Reseña – The Matrix Resurrections, una extraña parodia sobre el libre albedrío y el legado de las Wachowski

| 21 de diciembre de 2021
¿Pastilla Roja 🔴 o Pastilla Azul 🔵?

No creo que exista una película que mejor logre personificar el miedo a un momento histórico lleno de incertidumbre como The Matrix en 1999. Desde la existencia de un Jesucristo que vive a través de la tecnología, hasta el aparatoso truco del bullet time, The Matrix logró dar forma al mito del Internet y los hackers, adornando con gabardinas negras y lentes chingones a los informáticos que apenas y le sacaban provecho a Napster y se peleaban con Windows a principios del siglo XXI. Enaltecer el poder de una computadora y las posibilidades de una muy prematura Internet fueron clave para que las hermanas Wachowski pudieran dictar un discurso filosófico que atraparía a toda una generación. The Matrix fue un inesperado evento cinematográfico que nunca pudo mantener su nivel, pero que logró mantenerse en el imaginario colectivo gracias a su diseño de producción y la filosofía alrededor de una simple elección: vivir en el mundo real o desafiar la realidad.

Más de 20 años después, la cuarta entrega de The Matrix se hace presente en un mundo que parece no haber entendido la idea inicial de esta saga, con el 1% de la población al mando de cualquier decisión y las corporaciones acaparando todos los recursos disponibles. 20 años en los que hemos visto la filosofía de Neo, Trinity y Morfeo permear en la cultura pop como una referencia chistosa que le saca sonrisas a unos cuantos, pero que no ha conseguido encontrar un igual que le permita mantener su legado, ni en sus propias secuelas y mucho menos en sus múltiples imitaciones (te habló a ti Inception). The Matrix nunca se olvidó, pero tampoco ha logrado ser tan relevante como lo fue en 1999.

Warner Bros. Pictures

The Matrix Resurrections es el más reciente intento por renovar la franquicia, con solo una de las hermanas Wachowski involucradas, pero con los dos protagonistas que han dado forma a la matrix: Keanu Reeves, que vive su mejor momento, y Carrie-Anne Moss. ¿Es suficiente para que aceptemos seguir al conejo blanco y salir de nuestra vida godín? Tenemos malas noticias.

Matrix 4 nos pone de regreso en el mundo real, aquel que alguna vez fue señalado como una simulación, por lo que todo lo que alguna vez conocimos ocurrió únicamente en consolas, gracias al enorme trabajo del diseñador de videojuegos Thomas Anderson. Este genio de imaginación infinita y sobreviviente a un intento de suicidio no logra aceptar su éxito, y constantemente se ve abrumado por recuerdos de una vida anterior, los cuales no parecen tener una explicación lógica. Con ayuda de su terapeuta, Anderson consigue disminuir estos episodios, al mismo tiempo que busca la forma de encajar en una rutina que parece sacarlo de quicio con cada día que pasa. Simplemente, el mundo real no parece suficiente.

Otro punto de la realidad nos permite seguir a dos personajes nuevos, un par de humanos que se han descubierto dentro de la simulación y que han dominado sus misterios para poder usar este poder a su favor. Sin embargo, la verdadera misión de este par es muy clara: encontrar al Elegido. Han pasado años desde los eventos de The Matrix Revolutions, sin que esto signifique que la libertad para los humanos sea una realidad y mucho menos que la guerra contra las máquinas haya terminado. Lo que sí es un hecho es que hay un nuevo administrador en la simulación que mantiene prisioneros a los humanos.

Warner Bros. Pictures

Matrix Resurrections comienza como un soft reboot al estilo de Mad Max o The Force Awakens, con constantes llamados al pasado para sentar las bases de la nueva historia y mantener el interés de los que llevan años dentro de la matrix. Estas pequeñas referencias evocan una nostalgia que ablanda el corazón del fan, buscando disimular los cambios y, sobre todo, las ideas con las que llegamos a este punto narrativo. Sin embargo, la nostalgia no es lo único que Lana Wachowski utiliza para despistar nuestra atención, pues gran parte de la cinta se centra en parodiar el impacto de The Matrix y hasta se burla de la existencia de esta cuarta entrega.

Estos mensajes parecen dejar en claro que la razón de ser de Matrix 4 únicamente responde a las necesidades de Warner Bros. por mantener vigente una de sus franquicias más exitosas. De forma abrupta, las esperanzas alrededor de esta continuación se van diluyendo cuando el mensaje de la directora es tan claro, al mismo tiempo que la cinta no ofrece nada nuevo y el ritmo general de la película es lento, predecible y con escenas de acción que no lograron actualizarse a los tiempos que vivimos. Hay buenas ideas, sobre todo en lo relacionado a la simulación, algunas críticas al propio proyecto y la forma en que los personajes descubren la verdad, pero esto ya se ha visto con una ejecución más interesante en la películas anteriores, y el resultado final es bastante anticlimático.

A pesar de su enorme filosofía y la visión futurista que presenta la película original, el concepto de The Matrix parece no haber envejecido tan bien como hubiéramos esperado. Hoy en día la idea de un metaverso y el dominio total de las IA no es una especulación que se pueda desarrollar de forma inverosímil y sin un sustento tangible; Alexa nos escucha todo el tiempo y Mark Zuckerberg se muere por llevarnos a un mundo virtual donde el sea el único amo y señor… los peligros de la matrix se hacen cada vez más reales y no se parecen en nada a la fantasía kung-fu que veneramos hace varios años.

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Una vez más, lo mejor de Matrix ocurre en la simulación, cuando los personajes logran identificar los errores que señalan su “realidad” como un montón de prisioneros que solo sirven como carne de cañón para una raza superior. Pero cuando pasamos a las explicaciones y el desarrollo del conflicto entre máquinas y humanos, la película no logra sostener su argumento, y quedamos varados entre buenas ideas y oportunidades perdidas. Tratar de forma superficial una serie de conceptos que hoy en día rigen nuestras vidas es la peor forma de regresar a la vida una idea revolucionaria.

Lamentablemente abordar sin un argumento convincente esta historia nos deja también con personajes aburridos y apáticos, que parecen obligados a formar parte de una serie que ya habían dejado en el pasado. Keanu Reeves ni siquiera se esfuerza por dejar atrás el estilo de John Wick, pero su Neo queda muy lejos de las proezas que ha logrado su nuevo héroe de acción. Además, sorprende el hecho de que Reeves tenga tanto tiempo en pantalla y sus diálogos en muchas ocasiones no pasen de dos o tres palabras, con una mirada perdida que en vez de dar profundidad a su actuación solo genera apatía y aburrimiento. Mientras que Carrie-Anne Moss sale tan poco en la cinta que la sorpresa de su desenlace no logra generar el impacto que seguramente pensó la directora.

Por otro lado, la nueva selección de seguidores de Neo tiene un potencial interesante, y aunque se ven opacados por las historias de Keanu Reeves y Carrie-Anne Moss, consiguen que sus historias sean convincentes y entretenidas, sobre todo cuando los vemos como los encargados de dar vida al legado y encontrar al héroe que se desvaneció sin explicación alguna. Probablemente la historia de Matrix 4 pudo haber cargado más alrededor del mito del Elegido, con una trama que no buscase regresar al personaje al juego, sino en desarrollar una convicción en aquellos que nunca han dejado de luchar por un mundo donde las decisiones no sean más que un engaño.

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Sobre esta misma línea, el villano en turno enfrenta los mismos problemas que toda la película: una buena idea, mala ejecución. Sin duda hay una conceptualización interesante en su presentación, así como en el armado de sus planes y la forma en que atrapa a Neo. Esta visión juega con ideas contemporáneas que buscan ayudarnos a encontrar soluciones a problemas que antes podrían haberse resuelto con puros golpes, y se sirve de varios simbolismos para que sea más sencillo dimensionar el poder que oculta esta fuerza. Al final se cae la idea, pero he de admitir que por varios momentos consigue que queramos creer la confusión sobre la realidad y la simulación.

A niveles técnicos nos encontramos con varios momentos que buscan emular a la película original y algunas cosas de las secuelas. Para evitar confusiones, la edición nos muestra todos los paralelismos entre Resurrections y sus antecesoras, mientras que la dirección se enfoca por completo en recrear secuencias, ideas y temáticas que nos permitan conectar rápidamente con nuestros mejores recuerdos de la saga. Obviamente el diseño de producción se mantiene bajo los mismos parámetros que conocemos, aunque nos faltó un poco más de verde a lo largo de la cinta, así como algunos bullet time, aunque para esto último hay una “explicación” en la cinta. Puede que hoy en día haya cosas más espectaculares que Matrix 4, pero todavía tiene su encantó la lluvia de código verde en una pantalla con fondo negro.

Lo bueno
  • Unos 30 minutos bastante prometedores
  • Matrix sigue vivo…
  • No es peor que Reloaded o Revolutions
  • Las referencias a la trilogía
Lo malo
  • Los diálogos de Keanu Reeves
  • Una oportunidad desperdiciada para la serie
  • La escena post créditos
Veredicto

The Matrix Resurrections comienza con una idea que parece encaminarnos a una película que no solo quiere dar continuación a una vieja historia, pues también apunta a situaciones actuales, no solo a nivel de una mala parodia, sino como críticas a un sistema que responde a la filosofía original de la saga. Lamentablemente todas esas ideas desaparecen entre más nos acercamos a las revelaciones, y de un momento a otros nos encontramos ante una historia poco interesante, con un ritmo lento y aburrido, y personajes que ya habían dado todo lo que tenían para esta historia.

Matrix 4 se burla tanto de sí misma que termina por destruir sus mejores ideas. Durante la película se menciona que Warner Bros. hará una continuación de The Matrix con el equipo original o sin él, por lo que es muy probable que Lana Wachowski haya tomado una decisión apresurada antes de ver a su bebé en las manos de un Zack Snyder o James Wan. Cuatro películas y solo una buena… ya no estoy tan seguro si es una oportunidad perdida o si la primera solo fue un error en la matrix.

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