Para muchos la jardinería es una disciplina de paciencia, tranquilidad y armonía, pero un grupo de aficionados a la cacería creyó que había una forma más rápida y explosiva para plantar flores.

Por lo menos eso pensó Per Cromwell, un diseñador escandinavo que decidió convertir una escopeta en un arma capaz de dar vida (por lo menos vida vegetal). Para esto fabricó a mano unos cartuchos que en lugar de plomo contiene alrededor de 100 semillas de flores, así como una pequeña cantidad de pólvora para poder ser disparados.

Flower-Shell

Y aunque muchos jardineros se vieron atraídos por la idea, e incluso apoyaron una campaña en Indiegogo, las críticas señalan que aunque esté cargada con semillas, sigue siendo una arma. De hecho, el fabricante advierte que las semillas disparadas pueden causar mucho daño y que deben tomarse las mismas precauciones que se toman con las armas normales. Sin mencionar que en muchos lados es ilegal salir disparando por el campo.

Aún así, este es un proyecto es completamente real y planea realizar sus primeras entregas en febrero de 2014. Y aunque muchos consideren que es una idea ingeniosa, algo me dice que le robaron una idea a Homero Simpson.

fuente Business Insider

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