Pudimos probar uno de los juegos más esperados del año. Aquí te decimos que nos pareció.


Aprovechando toda la historia que ya conocemos de las cuatro entregas pasadas, Gears 5 es un juego que va construyendo paso a paso un universo de escenarios y personajes complejos. Ahí encontramos a dos tipos de soldados: por un lado tenemos al hijo que debe hacer respetar su linaje y busca a toda costa la aprobación de sus padres, mientras que al otro extremo encontramos la solemnidad, esa argamasa de pasividad y rabia contenida que suele transmitir el viejo soldado que se siente vencido.

Pero justo estamos en estas aristas, apenas nos vamos sumergiendo en estos relieves a los que nos va llevando la narrativa, cuando de repente recordamos que esto se trata de Gears of War. Entonces, no puede faltar el personaje que salta sobre una rampa y mete una motosierra en la garganta de una monstruo mientras grita lleno de éxtasis. Y es que no hay rubor en reconocerlo: esto es lo que ha llevado a la saga a ser una de las favoritas entre los jugadores.

Son estas las dos formas en las que entendemos la franquicia. Por un lado, tenemos las historias de hombres que parecen invencibles, pero que conforme los vamos conociendo nos damos cuenta que no son tan distintos a cualquiera de nosotros, y, del otro, están la sangre, el carnaval de balas que sólo busca acabar con cualquier larva que se le ponga en el camino. De eso se trata Gears of War y su más reciente entrega lo ha honrado.

Emociones a flor de piel, personajes densos y espacios innecesarios

Si hay un elemento que distingue a los personajes de Gears 5 es la cantidad de diálogos que tienen. No paran de hablar y aprovechan cualquier oportunidad para hacerlo. No importa si van caminando, disparando o serruchando a una larva por la mitad: siempre hay algo que decir. Y si bien este es un esfuerzo por acercarnos a los personajes, lo cierto es que la mayoría de estos diálogos dicen poco y nada, y lo único que consiguen es hacer que a la larga te termines desesperando.

Por otro lado, por momentos la historia se alarga de forma innecesaria. Esa dinámica que no da tiempo para el respiro es por la que se ha caracterizado Gears of Wars. Esta distinción se pierde por pequeños momentos en Gears 5. Hay lapsos donde solo presenciamos lo que bien podríamos llamar relleno. Estas partes no aportan nada, ni adrenalina ni sentimiento. Por fortuna, estos episodios son los menos e inmediatamente regresamos a lo que tanto nos gusta de la saga. Volvemos a la acción y el campo de batalla, a las historias que nos cuentan realmente algo importante. Pienso que a estas alturas disfrutar de la historia de Gears 5 lleva de por medio alcanzar un acuerdo tácito con todo lo que hemos presenciado en los últimos 13 años. Por eso, la única queja que se puede encontrar en lo argumental son esos pequeños lapsus en relación al ritmo. El resto es una dosis de melancolía para el corazón de cualquier jugador que disfrute de estos títulos.

Mismas mecánicas, mayor agilidad

Cubrirse, disparar, cazar al rival que se resiste a asomarse detrás de una barrera, dar un salto para cambiar la posición, atravesar el campo de batalla a toda velocidad con la cabeza gacha, aprovechar un rival despistado para aniquilarlo por la espalda con la cierra. Podría estar hablando de cualquiera de los títulos de Gears of War. La nueva entrega ha decidido subirse a los hombros de sus antecesores en este aspecto. ¿Para que arreglar lo que no esta roto? Al contrario, han mejorado la jugabilidad al dotarla de mayor agilidad. Ahora los soldados que antes se sentían pesados son más ligeros.

Por su parte, los tiroteos tampoco cambian. Las mecánicas siguen siendo las mismas y lo único que se agrega son cada ves más rivales. Las hordas cuentan con cada vez más elementos y se complican hasta el punto en que te acaban superando. Pero realmente este desafío se agradece. Aquí, a diferencia de la narrativa, el ritmo nunca decae. Las batallas se pueden desarrollar en grandes campos abiertos. En estos casos la posición que tengas respecto al enemigo será vital para vencer a las hordas de monstruos que se aproximan con rapidez. Los reflejos y el buen manejo de tu armamento también serán un factor importante si te quieres mantener con vida.

Manteniendo la tradición

Cada que un título de Gears of War se estrena genera una alta expectativa respecto a los gráficos. La industria de los videojuegos voltea a ver el título que, en este aspecto, ha servido como referencia. Gears 5 es el caso. El juego luce unos gráficos que resultan impactantes.

Los escenarios son en su mayoría ruinas post apocalípticas, pero resaltan la atención al detalle, las texturas y los colores con las que podemos apreciarlas. Por otro lado, el manejo de la iluminación y los contrastes en Gears 5 provocan tensión y mantienen siempre alerta al jugador, sobre todo en escenarios como bodegas abandonadas o túneles oscuros llenos de larvas.

El trabajo de The Coalition en este apartado es simplemente espectacular, haciéndote sentir que realmente formas parte de algo vivo.

Lo bueno

Respeto por sus predecesores.
Personajes complejos con los que puedes identificarte.
Historia cargada de emociones y llena de referencias.
Mecánicas simples dotadas de mayor agilidad en la ejecución.
Batallas con gran ritmo.
Lo visual es simple y llanamente es un deleite de principio a fin.

Lo malo

Diálogos largos e intrascendentes.
Puntos muertos dentro de la historia.
Misiones de relleno.

Veredicto

Uno de los juegos más esperados del año no ha decepcionado. Gears 5 es un juego que se ha preocupado por mantener la narrativa de sus antecesores, de respetar su propia mitología, de honrar las formas que han hecho grande a la saga Gears of War. Un videojuego que mantiene tus emociones a flor de piel.

Por: Ayax Bellido Ruiz de la Peña

Título: Gears 5

Publisher: Xbox Games Studios

Desarrollador: The Coalition

País: Estados Unidos

Género: Third-person shooter

Plataformas: Xbox One, PC

Fecha de lanzamiento: 10 de septiembre de 2019.

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