El Motorola One Vision tiene como fuerte su cámara de 48 MP.

Motorola ya no está en la carrera para hacer terminales de gama alta y premium que compitan contra los grandes desarrolladores que cada año sacan un producto nuevo. Su apuesta, sin embargo, es más modesta y enfocada a un mercado más amplio y con un mayor número de necesidades y, de momento, parece la apuesta acertada con el lanzamiento del Motorola One Vision.

Este es el sucesor de la serie Moto One, que fue una gran adición a los terminales de gama media-media baja, en la parte final de 2018. Ahora, Moto One Vision se mete de lleno a la gama media-alta con componentes y funciones que lo acercan a los grandes lanzamientos de 2019, pero a un precio mucho más accesible.

Por dentro, es bastante modesto y fluido. Cuenta con un procesador Exynos 9609 con tecnología de 10 nm, cuatro menos que su predecesor, y con una máquina de ocho núcleos que corren 2.2 GHz complementados por 4 GB de RAM, componentes modestos pero completamente útiles hasta el último megabyte.

Además, su sistema operativo es Android One, que también conocemos como “puro”, los cual nos permite experimentar el potencial del Sistema Operativo de Google en su totalidad, sin ninguna máscara ni tipo alguno de “optimización” sobre el diseño original.

Esto no solo hace al Moto One Vision más fluido en los servicios de Google, sino que le da la posibilidad de utilizar de mejor manera su procesador y así, entregar un rendimiento de batería, gráficos y procesamiento que no lo hacen parecer un teléfono de gama media.

En todo sentido, estamos frente a un producto robusto, completamente optimizado y que rebasa las capacidades de sus especificaciones. Sin embargo, sus mayores logros están en la parte trasera: sus dos cámaras.

Moto One Vision tiene un sistema fotográfico de dos objetivos, uno con apertura máxima de f:1.7 de 28 mm de longitud focal soportado por un sensor de increíbles 48 MP; y un sensor de profundidad de 5 MP a f:2.2. No es un sistema complejo, pero lo que se puede hacer con este es bastante destacable.

La nitidez no es tan lograda como lo hemos visto en sistemas que ocupan cristalería de desarrolladores como Leica o Carl Zeiss, pero la reproducción de colores es una de las más naturales que he visto en mucho tiempo. Contrario a la tendencia del mercado, su sensor no se dedica a sobresaturar los colores ni aumentar la vibrancia de cada uno de los tonos. Por el contrario, mantiene una dinámica y un contraste adecuado para su entorno casi en cualquier condición de balance de blancos.

Además, su software de reconocimiento de escena y soporte de IA, logrado gracias a su segundo objetivo en combinación con su gran SO de Android One, le permiten ajustarse a diferentes dinámicas y presets de captura de imagen, que van desde ajustes saturados y de alto rango dinámico para comida o grandes contrastes y colores vibrantes para fotos de mascotas.

Uno de sus detalles más significativos está en el control de “profundidad de campo”, que resulta un poco accidentado. A pesar de permitir el control de bokéh y de elegir entre diferentes estilos de desenfoque e iluminaciones controladas, finalmente su sensor de profundidad no es suficiente para hacer un recorte preciso al tiempo de encontrarse con el Modo Retrato. Esto mismo hace que su capacidad de nitidez, no tan clara ni tan definida, se note más.

Por otro lado, la gran virtud del Moto One Vision está en su modo nocturno. Este no es solamente una función que force los valores de ISO para después procesarlo con un poco de suerte. Es, más bien, una idea más concreta y correcta de lo que es la fotografía nocturna que combina software, ingeniería y software.

Es claro que el sensor de este terminal es sumamente efectivo. En condiciones ideales de luz, se siente ligeramente sobreexpuesto, cosa que se nivela con el procesamiento rápido que hace el propio teléfono o con la barra de compensación de exposición que tienen actualmente todos los sistemas fotográficos digitales.

Puede resultar un tanto incómodo para situaciones de luz intensa, pero al momento de enfrentarse a condiciones de luz baja, es una maravilla. No solo permite tomar mejores fotos con la configuración normal de la cámara, sino que en su modo nocturno permite encontrar exposiciones correctas y completamente adecuadas para capturar casi cualquier cosa.

Para probar este modo fuimos al Jardín Ramón López Velarde, en la Ciudad de México, mismo que de noche (y no es queja contra el gobierno capitalino) tiene casi todas sus farolas apagadas y mal ubicadas. El resultado de la sesión fotográfica nocturna fue bastante satisfactorio y con ejemplos que superan las condiciones regulares de baja luz en las que un usuario promedio tomaría una foto.

Claro, para que esto suceda, hay que colaborar un poco con el software y hacer caso a sus indicaciones para dejar que el obturador capte la mayor cantidad de luz para que posteriormente l software balancee la información recibida y entregue una foto completamente expuesta, sin desbalance en blancos y negros.

Además, esto termina siendo reproducido en una pantalla LCD que reproduce color de manera sumamente eficiente, alejándose también de las tonalidades en extremo frías, de los colores saturados y de los rangos dinámicos explosivos. Es, en suma, un display modesto que, sin tener que hacer gala de nada, es cómodo y cumplidor.

Lo Bueno
  • Su sistema de cámaras robusto, poco complejo y efectivo
  • Android One
  • Diseño impecable
  • Gran desempeño y eficiencia de procesador
  • Atractiva relación precio-calidad
  • Modo nocturno PODEROSO
Lo Malo
  • Baja nitidez de objetivos fotográficos
  • Desempeño térmico pobre
Veredicto

Los grandes sistemas fotográficos están en la gama alta, sin duda. Por otro lado, existen alternativas de bajo costo que, con grandes sacrificios, pueden entregar resultados rescatables, pero ninguno parece estar a la altura del Moto One Vision. Sus capacidades son amplias y son, sobre todo, al alcance del segmento de mercado más grande que hay.

El terminal en cuestión prescinde de varias cosas para llegar al estrato premium, como una batería o un procesador más poderosos; una pantalla OLED e incluso, de un objetivo fotográfico diferente del clásico 28mm de todos los smartphones, pero compensa con un grandioso desempeño en casi todo con la ayuda de Android One, que sigue siendo el más eficiente de los todas las versiones que este SO pueda tener.

La relación precio-calidad es justificada y lograda en todo momento. El Moto One Vision hace exactamente lo que promete hacer e incluso más. Es la principal bandera para que Motorola se coloque como el fabricante ideal para la gama media, segmento que se está dejando descuidado con modelos que son solamente versiones diluidas de teléfonos de gama alta. El One Vision está hecho para este segmento de mercado sin engaños ni trucos.

Por: Freddy Campos

Motorola One Vision

Dimensiones: 160.1mm X 71.2mm X 8.7mm.

Peso: 180 gramos.

Pantalla: LTPS IPS 6.3″ FHD.

Resolución: 1080 x 2520, 19.5:9 @432 ppi de densidad.

Procesador:Exynos 9609 octa-core de 2.2 GHz.

Almacenamiento: 128GB base (hasta 512GB con tarjeta Nano Memory).

Cámaras: Traseras 48 MP Quad Pixel // frontal 25MP.

Foto: Resolución máxima de 48 MP.

strong>RAM: 4 GB.

Conectividad: 4G LTE (Cat6), UMTS / HSPA , GSM / EDGE.

Sensores de seguridad: Sensor de huella digital.

Batería: 3,500 mAh con cargas 5W TurboPower con hasta 7 horas de energía en 15 minutos de carga.

Software: Android 9.0 Pie.

Precio: De $7,699 a $8,999.

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