A pesar de ser una franquicia sobreexplotada, Dark Fate es lo mejor que le ha pasado a Terminator.

Terminator: Dark Fate ha llegado a los cienes y al parecer el público no está muy receptivo a la cinta. No importa que la dirija alguien como Tim Miller, quien demostró como hacer una película inteligente de superhéroes con Deadpool. Parece que tampoco le interesa a la gente que James Cameron –creador y director de la primera y la segunda cinta del exterminador– decidiera volver a la franquicia para producir esta película. ¿La gente está cansada de Terminator? Es posible, pero también puede que estén equivocados y se estén perdiendo de algo que es, por lo menos, bien entretenido.

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(Foto: Paramount Pictures)

Volvemos donde nos quedamos

Tal vez el error es que, a diferencia de una franquicia como Star Wars que trajo una nueva trilogía después de culminar el Episodio III (2005) diez años después, nunca dejamos de ver filmes de Terminator. En 2003 se estrenó Terminator 3: Rise of the Machines, en 2009 Terminator: Salvation y en 2015 Terminator: Genesis, rescatando, si me lo permiten, Salvation, como una película más original en relación con las demás.

Por eso, en 2019, se tuvieron que resarcir los daños y hacer esta película. Además se apostó por traer de vuelta a la franquicia a Linda Hamilton como Sarah Connor y a Arnold Schwarzenegger como el T-800. Y desde luego esta jugada no fue para nada gratuito, pues Hollywood se regocija últimamente en apostar por la nostalgia relanzando y trayendo a viejos héroes de los 80’s y 90’s a la pantalla grande de nuevo.

El caso es que parece que nada de esto funcionó, porque la gente no va al cine a ver la película, pero la verdad es que vale la pena hacerse un espacio en las copiosas agendas para ver como Tim Miller, tejió una historia al más puro estilo del Star Wars: Episodio VII para el beneplácito de los fanáticos. Porque eso sí, esta nueva película de Terminator es, de manera incuestionable un reinicio de la franquicia cuidando todos los guiños necesarios para que la transición se diera como se debe. Desafortunadamente, para entrarle como se debe tendré que adelantar anticipar algunas cosas de la cinta, por lo que a partir de ahora, esta reseña tendrá algunos spoilers.

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(Foto: Paramount Pictures)

Spoiler

Sarah Connor ya no es no es la virgen María

Seguirle el rastro al Evangelio es muy sencillo en las películas de Terminator. Sarah Connor engendrará un hijo (John) que será el salvador del mundo cuando Skynet –una inteligencia artificial superdesarrollada– tome el control del mundo a través de su ejército de máquinas. Por eso en las dos primeras película de Terminator cuando las máquinas viajan del futuro al pasado (nuestro presente) Sarah les hace cara y termina por salvar a John. Esta es, digamos, la historia canónica de Terminator, la cual se nos vuelve a explicar en Dark Fate rápidamente desde el inicio. Sólo que existe una variación, a pesar de que Sarah esconde a John Connor después de los eventos de Terminator 2, un T-800 que andaba por ahí lo encuentra y lo mata. Lamento decirlo, pero es importante para que toda la película se desarrolle como Deux Machina manda.

Desde entonces, Sarah Connor pasa su vida casando al resto de los T-800 que se quedaron en esa línea temporal, ya que al destruir a Skynet, no tienen un futuro al cual volver. Entonces, la muerte de John sirve para sacar todas las películas posteriores a Judgment Day del canon y poder reescribir la historia. Y aquí es donde entra el nuevo elenco. Dani Ramos (Natalia Reyes) es la nueva Sarah Connor, ya que de un futuro alterno (o un nuevo futuro) han mandado a un nuevo exterminador interpretado por Gabriel Luna para terminar con la vida de Dani, pero del mismo espacio temporal llega Grace (Mackenzie Davis), una especie de humana mejorada genéticamente que tiene partes de máquina, para salvar la vida de Dani pero, ¿por qué?

Sencillo, Dani es la nueva Sarah Connor (o más o menos) y aquí no voy a explicar más porque este es “un punto importante de la trama”. El caso es que el nuevo Terminator es creado por una inteligencia artificial (sí, otra) que se llama Legion y tiene sometidos a los humanos en el futuro.

En este punto ustedes dirán: “es lo mismo de siempre” y tienen toda la razón, igual que las últimas 20 películas de superhéroes de Marvel y DC que Hollywood ha hecho y las otras 40,000 que han seguido siempre la misma trama. Entonces, ¿por qué vale la pena verla? Sencillo, como en su momento J. J. Abrams hiciera en The Force Awaken, Tim Miller decide no arriesgar demasiado, sólo lo necesario, y volvernos a contar la misma historia, respetando lo más esencial del canon de Terminator, trayendo a viejos actores a la pantalla y regalándonos muy buenas escenas de acción que son un tributo, casi todo el tiempo, a la primera cinta. Además, de diálogos hilarantes que hacen referencia a las películas anteriores.

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(Foto: Paramount Pictures)

Una historia con un robot sentimental

Hasta aquí todo parece indicar que Tim Miller le atinó al decidir reiniciar la franquicia de esta manera, pero hay algo que no termina de encajar y tiene que ver con la aparición de Arnold Schwarzenegger. El T-800 que interpreta Arnold es el mismo que mata a John Connor al inicio de la película, pero como se quedó atrapado en el presente, desarrollo una especie de compasión por los humanos y se arrepintió de lo ocurrido al hijo de Sarah, por eso, sin que ella lo sepa, decide transformarse en una especie de ángel guardián.

Aquí es donde todo parece más chapucero de la película, pues es como tratar de meter al personaje con calzador. Digamos que esa es la parte más débil de la película. Eso sí, este T-800 viene armado con una caterva de chistes al estilo de Tim Miller para aminorar lo ridículo de su inclusión en la historia. Al final, el deseo del T-800 por hacer el bien es el que prevalece y ayuda a las chicas a concluir la misión de manera exitosa.

Otra cosa que me resulta terrible es que por momentos, para quitarle la carga simbólica al personaje de Sarah Connor, Grace se la pasa ninguneándola buena parte de la película, lo cual resulta terrible porque la dejan como una mujer que no entiende mucho del futuro, cuando, ¡vamos!, es la maldita Sarah Connor.

Lo bueno
  • Sarah Connor se mantiene en forma para afrontar el presente y es toda una pateatraseros.
  • Grace es una humano mejorada que demuestra ser una completa heroína de acción.
  • La mayoría de los chistes de la película son buenos.
  • Es un reinicio inteligente al que hay que darle la oportunidad.
  • El Terminator del futuro lo hace muy bien.
  • Las secuencias de acción valen mucho la pena.
Lo malo
  • Diego Boneta lo hace fatal pero fatal.
  • Algunos chistes, los menos, son muy malos.
  • Hay una insistencia en hacer una película incluyente donde los latinos son los buenos, pero también son los malos.
  • A veces Sarah Connor parece fuera de lugar.
  • La introducción del legendario T-800 es forzada.
Veredicto

Se trata de una película de Terminator que, de alguna manera, era necesaria, pues la franquicia se había desgastado con malos títulos (a excepción de Salvation) después de Terminator II y las series de televisión. Su fracaso en taquilla obedece más bien a que la gente está acostumbrada ya a ver sólo películas de Marvel y DC. Al final, hay que darle una oportunidad.

Título original: Terminator: Dark Fate
Año: 2019
Duración: 128 min.
País: Estados Unidos Estados Unidos
Dirección: Tim Miller
Guion: David S. Goyer, Billy Ray, Justin Rhodes (Historia: James Cameron, Charles H. Eglee, Josh Friedman, David S. Goyer, Justin Rhodes. Personajes: James Cameron, Gale Anne Hurd)
Reparto: Linda Hamilton, Mackenzie Davis, Natalia Reyes, Arnold Schwarzenegger, Gabriel Luna, Diego Boneta, Enrique Arce, Tristán Ulloa, Alicia Borrachero, Tom Hopper, Cassandra Starr, Brett Azar, Edward Furlong

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