Magnus Carlsen, el actual campeón mundial de ajedrez

A Magnus Carlsen no le gustaron los comentarios sobre su desempeño en París.

Hace unos días se disputó el Paris Grand Chess Tour, en el que participó el actual campeón del mundo, el noruego Magnus Carlsen. Con un inicio de media tabla, se comentaba en el mundo ajedrecístico que Carlsen corría el peligro de perder uno de sus grandes logros.

En el 2013, con apenas 22 años, Carlsen le arrebató el título mundial al indio Viswanathan Anand. Desde entonces, ha defendido exitosamente su título hasta la fecha. Pero Carlsen no sólo es el mejor jugador de ajedrez de la actualidad, también es uno de los mejores de la historia.

En el ajedrez existe un puntaje oficial que obtiene cada jugador, llamado “elo”, que representa su fuerza como ajedrecista. El récord anterior fue impuesto por Gary Kasparov, la leyenda del ajedrez. Su elo máximo fue 2,851, en el año de 1999. Pero en abril del 2014, el prodigio del ajedrez Magnus Carlsen alcanzó la extraordinaria puntuación de 2,882 puntos de elo.

Es éste último logro el que parecía peligrar en este torneo de ajedrecistas excepcionalmente fuertes. El torneo sería de Blitz, es decir, de ajedrez rápido. El elo de Carlsen antes del torneo rondaba los 2,840 puntos, y corría el riesgo de perder puntos de elo e incluso ser superado por algún rival.

Los participantes del Grand Chess Tour de París
Los participantes del Paris Grand Chess Tour. De izquierda a derecha: Magnus Carlsen (el actual campeón mundial), Wesley So, Hikaru Nakamura, Fabiano Caruana, Aleksandr Grischuk, Sergei Karjakin, Vaselin Topalov, Shakhriyar Mamedyarov, Maxime Vachier-Lagrave, Etienne Bacrot.

El Chess Club and Scholastic Center of Saint Louis se encontraba realizando el seguimiento del torneo. Varios comentaristas expertos como Maurice Ashley y Yasser Seirawan comentaban el evento. El encargado de entrevistar a los jugadores, era Ashley, también ajedrecista profesional de elo 2,440. Al entrevistar al campeón mundial, la acalorada entrevista suscitó diversas opiniones en el mundo del ajedrez.

Y es que aunque Carlsen estaba jugando bien, no tenía de ninguna manera asegurado un resultado positivo en el torneo. En ese momento, Aleksandr Grischuk se encontraba jugando muy bien. Se acercaba en puntos al campeón, con posibilidades de ponerlo en apuros.

Durante la entrevista en vivo, Maurice Ashley repite en numerosas ocasiones que Carlsen no está jugando muy bien. Señala que las partidas no están saliéndole perfectas. Cabe mencionar para esto, que el estilo de Carlsen es muy característico en cuanto a su precisión: el campeón se distingue por su extraordinaria capacidad de exprimir ventajas infinitesimales, y transformar posiciones tablíferas en victorias.

Magnus Carlsen, evidentemente disgustado por los comentarios sobre su falta de precisión, rápidamente se pone la defensiva: “¿Qué quieres que haga?”, responde con una molestia evidente. Mientras que Maurice Ashley cae en la cuenta de su falta de tacto con respecto al rendimiento del campeón, éste ya no está dispuesto a dejar pasar la ofensa. La entrevista termina en malos modos por parte de Carlsen, que sencillamente no está de acuerdo con la valoración que hace el comentarista sobre su rendimiento.

Se tiene al campeón a estándares de juego extraordinariamente altos. Maurice Ashley, sin ser malintencionado en lo más mínimo, esperaba también un triunfo de lo más espectacular, y dejó entreverlo al decir en numerosas ocasiones que la actuación de Magnus no había sido perfecta.

Al mismo tiempo, el campeón se encuentra bajo gran presión, en buena medida para mantener su extraordinario nivel de juego y el dominio del ajedrez mundial que este implica. Desde luego, las presiones puestas sobre el campeón no deben ser algo fácil de manejar, y aún menos fácil hacerlo con buen humor.

En una entrevista posterior, para chess.com, Carlsen explica que su rendimiento de 7 puntos sobre 9 posibles –al momento de la entrevista con Maurice Ashley– sin haber sufrido ninguna derrota, no es poca cosa. Él no valora su juego como falto de precisión.

En la última partida del evento, Magnus se enfrentó con Maxime Vachier-Lagrave, ajedrecista parisino y su rival para obtener el primer lugar del torneo. A Magnus le bastaba con obtener unas tablas para hacerse con el triunfo, y enfrentaría la partida con las piezas negras.

Al tratarse de juegos rápidos la preparación de las aperturas y los golpes tácticos cobran particular importancia. Magnus Carlsen, con gran temple y velocidad se enfrentó a la apertura española de Maxime Vachier-Lagrave con el gambito Marshall. Este cede un peón central a cambio de la iniciativa, y un rápido desarrollo de las piezas.

Vachier-Lagrave movía las piezas a gran velocidad. Rápidamente le sacó una considerable ventaja de tiempo al campeón. Carlsen se tomaba más tiempo de reflexión para sus jugadas. Esto podía sugerir que la preparación de la apertura del francés era superior a la de Carlsen.

A medida que se desarrollaba el medio juego, no sólo la ventaja blanca disminuyó, sino que la posición comenzó a ser cada vez más favorable a las negras. Después de atrapar una torre del francés, éste se vió obligado a repetir una única jugada una y otra vez para salvarla. De esta forma, acordaron unas tablas por repetición, que le daban a Carlsen y Vachier-Lagrave el primero y segundo lugares respectivamente.

Una vez disipada la polémica que causó la desafortunada entrevista, Magnus Carlsen comprobó que efectivamente merece la corona. Más aún, se anotó la victoria con su muy particular estilo, en el que exprimió las posibilidades de juego de su oponente y mejoró sistemáticamente las suyas.

fuente Chess Club and Scholastic Center of Saint Louis (YouTube)

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