Neon Genesis Evangelion le dio sentido al Rebuild con su última película

Si no le entendiste a Neon Genesis Evangelion antes o ahora, aquí encontrarás la respuesta.
Shinji y Neon Genesis Evangelion tuvieron un nuevo final, uno que realmente les resconstruyó | Fuente: Studio Khara

El final del Rebuild de Neon Genesis Evangelion sabíamos que traería muchas consecuencias y, para mi sorpresa, una de ellas fue que logró amarrar todo el proyecto de Hideaki Anno y por fin darle sentido a una serie de películas que con el tiempo se tornaron cada vez más distantes de la obra orinal.

Spoilers de Evangelion a continuación

Me parece importante comenzar con sinceridad: los Rebuild me parecieron cada vez más incoherentes. Desde el comienzo hasta You Can (not) Redo sentí que Neon Genesis Evangelion iba cayendo poco a poco en lo que fue, al menos, el anime original y The End of Evangelion.

Claro, siempre justifiqué esto y lo entendí como el acto performático que Hideaki Anno siempre imprimió a sus películas. Con TEoE, logró un final de acción que complaciera a los fans y se dedicó a explicar una vez más las implicaciones de su mundo y cómo esto era, en sí, la realización triste y desesperanzadora de Shinji para buscar vivir a partir de sí mismo y ser autosuficiente, con el dolor que eso implica.

Al llegar los Rebuild, Anno estaba harto ya de su público y de, sobre todo, las exigencias que se le hacían como autor para satisfacer los mismos prejuicios de los fans de Evangelion, los mismos que llenaron de amenazas de muerte Gainax y los mismos que le llenaron de cartas donde le daban consejos de cómo matarse.

No era ninguna sorpresa ver cada nueva película como un paso más hacia darle a los fans lo que querían y hacer una parodia de sí mismo, como una especie de reclamo callado con el que ya Neon Genesis Evangelion y los personajes de Evangelion pasaba a ser, sencillamente, un acto predecible y una extraña amalgama de episodios en los que se burlaba abiertamente de los fans dándoles una obra predecible.

En pocas palabras: mientras más avanzas en los Rebuild, más insoportables se vuelven. Más llenas de clichés y giros argumentales sin sentidos que solo cobraban relevancia en las expectativas obscenas de los foros ya viejos y sumamente saturados de teorías ilógicas que solo contravienen el argumento de Anno en favor de la siempre y aburrida necesidad de explicaciones complejas a argumentos sencillos.

Evangelion 3.0 + 1.0 amarró por fin todo los Rebuilds | Fuente: Studio Khara

Pero con Hideaki Anno algo deberíamos esperar…

Evangelion: 3.0 + 1.0, la reivindicación

A penas entramos a la siguiente película, toda la tensión que fue inexistente en las tres películas anteriores llega. Vemos de nuevo a Shinji caer en la depresión que fue el tema central del anime original. No una depresión de desesperación de sencillamente tristeza transitoria. Fue de nuevo la depresión inmovilizante, oscura y profunda de un adolescente cargando con el destino del mundo en sus manos.

Esto puede parecer menor, pero durante toda la primera parte de la película ya no estamos metidos en peleas sin control o despliegues de animación moderna. Estamos viendo de nuevo a las personas, de nuevo las peleas se viven en las mentes de quienes están sobreviviendo a un tercer impacto no consumado, pero a expensas de que ocurra un cuarto en cualquier momento.

El personaje de Shinji, ajeno en las películas anteriores, ahora se siente más vivo que nunca y, poco a poco, comienza a revelarnos el centro de los Rebuilds que no es otra cosa que lo que la misma palabra nos indica: reconstruir.

La naturaleza de Shinji y de su camino a sanar una vez más fuer duro | Fuente: Studio Khara

La reconstrucción de Neon Genesis Evangelion fue un acto encerrado en varias partes, de las cuales comenzamos con el recuerdo amable de un universo que llevó a Hideaki Anno a sobrellevar su depresión solo para, una vez más, caer presa de su propia invención en You Are (not) Alone.

Luego, pasamos a la destrucción de los mitos y las estatuas que le guardamos para ir por un camino extraño, que era más bien confuso por ser predecible y, además, que se encargó de hacer que los símbolos fueran obvios y reiterativos, en You Can (not) Advance.

Finalmente, en You Can (not) Redo, las consecuencias de la postergación infantil de los tres protagonistas se entrelazaron con un mundo que avanzó sin ellos y reclamó todo en una “maldición” que recayó en la inoperancia de Shinji, mezclada con el recuerdo vago de que Evangelion trató sobre humanos en forma de collarín.

Como dije desde el principio, cada película parecía ir revirtiendo el origen de la obra, haciendo de Hideaki Anno un director mucho más interesante fuera de sus proyectos originales; y es que ahora, luego de Evangelion: 3.0 + 1.0 Thrice Upon a Time, la respuesta parece tan obvia que hasta es risible.

Remake o continuación… el debate inútil de siempre

La idea detrás del Rebuild es clara: reconstruirnos. El nuevo génesis ahora no busca la destrucción, no busca hacer un grito desesperado desde el fondo de la depresión, que termina con una frase que por suerte existió gracias a la seiyu de Asuka: “qué desagradable”.

Al margen de si es una continuación o una historia completamente diferente (algo que Hideaki Anno ha dejado claro desde el día de la presentación de esta serie de películas), el tener un cierre diferente es también el resultado del cambio y del proceso personal que ha pasado su autor.

La edad, el tiempo, la experiencia y cuales quieran que sean las condiciones actuales de Anno nos llevaron hasta este punto, marcado exactamente en los títulos de cada una de las películas: no estás solo, no puedes avanzar y nos puedes rehacer. ¿El por qué de cada uno de estos títulos? Sencillamente porque el sanar es aceptar, antes que nada, que aquello sucedido es inexorablemente parte de la historia, una que se escribe sin posibilidad de borrarse.

Los finales de Evangelion se entrelazan y se reconstruyen | Fuente: Studio Khara

El pasado de Evangelion es oscuro, pero su futuro fue brillante y nuevo. Por fin, luego de 25 años, Anno está sonriendo y te brinda un abrazo sincero y cálido con una sonrisa honesta de Shinji, desprendiéndose de un collar que le impedía sobrepasar los límites impuestos para las emociones humanas.

Un Shinji que se aleja, nuevo y frágil, a enfrentarse al mundo de la mano del otro.

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