Reseña – Spider-Man: No Way Home, nostalgia y acción en la versión más cruda de Tom Holland como Spidey

| 15 de diciembre de 2021
1% de posibilidades. 99% de fe.

Tras meses de incontables especulaciones, rumores, filtraciones y un montón de teorías, Spider-Man: No Way Home se estrenó en México para dar continuidad a uno de los finales más polémicos e intrigantes que nos ha dado el MCU. Tras los eventos de Avengers: Endgame, fue el Hombre Araña quien se encargo de poner fin a la Infinity Saga con un epílogo que dividió opiniones, pero que se posicionó rápidamente como una de las cintas más taquilleras del arácnido; al punto en que Sony Pictures casi abandona su trato con Marvel para continuar de forma independiente las historias protagonizadas por Tom Holland. Fue este último quien tuvo que mediar las cosas entre ambas productoras con el fin de mantenerse en el mismo universo que Los Vengadores. Y después de eso la pandemia azotó al mundo y el esperado cierre de trilogía entró en pausa, se retrasó y se reconfiguró para dar pasó (ahora sí) al verdadero multiverso. Tras un año en donde los héroes de Marvel hicieron y deshicieron la realidad y jugaron con las líneas de tiempo, es turno de Peter Parker de conocer las verdaderas consecuencias de alterar el tejido del universo.

Sony Pictures

Tal y cómo has visto en los avances, Spider-Man: No Way Home nos coloca inmediatamente después de la gran revelación sobre la identidad de Peter Parker. Por lo tanto, Spidey ha pasado a ser blanco de las masas, quienes enloquecen ante su presencia y buscan a toda costa condenarlo por la muerte de Mysterio. Por si todo lo anterior fuera poca cosa, la sociedad también señala a todos los que tienen alguna relación con Spidey, desde su enamorada MJ, hasta la tía May, y sus mejores amigos. Peter es el enemigo número… a pesar de que tan solo un año atrás había ayudado a restaurar el universo en una encarnizada lucha contra Thanos.

Cansado de escapar y de ser señalado, Peter busca ayuda en un viejo conocido: Dr. Strange. Para este hechicero reconfigurar el mundo no es nada nuevo, pero las banalidades personales de Spider-Man no parecen suficientes como para alterar la realidad. Sin embargo, existe un hechizo más simple y que no pone en juego al universo… hasta que las prisas del héroe adolescente deforman el encantamiento y consigue justamente lo opuesto a lo que necesita. En vez de que las personas olviden que Peter Parker es el Hombre Araña, Strange provoca que todo aquel que conoce la identidad secreta de el Hombre Araña sea transportado al Marvel Cinematic Universe.

No Way Home no se despega mucho de las historias que conocemos en el MCU o cualquier otra película de superhéroes. Muchas de las situaciones suceden de forma conveniente para la trama y hay elementos que de haberse pensado mejor hubiesen provocado menos problemas. Lo que sí hay es una producción que se despliega sobre situaciones familiares con el único fin de complacer a todo mundo. Marvel Studios y Sony Pictures aprovechan el momento para poner bajo los reflectores su propiedad más valiosa, inyectarle un toque de nostalgia y lanzarla de nuevo al ruedo, bajo una perspectiva que no necesariamente tiene que ver con el futuro de todo lo que abarca el MCU.

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Aunque hay una mala noticia, nos encontramos ante problemas similares a los que tuvieron las últimas cintas de Tobey Maguire y Andrew Garfield: demasiadas historias y personajes al mismo tiempo en la pantalla. La cinta no esconde en ningún momento que sus primeros minutos van contrarreloj para explicar y poner sobre la mesa todo lo que Spidey necesita para abrir el multiverso. En poco más de media hora vemos pasajes que nos dan una idea de la nueva vida que enfrenta nuestro héroe, y aunque esas historias podrían humanizar más al personaje, el director opta por darle prisa a las explicaciones y poner en pantalla lo antes posible a Benedict Cumberbatch, Alfred Molina y William Dafoe.

No es necesariamente un problema de ritmo, pero la evidente apuesta por la acción afecta un poco el desarrollo de los momentos más emotivos. Me hubiera gustado que el evento central de la trama tuviera una presentación más digna, y que se pudiera explorar más la relación de todos los involucrados con diálogos más inteligentes o, por lo menos, más interesantes. Hay conversaciones y momentos en el guion que le hacen justicia a los cómics, e incluso parecen tomar ideas de los fans para que el fanservice sume más y más puntos, pero también hay momentos que se sienten desaprovechados. De toda la producción, el guion y el ritmo inicial de la historia son los que más palidecen, y queda claro que se sacrificó un poco de ambos para una cinta complaciente y emocionante.

Donde hay un brillo particular es en la actuación de Tom Holland, y en la transformación de su Peter Parker. Como si hubieran cambiado de escritor en la serie principal de Spider-Man en los cómics, el arácnido que vemos en No Way Home es un poco más maduro y consciente de su papel en el mundo, principalmente en las personas que lo rodean. Está claro que sin la revelación de su identidad este cambio pudo haber tardado un poco más, pero los ajustes se agradecen y logran definir mejor tanto al héroe como al hombre detrás de la máscara. Esta es, sin lugar a dudas, la mejor versión del Spider-Man de Tom Holland, y puede que cambie algunas opiniones de sus detractores, sobre todo de cara a la nueva trilogía.

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Desde su debut en Captain America: Civil War, el Spider-Man de Tom Holland ha funcionado como un personaje que responde a los eventos que ya estaban establecidos en el MCU: la existencia de Los Vengadores, la búsqueda de las Gemas del Infinito o la nula preocupación por las identidades secretas. No Way Home permite concebir una nueva idea el personaje dentro del MCU, y sirve como un cierre personal para este primer arco de historias arácnidas, donde la sombra de Tony Stark era más relevante que cualquier otra figura paterna para Peter Parker. Tanto Holland, como el director John Watts y el resto del cast de esta serie, adoptan la nueva libertad que ofrece el MCU con los brazos abiertos, apostando por ideas clásicas y un cierre digno al legado arácnido.

De hecho, No Way Home nos coloca por primera vez, dentro del MCU, en un vecindario que sí se siente parte del universo de Spider-Man y no solo de Los Vengadores. J. K. Simmons como Jonah Jameson y Marisa Tomey como la Tía May pueden tener una participación pequeña, pero su presencia sirve para reforzar elementos clásicos en la vida de Spider-Man y Peter Parker, ya no son personajes de relleno que hacen una referencia a Stark o Mysterio, sino que están concentrados por completo en reforzar el lore de Spider-Man. Hasta el mismo Peter Parker retoma cosas claves de su mitología para poder desarrollar su papel con una convicción que solo se había mencionado de forma ambigua, y que por fin puede despegar por completo.

William Dafoe como el Duende Verde brilla con luz propia en su regreso al universo Marvel, y consigue un villano tan espectacular como el que vimos en la primera Spider-Man de Sam Raimi. Este Green Goblin recurre a las versiones más recientes de Norman Osborn en los cómics, donde la teatralidad queda a un lado para mostrar la locura como su principal aliada. En ese sentido, Otto Octavius también se actualizó de versiones como Superior Spider-Man, con un extraño sentido de responsabilidad, pero siempre buscando la forma de demostrar su inteligencia y poder antes que nada. Jamie Foxx deja atrás el look original y personalidad de su Max Dillon, lo que nos hace preguntarnos si de verdad es el mismo que conocimos. Nuevamente son las ideas de Sam Raimi las que salen ganando cuando las comparamos con las de Marc Webb… y no podríamos estar más agradecidos con eso.

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Este modelo de historia “independiente” a la continuidad principal del MCU lo hemos visto cobrar fuerza en proyectos como What If…? e incluso Eternals, pero con Spider-Man parece tener una mayor relevancia para el personaje, y sus proyectos venideros. Se trata de una propiedad valiosa y sumamente popular, pero también es un personaje que fácilmente puede tener su propio universo. Bajo esta idea, Spider-Man: No Way Home marca un importante paso para la relación Sony-Marvel, sin dejar de lado los guiños, referencias y señales obvias sobre personajes clave para Marvel Studios, pero siempre con un claro aviso que nos recuerda que el personaje también tiene futuro con Sony.

Spider-Man: No Way Home muestra su potencial con una idea más cercana a una película de Avengers que a una continuación tipo Iron Man 3 o Thor: Ragnarok. No Way Home es un blockbuster de verano clásico (en Navidad), que se vale de un enorme presupuesto y todas las prestaciones de la producción para encantar a su audiencia a través de brillantes secuencias de acción, efectos especiales bien logrados y un montón de estrellas desfilando en mallas listas para salvar el mundo. Para la audiencia el show es espectacular, divertido y seguramente llenará las redes sociales de videos con reacciones en el cine y mucho llanto. Y es esa respuesta la que deja en claro que se cumplieron con las enormes expectativas que ha generado la película desde hace varios meses.

De la misma forma que Infinity War o Endgame, No Way Home no se guarda nada y se deja llevar por el tren del hype. La película va directamente por el fan, brindándole espacios muy cortos para tomar un respiro, cumpliendo fantasías, y sanando viejas heridas. Nunca deja de sentirse como una película de el Spider-Man de Tom Holland, y eso nos mantiene conectados con la construcción del personaje dentro del MCU. Hay cambios y mucha nostalgia, pero seguimos tratando con la versión más reciente del arácnido, con todos los pros y contras que eso conlleva en un proyecto tan gigantesco como el de Marvel Studios.

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Lo bueno
  • El hype es real…
  • La mejor versión de Tom Holland como Spider-Man
  • Mucho (muchísimo) fanservice 
  • Un cameo muy esperado
  • No puedo decir más
Lo malo
  • Se arruinaron muchas sorpresas
  • Un invitado parecía no tener muchas ganas de actuar
  • CGI que pudo ser mejor
  • Momentos dramáticos que pudieron tener mejor ejecución
Veredicto

Spider-Man: No Way cumple con las expectativas desenfrenadas con las que los fanáticos llevan soñando meses en sus redes sociales. La misión parecía imposible, pero se ha logrado con una ejecución que apuesta por la espectacularidad, sacrificando un poco el argumento, pero llegando a buen puerto con trucos clásicos de una película de superhéroes. Sin entrar en spoilers, la forma en que Tom Holland ha retomado el papel de Spider-Man es lo que mejor de la cinta, pues por primera vez nos encontramos con ese joven introvertido que debe valerse por sí mismo para salvar a Nueva York y llegar a tiempo a su próxima clase.

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