Al parecer Miller y Reynolds tenían serias diferencias creativas.

Cuando ya nadie creía que 20th Century Fox pudiera hacer una buena película de superhéroes mutantes, llegaron Tim Miller y Ryan Reynolds para devolverle la fe al público con Deadpool, uno de los personajes menos conocidos del Universo Marvel fuera de los comics y que fuera tan pesimamente utilizado en Wolverine: X-Men Origins.

Aun no salía la película del mutante hablador de las salas de cine, cuando ya todos especulaban sobre una secuela, la cual ya se había confirmado para 2018. Hoy esa posible segunda parte sufrió un revés, pues el director Tim Miller se bajó del proyecto debido a “diferencias creativas con el protagonista y productor, Ryan Reynolds.

De acuerdo a la información revelada por el sitio Deadline, Reynolds negoció más “poder” en la toma de decisiones dentro de la secuela, lo cual no le gustó al director. Lo que pasó es que Miller estaba presionando para que la secuela tuviera un aspecto más “estilizado”, mientras que el actor quiere seguir por “estilo de comedia provocativa” que puso a la franquicia en la cima de las críticas y la taquilla (generando más de 600 millones de dólares).

De acuerdo al sitio, la productora y el director quedaron tan en buenos términos que Miller dirigirá Influx, la adaptación cinematográfica del thriller de ciencia ficción escrito por Daniel Suárez.

Deadpool fue la primera película dirigida por Miller, hasta entonces responsable de efectos especiales y videojuegos, y fue todo un suceso que recaudó más de 600 millones de dólares a la productora.

fuente Deadline

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