto se logra con un realismo pasmoso; las paletas de colores de ambos universos se distinguen con viveza y se confunden sutilmente con glitches bien emplazados; todo toma forma y coherencia en un mundo que parece tan exótico como peligrosamente cercano. Y la reflexión final sobre las potenciales aplicaciones nefastas que pueden tener las realidades inmersivas (como cualquier tecnología) cuando caen en las manos ávidas de los militares, se siente como una advertencia más que presente (y, si no me creen, échenle un ojo, por ejemplo, a Good Kill).

Con todo, no es sorprendente que Deadline haya anunciado que el escritor de la nueva entrega de Independence Day, Carter Blanchard, ya esté trabajando para encontrar un comprador que quiera adaptar este increíble proyecto a la pantalla grande. Porque, finalmente, las posibilidades de esta genialidad son tan amplias como las reflexiones que provoca. Además de que, por si la intriga fuera poca, se planean estrenos multimodales para poder vivir parte de la experiencia del cortometraje en Oculus Rift. Así que, sin miedo a decepcionarse, tómense unos minutos para ver este cortometraje y no desperdicien la oportunidad de sentir cómo, poco a poco, su ficción se desliza hacia el oscuro terreno de nuestra realidad.

fuente 3DAR (Vimeo)

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