¿Por qué es preocupante que se hable de homeopatía a nombre de la máxima casa de estudios?

El pasado 19 de abril la Doctora en Filosofía y directora del Programa Universitario de Bioética (PUB) de la UNAM, Paulina Rivero Weber, publicó un sonado artículo titulado “Todo lo que no es alopatía…”. En este texto, publicado en una sección de Animal Político reservada a contribuciones del PUB, defiende la homeopatía y otras “medicinas alternativas”.

El artículo aborda la problemática moderna del dogmatismo médico, y la falta de apertura occidental a las nuevas ideas en los campos médicos y científicos. La Dra. Rivero expone sus argumentos a favor de las medicinas alternativas, como la homeopatía, la acupuntura, la acutomía (una variante moderna de la acupuntura) y la herbolaria.

Ya en este momento es pertinente hacer una aclaración de los términos utilizados por la autora. Mientras que la acupuntura y homeopatía han sido estudiadas en innumerables ocasiones y no se ha encontrado en ellas ningún tipo de capacidad curativa superior a la del placebo, la herbolaria, que consiste en el uso de plantas para curar, sí es reconocida por la ciencia. Un ejemplo de esto es la aspirina, que tiene como origen la corteza del sauce blanco. Antes de que este medicamento fuera producido industrialmente, era extraído de una planta y producido naturalmente por ésta.

La Doctora en Filosofía, que claramente no concibe que alguien pretenda estar en desacuerdo con la homeopatía y acupuntura, comenta: “sin embargo en algunas personas habita una ignorancia radical en torno a cualquier medicina no alópata”. Con varias declaraciones de este tipo, es claro que la autora realmente está frustrada con la terquedad y reticencia de “los ignorantes” a reconocer los innumerables beneficios de las medicinas alternativas.

También comenta que “tanta ignorancia es lamentable” e incluso enfatiza en la última frase de su artículo, “…de lo que no sabemos, siempre es mejor callar”. Cuando escribí este texto, inicialmente califiqué el artículo de Rivero como “polémico”, para después regresar sobre mis palabras y elegirlas mejor. El motivo por el que no puedo calificar el artículo de Rivero como “polémico” es el mismo por el que no calificaría la teoría de la evolución como polémica: hay consenso en la comunidad científica con respecto al tema.

Si bien es cierto que hay escuelas y centros médicos que pretenden todavía enseñar y aplicar técnicas homeopáticas, no cuentan con ningún apoyo de la comunidad científica, y con apoyos decrecientes del sector público.

Martín Bonfil Olivera, Químico Farmacéutico Biólogo de la UNAM, que actualmente es divulgador de la ciencia en la dirección general de la misma universidad, contestó a la Dra. Rivero con un artículo propio. En éste, titulado “¿Seudociencia en la UNAM?” señala la retahíla de incongruencias en el discurso de Rivero.

El tema de la homeopatía no es polémico en la comunidad científica. La homeopatía en resumidos términos cree que lo similar cura a lo similar, y mientras más diluyamos los remedios, más potentes son. Si bien es cierto que hay escuelas y centros médicos que pretenden todavía enseñar y aplicar técnicas homeopáticas, no cuentan con ningún apoyo de la comunidad científica, y con apoyos decrecientes del sector público.

La Doctora Rivero forma parte de la élite mundial en términos educativos. Cuenta con doctorado, y es una exitosa analista de Heidegger y Nietzsche. El consejo con el que concluye su artículo (“…de lo que no sabemos, siempre es mejor callar”) es también un sabio consejo. Si bien se trata de una persona cultivada en términos humanísticos y filosóficos, parece que es completamente ajena a todo lo que implica el método científico, y a los resultados que éste ya ha arrojado.

Podemos observar un claro ejemplo de esto en la cuenta de Twitter de la autora, al cruzar opiniones con interlocutores en desacuerdo con ella.

En sus dos últimas respuestas, le parece literalmente una barbarie que alguien considere que sólo existe un método científico. “Ya ni que le digo” concluye la Doctora. Y efectivamente, los entendidos en ciencia opinamos lo mismo con respecto a Rivero: “Ya ni qué le digo”.

El método científico está sólidamente fundamentado en dos pilares: la reproducibilidad y la refutabilidad. La reproducibilidad implica que para ser tomado como correcto, un experimento o fenómeno debe ser reproducible por cualquiera y en cualquier lugar, bajo las mismas condiciones. La refutabilidad sencillamente consiste en que no se ha podido refutar una determinada afirmación, es decir, que no existe evidencia alguna para poder negar con fundamentos dicha afirmación.

El hecho de pensar que el método científico puede cambiar según la cultura o la región del planeta es sencillamente pensar que la física, la química, la medicina, etc. no funcionan de igual manera aquí y en China. Creer que en realidad existen métodos científicos distintos, significaría que los conocimientos científicos aplicables en alguna cultura no lo son para otra y viceversa.

La Dra. Rivero parece confundir el método científico utilizado por las ciencias en todos los rincones del mundo con una especie de escuela del pensamiento occidental. Pareciera que piensa que estas bases son de algún modo el equivalente científico a las diversas corrientes filosóficas, que han abundado en la humanidad, y efectivamente se ven afectadas culturalmente.

Pareciera que la Doctora trata de aplicar una lógica filosófica a asuntos científicos. Richard Dawkings, si bien puede resultar algo tajante con respecto a alguno que otro asunto, tiene una respuesta muy concisa al ser cuestionado sobre la validez del método científico: “Funciona, los aviones vuelan, los coches circulan. Si basas los diseños de aviones en la ciencia, estos vuelan, si basas el diseño de un cohete en la ciencia, este puede llegar a la Luna. Funciona.”

Lo más peligroso de esta situación es que la Dra. utiliza un espacio reservado para el PUB de la UNAM, por lo que al difundir la seudociencia por medio de este canal, está investida en la autoridad que le confiere su cargo.

A diferencia de una opinión, el método científico demanda pruebas, una enorme cantidad de ellas, de hecho, para aceptar algo como un hecho científico. La ciencia nos ha permitido “observar” las partículas subatómicas, elevar el promedio de vida a niveles previamente inimaginables, conquistar la Luna, medir la velocidad de la luz. La ciencia ilumina nuestras ciudades, nos alimenta; la ciencia es lo que permite que tú estés leyendo esto. Todos estos procesos han sido construidos a través del rigor científico y el poder del intelecto de grandísimas mujeres y hombres.

Es gracias a la ciencia que podemos protegernos de la charlatanería, pero para poder diferenciar la ciencia de la seudociencia es necesario que comprendamos cómo se construye el conocimiento científico paso a paso. De no tener esta educación, podemos incurrir en la difusión de la charlatanería como lo ha hecho, con la mejor de las intenciones, la Dra. Rivero.

Lo más peligroso de esta situación es que la Dra. utiliza un espacio reservado para el PUB de la UNAM, por lo que al difundir la seudociencia por medio de este canal, está investida en la autoridad que le confiere su cargo. Rivero utilizó un alto cargo en la UNAM para difundir un mensaje que es detrimental para la sociedad: su artículo tiene como única función difundir la ignorancia.

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