¿Emprender es realmente tan sencillo como todo mundo lo pinta?

El espíritu emprendedor está en todas partes, por donde te asomes hay iniciativas y eventos de todo tipo: promoción, capacitación, networking, inversión, premios, etc. Incluso, gracias a la propaganda electoral de un partido político, hoy podemos enterarnos que nunca hubo un mejor momento para ser emprendedor. Con lo fácil que debe ser, con tanta información en el ambiente y con todas las condiciones a favor, uno se pregunta por qué no más personas dejan de hacer en este momento lo que están haciendo y se dedican a ser exitosos emprendiendo. No los entiendo.

El inicio de todo proyecto emprendedor encaminado al éxito es tan fácil, y tan replicable, como un chiste de tres actos: primer acto, “¡Quiero ser emprendedor!”; segundo acto, “¡Tengo una gran idea!” y; tercer acto, “¡Hay que echarla a andar!”. Fácil, desde Bill Gates hasta Mark Zuckerberg, pasando por Steve Jobs (o el que se te ocurra), vivieron este proceso y han resultado ser súper exitosos, sólo hay que seguir la receta.

Por cierto, olvidé preguntarte, ¿cómo se llama la obra? Te recuerdo: primer acto, “¡Quiero ser emprendedor!”; segundo acto, “¡Tengo una gran idea!” y; tercer acto, “¡Hay que echarla a andar!”. La obra se llama 4 de cada 5 proyectos de emprendimiento fracasan. Siento el sarcasmo, pero bueno, para este momento ya quedó claro que este artículo no busca convencerte de lo fácil que es emprender. Y si bien sabemos que no es sencillo, tampoco se trata de desanimarte, sino de darte información útil para que tú te asegures de tener las competencias necesarias para emprender cuando así lo decidas. Así que regresemos a nuestros tres actos:

Primer acto: “¡Quiero ser emprendedor!”

Una decisión de esta naturaleza suele estar mejor sustentada cuando detrás de ella hay autoconocimiento, confianza en sí mismo y eficiencia personal. En cambio, cuando no hay estas competencias, es común que detrás de cada argumento para emprender se esconda un defecto profesional que en realidad es tan importante para iniciar un negocio como para emplearse, ejemplos:

–No quiero tener jefe (soy pésimo siguiendo instrucciones).

–Odio los horarios de oficina (soy cero organizado o, peor aún, improductivo la mayor parte del día).

–Que flojera buscar trabajo (soy incapaz de convencer sobre mi valor potencial como empleado).

Segundo acto: “¡Tengo una gran idea!”

Una idea, por única y extraordinaria que parezca, debe ser sometida a preguntas básicas antes de dar por buenos los argumentos por los cuales nos parece genial, ejemplos:

–Cuando el argumento para defender una idea de negocio es “yo sí lo compararía” vale la pena hacerse la pregunta ¿quién más lo haría?

–Cuando “nadie lo ha hecho” es pertinente preguntarse si ¿es viable?

–Si “estás seguro de que habrá demanda” es importante profundizar en ¿cómo lo sabes?

–Si “es difícil de explicar” es necesario preguntarse si la razón por la que no puedes explicarlo es porque no lo entiendes aún.

Un emprendedor con respuestas satisfactorias a estas preguntas suele tener muy desarrolladas competencias de generación de nuevas ideas y detección de oportunidades de negocio.

Tercer acto: “¡Hay que echarla a andar!”

Incluso cuando la decisión de emprender haya sido bien pensada y la idea de negocio parezca tener un gran potencial es posible que la toma de decisiones en la ejecución no sea la mejor, a continuación algunos ejemplos de situaciones comunes:

–Desarrollé un exhaustivo plan de negocios pero no he puesto ningún elemento a prueba en una escala menor que me permita retroalimentar y mejorar mi plan.

–He decidido ir sólo con mi proyecto a pesar de que no tengo todo el conocimiento y/o capacidad de trabajo necesario, lo que me obliga a dedicar menos tiempo a las actividades a las que aporto más.

–No me gusta trabajar en equipo pero no hay forma de crecer mi negocio sin expandir el personal y trabajar de forma más coordinada.

–La falta de procesos o reglas me están haciendo imposible tomar decisiones de forma consistente, rápida y acertada.

Algunas de las competencias más significativas detrás de la ejecución de un proyecto de emprendimiento son: administración de proyectos, trabajo en equipo, liderazgo, ventas, comunicación, tolerancia a la frustración, inteligencia emocional y planeación estratégica.

Por si no lo has notado, hay links en cada una de las competencias que se mencionan a lo largo del texto. Detrás de cada link hay un listado de artículos que hemos escrito en profesionistas.org.mx relacionados a cada competencia, si te interesa una en particular dale click.

Más para ocuparte de tu futuro en: profesionistas.org.mx

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