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Su área abarcaba más de 2 mil kilómetros cuadrados y albergaba a 20 millones de personas.

Más de 60 mil casas, palacios, caminos elevados y otras construcciones acaban de ser descubiertas por los arqueólogos en las inmediaciones de las pirámides de Tikal, en la Reserva de la Biosfera Maya en la región de Petén, Guatemala. O mejor dicho debajo de ella, pues la ciudad está oculta bajo el espesor de la selva y pudo revelarse gracias a la tecnología láser conocida como LiDAR (abreviatura de Detección y determinación de la luz por sus siglas en inglés).

En la primera imagen la selva, en la segunda un montículo cubierto de vegetación, en el que LiDAR, en conjunto con un software de realidad aumentada, pone al descubierto una antigua pirámide maya.

A través de la exploración LIDAR los investigadores pudieron limpiar digitalmente la jungla, dejando al descubierto 2 mil 100 kilómetros cuadrados de una ciudad precolombina que resultó ser cuatro veces más grande de lo que se pensaba.

Las exploraciones con láser revelaron más de 60,000 estructuras mayas anteriormente desconocidas que formaban parte de una vasta red de ciudades, fortificaciones, granjas y carreteras.
Las exploraciones con láser revelaron más de 60,000 estructuras mayas anteriormente desconocidas que formaban parte de una vasta red de ciudades, fortificaciones, granjas y carreteras.

“Las imágenes LiDAR dejan en claro que toda esta región era un sistema de asentamientos cuya escala y densidad de población habían sido subestimadas”, dijo Thomas Garrison , un arqueólogo del Instituto Ithaca y explorador de National Geographic que se especializa en el uso de tecnología digital para la investigación arqueológica.

La investigación sugiere que esta megalópolis estaba en plena expansión y que llegó a su apogeo hace mil 200 años y que en ella habitaban alrededor de 20 millones de personas, una cifra sorprendente considerando que es la mitad de la población de todo Europa en ese momento en un área mucho menor.

La nueva ciudad muestra también canales, diques y embalses con los que mantenían la humedad de la jungla bajo control; fortificaciones para la guerra y un complejo sistema agrícola con el cual mantenían el abasto de comida para la inmensa población.

“Esta era una civilización que literalmente movía montañas- dijo Marcello Canuto , arqueólogo de la Universidad de Tulane para National Geographic- Hemos tenido esta presunción occidental de que las civilizaciones complejas no pueden florecer en los trópicos, que en los trópicos es donde las civilizaciones van a morir. Pero con la nueva evidencia basada en LiDAR de Centroamérica y Angkor Wat (Camboya), ahora debemos considerar que las sociedades complejas se pueden haber formado en los trópicos y desde allí se abrieron paso hacia afuera”.

En su comentario Marcello Canuto hace referencia a las ciudades medievales que se encontraron en Camboya gracias a la tecnología del LiDAR.

fuente National Geographic

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