Fue en 1936 cuando se estrenó la película que marcaría el final del cine mudo.

Hace 80 años las salas de cine vieron por primera vez una de las películas más memorables de la historia del cine. Fue un día como hoy cuando se vio el estreno de Modern Times, una de las películas más aclamadas y controversiales del comediante británico Charles Chaplin.

Las consecuentes risas en salas de cine alrededor del mundo no sólo ocurrieron en la última película donde veríamos al Little Tramp como la celebridad de la comedia silente que fue. El estreno de esta película fue el de la última del cine mudo. También fue la primera vez que se escuchó la voz de Chaplin en una de sus películas, algo que el en un principio no apoyaba.

A esta altura de su carrera Charles Chaplin ya era una celebridad destacada en la industria cinematográfica. Películas como The Kid, The Gold Rush y City Lights ya lo habían colocado como un comediante distinguido, siempre tocando temas sobre la pobreza, la avaricia y la vida en la sociedad moderna. Sin embargo, por primera vez el director aprovechó su comedia para hacer una crítica más mordaz que sus trabajos anteriores. Por eso fue una película controversial.

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Entre otras cosas, como su humor “universal”, las escenas conflictivas han ayudado a que esta cinta permanezca a través de las décadas desde su estreno.

Seguramente muchos de ustedes ya la vieron. Pero, para los que no, la película trata de un hombre que trabaja en una fábrica. Esta parte de la cinta tiene una de las escenas más icónicas del cine: tras un largo día de simplemente apretar tuercas en la línea de ensamble de la fábrica, su cuerpo y su mente ya no pueden más. Así, este hombre, tras una terrible crisis mental, sale del hospital desempleado. Mientras deambula, es confundido con el líder de una manifestación obrera y termina en la cárcel. Ahí consigue su libertad después de frenar, por accidente, un motín. El resto de la cinta se desenlaza en torno a la vida que se hace él como vagabundo a lado de una joven huérfana.

Aunque Chaplin siempre negó la inmensa relevancia que se le dio a su cinta, sigue siendo un trabajo que se ha aprovechado como sátira de la sociedad capitalista industrializada. Este tipo de interpretación se debe en gran parte a escenas como la de la fábrica, la cual hace alusión a Metrópolis de Fritz Lang, e inspiró otras escenas en la industria (como al Pato Donald ensamblando bombas para los nazis). Aquí se ha hablado de cómo Chaplin exhibe la deshumanización del obrero en pro de la lógica capitalista y mecanizada que llega tan lejos como para quitarle a los obreros su hora de lunch y hasta su salud mental. Claro, todo con un tono de humor.

Bueno, ese es solo uno de los ejemplos en los cuales se ve la crítica que Chaplin (aunque lo negó) pudo haber estado haciendo. Hay más, que a partir de la comedia que puedan tener, invitan a reflexionar sobre la condición de desigualdad en las sociedades modernas. Cintas como esta y The Great Dictator le valieron una persecución durante el Macarthismo, hasta que huyó de Estados Unidos en 1950 por ser acusado de comunista.

Esta producción se estrenó cuando el cine mudo ya estaba casi obsoleto. Sin embargo, Chaplin insistió en quitarle la voz a todos los personajes y mantenerla muda por respeto a todos aquellos países donde sus películas se exhibían pero no se habla inglés. Los únicos momentos en los que podemos escuchar voces es cuando alguien utiliza máquinas (teléfonos, radio, pantallas, etc.) y una escena próxima al final de la cinta, donde el protagonista hace una aparición como cantante en un bar.

Esta canción, la cual contiene rasgos de inglés, francés e italiano en realidad nos dice absolutamente nada. Parece una broma que Chaplin pudo haberle hecho al cine con sonido, pues aunque no dice nada, es una escena en la que podemos entender de qué está hablando.

En fin, son 80 años los que han pasado desde el estreno de esta cinta, la cual, a pesar de ser la última obra de cine mudo, es un trabajo que sigue hablando por sí solo después de tanto tiempo.

Si no la han visto, quizá es un buen momento para que le echen un ojo; si ya la vieron, es un trabajo que de todos modos, con los temas de pobreza, crimen, la mecanización del hombre y las máquinas acelerando el trabajo, pero al mismo tiempo, despojando a los trabajadores de su labor, permanece todavía hoy en nuestras vidas, y por eso sigue valiendo la pena volverla a ver.

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