Todos estamos muy emocionados por el estreno de Star Wars: The Force Awakens. Pero hay que recordar que la saga nunca ha sido perfecta.

Cuando se anunció Star Wars: The Phantom Menace en 1999 todos nos volvimos locos: “¿Vamos a conocer el pasado de Darth Vader?”. Vimos los carteles de Anakin dibujando la sombra del Sith en el que más tarde se convertiría y nos emocionamos. Fue una enorme decepción cuando la película resultó ser un flojo trabajo que lejos de ser una historia propia, apuntaba a llenar los espacios que los fans esperábamos que llenaran.

Estamos muy emocionados por el estreno de Episodio VII, y reconocemos el talento de J.J. Abrams como director, sin embargo, no podemos evitar pensar: ¿y qué si no es una buena película?

The Phantom Menace no fue el único error que George Lucas cometió con su saga. Las constantes adiciones a la trilogía original no fueron bien recibidas, ni tampoco los episodios II y III. Entonces, con la preocupación de que la película más anticipada de este año sea un fiasco (o no dé el ancho) o de no perdernos en el fanatismo, realizamos esta lista de lo que consideramos que han sido de los 10 errores más graves que George Lucas cometió con su saga.

Antes que otra cosa queremos aclarar que, por más que argumentemos estos puntos, no son absolutos, así que siéntanse en libertad de darnos su opinión en los comentarios.

1. Jar Jar Binks

Este personaje creado por George Lucas es quizá la creación más aborrecida por los fans de Star Wars, y no ayudó a mantener contenta a la joven audiencia que Lucas quería alcanzar. No sólo era que Jar jar Binks fuera tonto, cobarde y torpe, sino que, así como otros personajes en Episodio I, parecía imitar a un estereotipo de los jamaiquinos. No se necesita mucho para entender las razones que hacen que este personaje sea tan odiado.

2. La falta de seriedad de la segunda trilogía

La trilogía original tenía sus partes cómicas. Podemos recordar a Han Solo con sus comentarios irreverentes, así como el maltrato que le daba a C-3PO y R2-D2, o su problema de carácter. Sin embargo, eran apropiados y no interferían con la seriedad de algún momento.

Para la segunda trilogía no es el caso. No son pocos los momentos en los que los androides hacen algún ruido o comentario a la mitad de una batalla, donde quedan como muñecos torpes e inútiles que nos hacen preguntarnos: ¿en serio esta es una amenaza para la República? Podemos repetir nuevamente a Jar Jar Binks en esta lista, así como los chascarrillos innecesarios de Obi Wan o la memorable línea de Anakin a Padme en la parte más aguda de una batalla: “¿A esto le llamas negociaciones agresivas?”.

3. Jedi y Sith sin matiz

Los primeros son “buenos” y los segundos “malos”. ¿Necesitaban tres películas para hacernos entender eso? ¿A caso Anakin es tan impresionable que no puede reconocer que convertirse a un lado oscuro tan “¡ñajajaja, poder a cualquier precio!” merece por lo menos ser cuestionado? Y es que a eso me refiero cuando hablo de una falta de matiz.

Un Jedi como Anakin es seducido con la idea poder proteger a sus seres amados, como su madre y Padme, es decir, es empático, no es alguien malo. Sin embargo, ¿no pudieron haber imaginado a un Sith tan simple, egoísta y despreciable que, lejos de ser el malo de los más malos, fuera un hombre que sintiera miedo, dudas y buscara usar sus poderes para situaciones que abrieran un verdadero debate en lugar de: “voy a matar a los buenos y haré el mal con mis poderes”? Incluso los “villanos” a lo largo de nuestra historia justificaban cada acto condenable con una excusa: en nombre de la libertad, en nombre de una nación, etc. Todos, cuando cometemos algo “malo”, naturalmente, intentamos justificarlo.

Entonces parece que los Jedi son un grupo de verdaderos dogmáticos sin ninguna apertura a un debate o entendimiento de la naturaleza filosófica del lado oscuro. Y este lado oscuro, tomando como ejemplo el caso de Anakin, no es equivalente a “ser malo”, un Jedi que no pueda resistir una pasión y busque proteger el amor que le nace no es algo que inmediatamente se convierte en malo, ¿o sí? Si los Jedi se hubieran enterado del romance de Anakin y Padme, ¿hubieran perseguido letalmente a la pareja? ¿No hubiera sido más fácil orientar al confundido joven?

En fin, es un tema largo que amerita su propio espacio, pero la segunda trilogía sacrificó un tema potencialmente rico en profundidad por un montón de escenas de gente solemne balbuceando lo que sienten y blandiendo espadas láser, mientras que los Sith como Darth Tyranus y Darth Sidious abiertamente reconocen que quieren someter a la galaxia y desean poder… ¡Poder ilimitado!

5. Chewbacca en Episodio III

Una precuela nos presenta los acontecimientos previos a una historia central. Eso no significa que todo lo que vemos ahí tiene que tener todo igual a la historia de la que nace. Vimos a C-3PO y R2-D2 en la segunda trilogía, quienes eran los testigos de los acontecimientos de la primera trilogía, así que no hace mucho sentido que le borren la memoria al final de las precuelas porque entonces no tienen nada que contar, pero bueno, que salgan…

Lo que no parece acertado es que también aparezca Chewbacca. Si Han Solo y este wookie son presentados en Episodio IV como un par de traficantes que no tienen nada que ver con la pugna imperial y los rebeldes, ¿por qué entonces Chewbacca está en la guerra de los clones? No hace sentido que sea un ser tan indiferente a la lucha de los rebeldes cuando el imperio masacró a su pueblo. No hay una continuidad en la aparente apatía de Chewbacca en Episodio IV, cómo se va involucrando con la Alianza Rebelde, y su papel en la lucha de la República. Esto es complacer a los fans, y Star Wars se ha dado el lujo de descuidar mucho su contenido por darse este tipo de licencias.

6. R2-D2 y sus “superpoderes” en la segunda trilogía

Este androide definitivamente es más agradable que su acompañante quejumbroso. Aun así, su transformación en la segunda trilogía fue un exceso. En la primera trilogía es un pequeño robot que nada más sirve como testigo a la historia y ayudante fiel a Luke Skywalker y otros protagonistas: es como una navaja suiza en droide de servicio… Y no hace falta que haga más.

Conforme van avanzando las precuelas resulta que no sólo electrocuta, tiene sierra y hackea computadoras, sino que vuela ágilmente y se puede zafar de las situaciones más peligrosas. Esta última habilidad choca contra lo que vemos que puede hacer en la trilogía original, de modo que generó disgusto en los fans. Existe una justificación de los desarrolladores del personaje de R2-D2 en las precuelas sobre este detalle, algo de que la compañía que se encargaba de sus propulsores dejó de existir, pero vamos…

7. Anakin Skywalker y su terrible desarrollo

Retomemos al Jedi que protagoniza la historia. ¿Creen que “el elegido” para restaurar el balance de la fuerza hubiera sido alguien tan sencillo como el personaje que se desarrolló en la segunda trilogía? Es decir, es un personaje berrinchudo, impresionable, inmaduro, sin nobleza de carácter o modestia. No es un héroe caído, sino un personaje tan poco armado que la mayoría de las acciones que hace son totalmente incongruentes, además de que Hayden Christensen no ayuda con su actuación.

Repasemos: en el Episodio I, Anakin es un niño amable, tranquilo, con un poco de miedo, modesto, pero que no se detiene cuando tiene que hacer las cosas, es decir, es valiente. A pesar de que los fans odiaron a Jake Lloyd y le arruinaron la vida, interpretó a un personaje que parece que tiene mucho que aprender y no tiene pinta de ser malo. En Episodio II, cualquier modestia es eliminada. Para ese episodio es un adolescente que se cree merecer el reconocimiento de todos, como niño consentido. Ya no tiene humildad ni modestia y lejos de ser valiente, parece tonto (puesto que la valentía viene de enfrentar al miedo y no de poner a todos como inferiores). Podemos pensar en su combate contra Dooku y su actitud temeraria en toda esa película. En Episodio III su irreverencia muestra a un personaje todavía más odioso, llorón, intolerante e impaciente. Ya no soporta nada. Y hay una escena que resume lo mal desarrollado del personaje: cuando se enfrenta a Obi Wan, el maestro le dice: “Palpatine es malvado” y Anakin responde con “según mi perspectiva, los Jedi son los malos” (cosa totalmente aceptable de argumentar, pero, nuevamente, si no fuera tan blanco y negro el desarrollo de Jedi contra Sith, podríamos pensar porque Anakin piensa eso… Pero no es así).

Toda la trilogía vemos a Anakin con los Jedi, luchando por ser reconocido y valorado por ellos. Tiene su riña porque no todos reconocen sus poderes, pero incluso cuando traiciona a Mace Windu él sabe que lo está haciendo por razones egoístas, no por un ideal. En ese momento él reconoce su traición y se hunde en enojo y dolor cuando se hace la mano derecha de Darth Sidious. Entonces, que de repente, después de masacrar a los niños Jedi, después de traicionar a toda su orden, a sabiendas de que él hizo algo malo, que diga “los Jedi son los malos”, es una inconsistencia brutal en su personaje.

Eso es sólo uno de los detalles que parece erróneo en el desarrollo del Anakin y su camino al lado oscuro. Francamente, que tampoco pueda lidiar con la pérdida sólo porque es un poderoso Jedi es algo barato. ¿No hubiera sido un personaje más profundo y rico si su camino hubiera sido el de un héroe caído y no el de uno llorón, intolerante y necio?

8. Complacer a los fans con escenas innecesarias de Boba Fett

Boba Fett es uno de los personajes más famosos de Star Wars. El diseño del personaje es impresionante: un mercenario de pocas palabras que le hace frente a sus enemigos sin vacilar, con su casco, jetpack, rifle y cable. Es un buen personaje que a todos nos hizo pensar “qué cool” en Episodio V y las escenas originales de Episodio VI. Así fue hasta que Han Solo accidentalmente se venga de su captura y lo tira al hoyo con el Sarlacc.

Ahora, tras el éxito de este personaje se habló de que en realidad no murió, sino que el monstruo lo escupió porque no lo podía digerir. Así sus aventuras continuarían. Bueno, que calmaran nuestra angustia por no soportar la muerte de un personaje circunstancial no tiene nada de malo. Pero ahí no se acabó la cosa.

Fue tan popular que se generó todo un universo alrededor de él, no sólo de los fans, sino, de los creadores de Star Wars. Entonces en Episodio II vimos también el pasado de este personaje como el hijo de un legendario mercenario. Era totalmente innecesaria la integración de un personaje circunstancial a la segunda trilogía, pero bueno. No hacía falta porque rastrear el pasado de Boba Fett hacia los días previos a la guerra de los clones no impacta en el desenlace de la historia. Su presencia en Episodio II, como en las ediciones especiales y restauradas de la primera trilogía, sobran, no aportan nada.

Finalmente es un mercenario que aparece en la historia por cuestiones argumentativas. Darle un poco más de tiempo no desarrolla al personaje, sólo le da tiempo inútil en pantalla. Y ese tiempo invertido no es por enriquecer la historia, sino por complacer a los fans.

9. Restauración de la trilogía original con CGI

Los efectos especiales de la segunda trilogía no fueron nada de otro mundo. A veces hasta eran molestos. Los efectos de la trilogía original, por otro lado, a pesar de ser viejos, no envejecieron mal. Hay momentos en los que a unos les inquietarán, pero no rompen con la estética de la película.

El problema del CGI cuando es malo no es simplemente que se vea como un esfuerzo mediocre, sino que distrae mucho a la vista del espectador. Eso ocurre todavía más cuando los efectos especiales se montan sobre una cinta de los setenta y ochenta. Por ejemplo, cuando Obi Wan y Luke llegan a la ciudad en Tatooine, todo se ve muy normal, muy natural y de repente ¡pum! una ciudad a computadora con animales a computadora que se atraviesan. Rompe con toda la fluidez visual que teníamos.

Quizá si George Lucas hubiera querido retocar las escenas con un poco de CGI, por ejemplo, al gusano del asteroide en Episodio V hubiera estado bien, pero encimar CGI sobre tomas, como ocurre en la escena del baile y la canción en el palacio de Jabba en Episodio VI es de los cambios más descuidados que hicieron a la trilogía original. Mejor les dejamos ambas escenas para que lo noten:

10. La celebración final en Episodio VI

Cuando restauraron con CGI a The Return of the Jedi agregaron también nuevas escenas. Entre ellas fueron pequeñas tomas de la celebración tras la derrota del Imperio. En la versión previa a la restauración sólo veíamos a los guerreros de la Alianza Rebelde celebrando a lado de los Ewoks en la luna de Endor. En las nuevas versiones vemos la celebración de todos los planetas habidos y por haber en la galaxia celebrando al mismo tiempo la caída del Imperio, como si fuera una enorme fiesta de niveles estelares.

Eso no sería posible por una sencilla razón, la cual se respalda cuando vemos al Imperio de regreso en Episodio VII (aunque tenga otro nombre): la destrucción de la segunda Estrella de la Muerte, así como la muerte del Emperador y Darth Vader, no significan la caída de un imperio. Ningún Estado se cae de la noche a la mañana. Además, en un gobierno con un ejército tan fiel al Emperador probablemente alguien trataría de mantener arriba al Imperio. Pensemos en la caída del Imperio Romano de Occidente, la caída de Roma no significó el final, solamente la caída de Roma. Todavía fueron muchos años antes de que la ciudad de Ravena cayera y otros tantos antes de que el imperio fuera finalmente considerado como acabado. El punto es que no hace sentido que toda la galaxia celebre la muerte del Emperador cuando sabemos que todavía queda fuerza para resistir a los rebeldes.

Finalmente, sobre este punto, es un esfuerzo innecesario ver a Hayden Christensen como el fantasma de Darth Vader a lado del fantasma de Obi Wan Kenobi y Yoda… ¿Por qué meter a Anakin de joven cuando los demás salen de viejos? Todos somos capaces de entender y reconocer que se hizo viejo y se verá como murió, como se ven los demás. ¿Qué tenía eso de malo?

¿Coinciden con nosotros? ¿Qué otros errores consideran importantes en la saga? Cuéntenos lo que piensan en los comentarios.

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