La secuela de IT repite todos los fallos de la cinta anterior, y ni uno de sus aciertos.


La versión para televisión de Eso, basada en la novela de Stephen King, marcó a una generación de niños que quedaron traumados con el payaso diabólico interpretado por Tim Curry. En otro lugar, conté que a todos mis primos los traumó, y como a ellos, a casi todos los niños y adolescentes de la década de los noventa. A pesar de no ser la gran cosa desde un punto de vista técnico, la primera mitad de la miniserie se sostiene gracias a la empatía que podríamos sentir por los temores de los niños, así como a los abusos que recibían por su familia y compañeros de clase. De hecho, la mayoría de los que quedaron impresionados por esta adaptación, suelen recordar, citar (y todavía erizar su piel) con varias escenas de la primera mitad de la miniserie, pero se burlan de la resolución de la historia.

Reseña: IT (ESO) – Una buena película de terror que no da miedo

Lo anterior se debe a que el telefilme se caía feamente en su segunda mitad, protagonizada por las versiones adultas del Club de los perdedores, que eran interpretados por actores nada carismáticos, incluso Annette O’Toole lo hacía mal como la versión adulta de Beverly Marsh. Eso, sin mencionar que, por culpa del presupuesto infame de la obra, los últimos minutos de la película fueran espantosos, con una araña de goma como enemigo final, y cortes que hacían muy poco espectacular la última batalla contra Pennywise.

En su nueva versión para cine, el director Andrés Muschietti tenía la difícil misión de adaptar un texto que era más recordado por la versión para televisión y, al no tener certeza de poder contar la historia completa de una forma correcta, tomó la sabia decisión de sólo adaptar la primera mitad del texto, contratar a niños carismáticos, cambiar la ambientación a los años ochenta (tan de moda actualmente) y no preocuparse por una secuela, que tenía pocas oportunidades de concretarse. Inesperadamente para él, el remake de IT fue un éxito, se convirtió en la película de terror más taquillera de la historia y la película clasificación R con más ganancias de todos los tiempos. Con esto, IT: Chapter Two se volvió uno de los proyectos más importantes de Warner para el 2019 y Muschietti tenía la difícil misión de lograr cerrar la historia adecuadamente. ¿Lo logró?

(Warner)

Cuarentones en crisis

IT: Chapter Two cuenta el regreso de Pennywise 27 años después de los acontecimientos que vimos en la primera parte, con el Club de los perdedores superando la barrera de los 40 años cumplidos, y dispuestos a volver a enfrentar al payaso diabólico. Y, en sus casi tres horas de duración, vemos como se preparan Beverly, Ben, Bill, Richie, Mike y Eddie para su última pelea en contra del terror que se oculta en el pueblo de Derry. Lamentablemente, la película repite todos los puntos negativos de la primera parte y ninguno de sus aciertos.

A pesar de contar con un buen reparto, encabezado por James McAvoy, Jessica Chastain y Bill Hader, el Club de los perdedores cuarentones no alcanza el nivel de carisma de su contraparte infantil, sobre todo porque los personajes no tienen un desarrollo real, están escritos de una manera muy plana, en la que sólo llega a resaltar Richie (Hader) por algunos de sus chascarrillos.

En la novela original y la miniserie noventera era de mucha ayuda los cambios de tiempo constantes, que nos dejaban entender cómo se iba formando la personalidad de los perdedores, todos niños que eran bulleados y que, después de escapar de Derry, lograban encontrar una vida exitosa al olvidar, literalmente, su infancia. Aquí, los perdedores adultos se presentan de golpe, dejando de lado profundizar en su momento presente.

Beverly vive con un esposo violento, Ben es un exitoso arquitecto, Bill un famoso novelista de terror, Richie un standupero, Mike el encargado de la biblioteca, Stan está a punto de iniciar unas vacaciones a Argentina y Eddie es un experto en seguridad. Todo esto se ve en casi un minuto , y no se profundiza en nada de su vida después de Derry posteriormente.

Es increíble que una película de 3 horas prácticamente carezca de desarrollo de personajes. Sobre todo porque algunos personajes sí merecían más profundidad, sobre todo Beverly, que fue el personaje que más cambió con respecto a la novela en la película anterior. En el libro Beverly era una niña retraída por la sobreprotección y abuso de su padre. Y eso explicaba que, en su vida adulta, se viera envuelta en relaciones de codependencia con sujetos similares. Por el contrario, la Beverly de la película del 2017 era una chica fuerte, de hecho era el personaje con más agallas dentro del grupo de perdedores. En la secuela nunca entendemos qué pasó en la vida de Beverly para ser una ama de casa sumida en la violencia.



Ésta no es tu historia Stephen King

La mayoría de los fans de Stephen King saben que el escritor y Stanley Kubrick terminaron peleados por El Resplandor. Se cuenta que Kubrick quedó tan molesto por las observaciones que King realizaba sobre el filme que decidió marcar distancia desde el inicio de su película, usando un volkswagen amarillo como medio de transporte de la familia Torrance en lugar del rojo cereza que se describe en la novela (e incluyó una breve toma en la que se ve un volkswagen rojo chocado) para remarcar que la película es una cosa muy diferente a la novela.

Bueno, pues en IT: Chapter Two ocurre algo similar, en una de las primeras escenas del filme vemos un cameo de Peter Bogdanovich, el director de cine, que le dice a Bill que su novela es muy buena, pero el final es horroroso. Este chiste se repite varias veces a lo largo de la película y sirve para remarcar que Muschietti planea contar algo muy diferente a la novela. Aunque, para evitar el problema que tuvo Kubrick, consigue poner a King de su parte en una divertida escena.

Y, pues sí, IT: Chapter Two se parece poco al texto que toma como base, se toma muchas libertades e, incluso los momentos que remiten a la obra original, como toda la primera escena y el Ritual de Chüd, sufren cambios que los alejan bastante de lo que conocíamos, eliminando, por ejemplo, todo el arco de la esposa de Bill. Si bien, esto ya ocurría en la película de hace 2 años, se lograba mantener un punto importante que en la nueva entrega se pasa por alto: el villano real no es Pennywise, sino el pueblo de Derry. En la primera parte nos asustaba más la indolencia de los habitantes del pueblo, la mamá sobreprotectora, los racistas, el padre violador, los típicos habitantes modelos que eran completamente indiferentes por los niños que desaparecían, y que demostraban que los asesinatos de Pennywise no eran lo peor que tenían que enfrentar el club de los perdedores, sino la normalización de la maldad. Todo eso se pasa por alto en la nueva entrega y, fuera del momento inicial, en que vemos a un grupo de homofóbos ayudar en la tragedia de Adrian Mellon, el pueblo de Derry, un personaje por sí mismo, es dejado de lado en toda la cinta.

Por el contrario, se busca darle a los tres actores más famosos por lo menos una buena escena, y se logra en el caso de Jessica Chastain en su visita a la casa de su padre (pero, ya se había quemado este momento en el primer avance) y con James McAvoy con su intento de rescatar a un niño en el circo. Pero estas historias de los perdedores deambulando por Derry son muy repetitivas, todas funcionan igual, llegan a un lugar de su infancia, tienen un encuentro con Pennywise y escapan de él. Todas incluyen jumpscares, muchos jumpscares.

Por lo demás, la cinta cansa, se siente parchada y recurre al viejo truco de usar flashbacks para arreglar problemas que se veían venir desde la primera parte, como el inevitable regreso de Henry Bowers, que se sacan de la manga después de una segura muerte en la primera película. Además, el personaje de Bowers no aporta mucho, y su final es igual de intrescendente.

Y, lo peor de todo no es que la película sea repetitiva, sino que, igual que en la versión anterior, los momentos en que Pennywise debería inquietarnos no se consiguen a plenitud, probablemente con la excepción de la escena de Pennywise en el estadio de futbol, en la que platica con una inocente niña. Y el problema no es de Bill Skarsgård, sino de Warner, que no entendió que el abuso del CGI en las escenas pivote no mejoran la experiencia. Por el contrario, los momentos que deberían desconcertarnos, como la escena de las galletas de la suerte demoniacas o el perrito que se transforma en engendro, gritan “falso” por todos lados por culpa del abuso de un CGI que nos saca de la ambientación lúgubre y nos remite a un videojuego. Y sí, yo sigo extrañando los ojos amarillos y la dentadura postiza con dientes afilados de Tim Curry, que daba más miedo que lo que vemos en el cine actualmente.

(Warner)

Lo bueno
  • La primera escena.
  • El cameo de Stephen King (con todo y un homenaje al Independiente de Avellaneda).
  • La escena de Pennywise escondido en las gradas del campo de futbol.
  • Bill Hader como Richie.
Lo malo
  • Los cambios con respecto al material original hacen que pierda fuerza.
  • El CGI.
  • Ningún personaje tiene un auténtico desarrollo.
  • Se siente muy, muuuuuuuy larga y repetitiva.
  • La batalla final con Pennywise.
  • La carta de Stan, que sirve como “moraleja” de empoderamiento de los perdedores. No era necesaria, en serio.
(Warner)

Veredicto

Muschietti lo hizo muy bien en la primera parte, por centrarse en mostrar una metáfora de los temores adolescentes, encarnados por los adultos y Pennywise por igual, que podía entenderse como una forma de mostrar la llegada a la madurez. Ahora, la secuela demuestra que cinco cuarentones (por más buenos actores que sean) en una película slasher no sostienen un proyecto si el guión es demasiado básico y repetitivo. Es sorprendente ver que los niños de la cinta anterior eran personajes más complejos que sus contrapartes adultas. Con esto, solo esperamos que la idea de Muschietti de hacer una cinta de 6 horas reuniendo las dos películas nunca se concrete.

Título: IT: Chapter Two

Duración: 2 hr 45 minutos.

Director: Andrés Muschietti.

Elenco: Bill Skarsgård, Jessica Chastain, James McAvoy, Bill Hader, Jaeden Lieberher, Finn Wolfhard, Sophia Lillis, Jeremy Ray Taylor, Chosen Jacobs, Jack Dylan Grazer.

País: Estados Unidos.

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