Reseña: Little Nightmares II – Una hermosa y aterradora secuela

| 2 de marzo de 2021
Una aterradora y conmovedora experiencia que vale la pena, aun más si disfrutaste la primera entrega.

Después de una era dominada por Resident Evil y Silent Hill, el horror en videojuegos encontró nuevos aires gracias a los desarrolladores indies. Ahí están Amnesia, Darkwood, Soma, The Forest y Layers of Fear, por mencionar algunos. A ellos les debemos que el survival horror continúe vigente. Entre esos títulos destaca el subgénero horror-platformer, cuyos representantes más famosos quizá son Limbo e Inside.

Hace unos años Bandai Namco publicó un juego llamado Little Nightmares, con una experiencia semejante a Limbo pero con gameplay 3D. Fue como si los elementos básicos de LittleBigPlanet se utilizaran en una aventura de terror.

El arte, gameplay y narrativa cinematográfica cautivaron a suficientes jugadores como para convencer a desarrolladores y publisher de continuar la saga.

Little Nightmares II llegó a consolas y PC en febrero. Con una nueva historia, ligeras innovaciones en gameplay y escenarios aun más oscuros, esta secuela pretende que la saga tenga un lugar alto entre los fans del género. ¿Vale la pena sumergirse en este mundo de pesadillas… o mejor nos quedamos despiertas jugando otra cosa?

Tim Burton al extremo

Little Nightmares se distingue principalmente por su diseño artístico. La comparación que muchos hacen con los mundos fantásticos de Tim Burton es obvia, aunque luce más como un ejercicio hecho por un talentoso aficionado del trabajo animado del director.

Con Little Nightmares II los desarrolladores exploraron posibilidades más grandes y diversas. Hay escenarios más plurales gracias a que la aventura no está contenida en una gigantesca nave submarina, como ocurre en el primer juego. Descubrimos el mundo exterior y las lúgubres instalaciones que lo dividen. Aquellos lugares que más nos inquietaban en la infancia, en una versión deforme y espeluznante.

La escuela, por ejemplo, es un viejo edificio de madera, con pobre iluminación y ventilación, niñas y niños que tienen miedo de alzar la vista y una maestra que, aunque parezca imposible, es más aterradora que la miss Claudia de cuarto de primaria.

La curiosidad es la que te motiva a seguir avanzando y descubrir el horripilante escenario que te espera en la siguiente habitación. Enfrentar a quien lo habita es lo que te mantiene en el juego. Little Nightmares II presenta imágenes horripilantes… y también muy bellas.

2×1

El número 2 en el título de este juego tiene más sentido por apostar al control simultáneo de dos personajes, que por tratarse de una nueva entrega. Un nuevo protagonista, un pequeñín que lleva una bolsa de papel en la cabeza, es acompañado de otro importante personaje que, cuando llega el momento, responde a tus acciones.

El encuentro entre ambos define el gameplay a través de la cooperación. Acomodar plataformas, huir y escalar a posiciones más altas se resuelve a partir de lo que los dos personajes pueden hacer juntos. Esa es la gran aportación de este juego. Aunque no redefine el gameplay, añade mecánicas y momentos que lo distinguen lo suficiente de la primera entrega.

El gameplay cooperativo se suma a la narrativa. Estés o no familiarizado con la saga, los épicos momentos que deben sobrevivir juntos Mono y Six hacen que de verdad te preocupes por ellos. La ausencia de un modo multijugador cooperativo, ya sea local o en línea, se siente como una oportunidad desperdiciada. Entre más te adentras en la aventura, más lamentas que no hayan apostado por esta posibilidad.

Juego de sombras

Una de las mayores quejas sobre la primera entrega, y en general algo presente en este tipo de 3D platformers, es la percepción de la profundidad. Little Nightmares II tiene este mismo problema.

Cuando tienes un juego 3D cuya perspectiva se mantiene de un lado y no tienes control sobre la cámara (como sería en un típico juego de Super Mario) algunos saltos son innecesariamente difíciles. Es difícil saber dónde estás parada y dónde vas a caer cuando la cámara tiene la prioridad de mostrarte lo bello que puede ser el terror.

A veces vas a sufrir una caída al vacío por este asunto. Déjalo pasar. Sigue intentando y dale chance al juego, porque sigue siendo muy bonito.

¿Replay value?

Al igual que el primer Little Nightmares, aquí tenemos una aventura enfocada en la narrativa. Los niveles son divertidos porque no estás segura de qué pasará más adelante. Los sustos pierden un poco su fuerza una vez que la sorpresa es revelada.

Una segunda vuelta no es obligatoria, a menos que hayas disfrutado bastante la primera. Es como subirse a una montaña rusa: aunque ya sabes qué se siente, te dan ganas de repetirlo.

Hay máscaras ocultas a lo largo del juego. Con ellas puedes cambiar la bolsa de papel en la cabeza de Mono por otros objetos que te gusten más. Estas y on el único collectable que podría motivarte a repetir la aventura dos o tres veces. No te brindan habilidades especiales, pero tal vez te hagan simpatizar más con este pequeño protagonista.

Lo bueno

Una experiencia de horror de calidad que podrán disfrutar adultos y niños (por si Luigi’s Mansion 3 no te asustó tanto)
Hermoso trabajo artístico. ¿Para cuándo la serie animada?
Sustos que dan gusto

Lo malo

Un modo multijugador cooperativo le habría caído bien.
Saltos difíciles de hacer por falta de perspectiva
Algunos puzzles son complicados por resolver por elementos en pantalla que la oscuridad no te deja ver bien.

Veredicto

Little Nightmares II extiende y diversifica lo que hizo tan memorable al primer juego, pero deja ir oportunidades que lo pudieron convertir en uno de los mejores juegos de horror de la generación. Aún así, si disfrutaste de la anterior entrega, vas a quedar muy satisfecho (y asustada) con esta aventura.

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