Reseña: Hyrule Warriors: Age of Calamity – Obligatorio para los fans de BOTW

| 8 de diciembre de 2020
Una carta de amor para los fans de Breath of the Wild que ya no aguantan las ganas de jugar la secuela.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild es considerado por muchas y muchos como el mejor juego de la saga. Algunos atrevidos incluso creen que se trata del mejor videojuego hecho por Nintendo en toda su historia.

Esa obra maestra es tan vasta, que resultó obvio todo el material que quedaba por extraer. En el E3 de 2019, Nintendo confirmó que ya trabajaba en la secuela. Aunque se asumió que esta estaría lista para cerrar 2020, no fue así. Lo que sí llegó, sin embargo, fue un spin-off que conjuga Breath of the Wild con la saga Hyrule Warriors, desarrollada por Koei Tecmo.

Hyrule Warriors: Age of Calamity viene a cumplir la fantasía de muchos enamorados de BOTW: jugar en el Hyrule previo al gran cataclismo.

¿Vale la pena entrar a esta guerra para salvar un Hyrule condenado… o mejor nos mantenemos alejados?

(Imagen: Nintendo / Código Espagueti)

The Legend of Zelda: Revenge of the Sith

Breath of the Wild planteó un escenario donde Hyrule fue devastado y casi derrotado por Ganon en el Cataclismo, hace 100 años. Sabemos que hubo una invasión y, aunque las fuerzas de Hyrule lucharon con todas sus fuerzas, Ganon se impuso.

Así, lo que nos toca jugar en Age of Calamity es justamente esa guerra. El juego arranca con un Hyrule que apenas reconoce una amenaza en camino, una princesa Zelda lejos de descubrir su poder y un Link que será elegido como caballero y guardián personal de la princesa.

A esta premisa se suma un viajero del tiempo: un pequeño guardián que despierta en el Castillo de Hyrule, en un futuro donde el Cataclismo triunfó. Este guardián, que rápidamente nos recuerda a R2-D2 de Star Wars por su aspecto y su forma de comunicarse, viaja al pasado para asistir a Zelda y a sus amigos.

Age of Calamity nos da la oportunidad de conocer más a Zelda como una líder que teme fallarle a su pueblo, a los campeones como los héroes y al clan Yiga, cuyos líderes también estuvieron detrás del regreso de Ganon. Si bien no es necesario jugar Breath of the Wild para disfrutar la historia, sí ayuda a apreciar más a personajes que no tuvieron tanto desarrollo en aquel juego.

Age of Calamity tiene otra similitud con Star Wars. En este caso, las precuelas: sabemos qué va a pasar, pero no sabemos cómo. Un escenario de guerra es perfecto para una saga como Warriors.

Para los fans de Breath of the Wild, este juego tiene material de historia invaluable que disfrutarán a cada momento. En cambio, para quienes no lo jugaron o ni siquiera son fans de The Legend of Zelda, poco les va a importar lo que se cuenta aquí. Es como ver el Episodio III de Star Wars sin saber quiénes son Darth Vader, Yoda, Palpatine u Obi-Wan.

El escenario que relató Breath of the Wild a través de flashbacks era deprimente y lúgubre. En Age of Calamity, sin embargo, se mantiene un tono más iluminado, cómico y esperanzador. Quizá ahí hay una oportunidad perdida para The Legend of Zelda como saga.

Pero la historia no es la principal razón por la que jugamos un hack n’ slash como Warriors, ¿cierto?

We are the champions, my friend

El gameplay es sencillo: en cada escenario debes derrotar a hordas de enemigos para abrirte paso hacia objetivos específicos: defender una base, rescatar a alguien en peligro, recuperar terrenos perdidos, derrotar a un número específico de enemigos en tiempo límite o vencer a un jefe.

Tu gama de ataques incluye los golpes ligeros y fuertes (que son la base del género), una habilidad secundaria (Link usa su arco, Mipha crea chorros de agua para transportarse al instante a otras áreas), ataques elementales (fuego, hielo y trueno), los confiables poderes de la tableta sheikah (bombas, crionis, magnesis e inmóvilis) y un ataque especial que puedes usar cada vez que llenas una barra de energía.

La combinación de estos ataques te permite enfrentar a decenas de enemigos a la vez, además de ponerte al tú por tú contra enemigos más grandes como Moblins, Hinox y Centaleones. En el camino cuentas con asistencia de soldados y otros guerreros, a quienes puedes elegir en casi cualquier momento de la batalla. Puedes destruir enemigos y contenedores a tu paso para obtener rupias y objetos que te harán más fuerte. Eliminar a enemigos “elementales” te otorga ataques especiales cuyo uso es limitado.

Conforme progresas en la campaña se unen a tu equipo más guerreros, viejos conocidos para quienes jugaron Breath of the Wild. Cada uno tiene un estilo especial para pelear. Sus ataques normales y los de la tableta sheikah son únicos.

Mientras Link arroja bombas como si jugara a los quemados, Zelda envía una gigantesca bomba con patas de araña que reparte explosiones hasta que explota. Al mismo tiempo que Revali usa Inmóvilis para lanzar una tormenta de flechas contra los pobres paralizados, Urbosa gira como torbellino para dañar a quienes atentan contra su espacio personal.

(Imagen: Nintendo / Código Espagueti)

Esto brinda una genuina identidad a cada guerrero. Cada jugador o jugadora tendrá sus favoritos, aunque una vez que pruebas a Link, Mipha y Urbosa difícilmente querrás escoger a otros. Por mucho que te caigan bien Zelda u Obab, es difícil recomendarlos como guerreros (igual tienen su encanto).

La cantidad de guerreros que puedes desbloquear es tanta y estos son tan diversos, que tenemos un juego que va más allá de repartir golpes a diestra y siniestra. Hay estrategia al momento de elegir con quiénes vas a pelear cada batalla, y por ello vale la pena poner atención al briefing de la misión.

Link es quien cuenta con una mayor diversidad de pelea. Él tiene tres modos de combate a partir del tipo de arma que lleva a la batalla: espada de una mano, arma de dos manos (martillos y hachas) y lanzas. También es él quien cuenta con un armario amplio para vestir de la mejor (o peor) manera para la guerra. Habría sido bueno que estas opciones no se limitaran a Link. No obstante, con las armas y habilidades de cada uno es más que suficiente.

Para cubrir mayor terreno, puedes enviar a un guerrero a otra zona del mapa. Con los botones D-Pad puedes cambiar al instante para atender otra área en menos tiempo.

(Imagen: Nintendo / Código Espagueti)

Los enemigos no son tan diversos como los guerreros. Son repetitivos, pero eso se entiende en un juego tipo Warriors. No obstante, es la inteligencia en el diseño de escenarios lo que evita que el juego pueda calificarse de monótono o repetitivo. No es lo mismo enfrentarse a un solo Centaleón como jefe de una batalla en la montaña a tener que luchar contra él en campo abierto mientras tienes a dos Moblin y un ejército de Lizalfos respirando sobre tu hombro.

Están además las misiones de las Bestias Divinas, en las cuales tendrás el control de alguna de las cuatro: Vah Ruta, Vah Rudania, Vah Medoh y Vah Naboris. Aquí el juego cambia… y no siempre para bien.

Al controlar a la Bestia Divina deberás recorrer un espacio limitado, casi siempre estrecho, mientras usar tus poderosísimas armas para aniquilar cantidades de enemigos contra las que Link y sus amigos no podrían por su propia cuenta. Cada Bestia Divina también tiene sus propios ataques y defensas. Sin embargo, estos siempre constan de un ataque básico, un escudo o contraataque, una habilidad y un rayo pulverizador.

No se trata de una experiencia rail-shooter tipo Star Fox, ya que tú tienes el control del desplazamiento de la bestia (salvo con Vah Medoh). El gameplay se enfoca en apuntar, disparar y protegerse, hasta cumplir con el objetivo señalado.

(Imagen: Nintendo / Código Espagueti)

Cada escenario está diseñado específicamente para jugarse con una Bestia en particular, por lo que no podrás elegir cuál usar. En general son niveles que no toman más de 10 minutos. Aunque estos sirven para darle variedad al gameplay y mayor presencia a las legendarias máquinas de Breath of the Wild, algunas pueden ser un fastidio. Cuesta trabajo entender cómo funcionan, y en lo que te adaptas a cada una, es probable que te derroten un par de veces.

Se agradece su integración, pero en definitiva son el punto más bajo del gameplay.

Si ya jugaste una hora de Age of Calamity y te aburriste, no vas a encontrar nada en el resto del juego que te atrape. Pero si llevas tres horas y no te has cansado, entonces ya eres presa del juego: no vas a querer soltarlo hasta acabar la campaña.

Un Hyrule listo para la guerra

El mapa de Hyrule sirve de menú para navegar entre las múltiples misiones, las de campaña y las side-quests. Al progresar en la campaña, aparecerán iconos por todo el mapa. Los escenarios se dividen en cuatro tipos: batalla, retos, peticiones y bestia divina. Batallas y retos son los escenarios tradicionales del género: vence a cientos de enemigos y cumple tu objetivo.

(Imagen: Nintendo / Código Espagueti)

Las batallas suelen tener una mayor extensión y número de objetivos, pero es donde la historia avanza. Las Bestias Divinas son niveles para jugar con ellas.

Las peticiones son tareas que en realidad no juegas. El juego plantea un pequeño problema y a partir de este te solicita entregar recursos, mismos que puedes obtener en batallas o tiendas. Entre más escenarios completes, te ganarás el apoyo de las regiones de Hyrule, y el pueblo te recompensará con objetos para facilitar tu aventura. Antes de cada batalla o reto puedes elegir con qué guerreros deseas abordarlo. También preparar un platillo que optimice tu desempeño durante esa misión.

Te recomiendo echarle un ojo a los datos de la misión antes de jugarla, para saber a qué te vas a enfrentar y quiénes son tus mejores opciones.

Con tu progreso también liberas instalaciones que te asisten. Tiendas, establos, mercaderes ambulantes y otros ciudadanos de Hyrule dispuestos a salvar el reino. Las dos instalaciones más importantes son el gremio de herreros y el campo de adiestramiento.

(Imagen: Nintendo / Código Espagueti)

En la herrería puedes fusionar tus armas para hacerlas más poderosas, limpiar el óxido o vender las que no te interesan. Aunque el juego informa que debes seleccionar bien las armas al fusionarlas para sacarles mayor provecho, a mí me bastó con echar las más poderosas al caldero.

En el campo militar puedes incrementar el nivel de experiencia de tus guerreros a cambio de una cantidad razonable de rupias. En este lugar puedes incrementar el nivel de tus guerreros menos apreciados para que no se queden atrás. Créeme: sin esta opción, jugar Age of Calamity sería una monserga.

Es fácil encontrar el tipo de escenario que deseas jugar gracias a las pestañas en la parte superior de la pantalla. De la misma forma, puedes activar sensores para saber en qué misiones puedes obtener los recursos que te piden en las peticiones o las recetas que te hacen falta.

Una guerra no se gana sola

Muchos escenarios pueden jugarse en modo cooperativo para dos jugadores en modo local. ¡Eso es bueno! Cuando eliges esta opción, el campo de visión se hace más estrecho y tendrás una baja en el desempeño general del juego. ¡Eso es malo!

El modo cooperativo sí es una grandiosa adición a la experiencia, pero viene con el alto costo del desempeño: entre más elementos diferentes haya en pantalla, más van a sufrir tu Nintendo Switch y tú. Puede que incluso sientas mareo, como fue mi caso.

Jugar una misión con la ayuda de un amigo incrementa tus posibilidades de victoria, pero toma en cuenta que si uno de ustedes es derrotado, es Game Over para ambos. De preferencia juega con alguien que tenga ganas de jugar, o van a terminar enojados.

(Imagen: Nintendo / Código Espagueti)

Qué bello era Hyrule

Koei Tecmo y Nintendo reciclan el mapa de Hyrule de Breath of the Wild tan magistralmente, que habría que darles un premio ecológico. Regresar a la Montaña de la Muerte, a la aldea Orni o al desierto Gerudo en la era del Cataclismo le da un nuevo sentido a las planicies, cerros, abismos, lagos y ciudades de Hyrule.

Gracias a Age of Calamity por fin puedes ver cómo lucían los alrededores del Castillo de Hyrule antes de que Ganon llegara a contaminarlo con su mala actitud. Por si no había quedado claro con Breath of the Wild, esta es la versión más hermosa del reino hasta ahora.

La banda sonora rescata los temas de Breath of the Wild y añade arreglos que se quedan grabados en tu memoria. Después de jugar Age of Calamity para irte a la escuela o al trabajo, te vas a quedar tarareando algunas de sus piezas musicales.

En cuanto al doblaje a español latinoamericano, hay momentos en que la actuación es magistral y otros en los que se siente flojo o con demasiada pausa. Pero si debes elegir cómo jugar, te recomiendo ampliamente jugarlo en este idioma.

Esta historia continuará… en 100 años

Hyrule Warriors: Age of Calamity podrá parecer improvisado para los escépticos: “Como no alcanzamos a tener listo Breath of the Wild 2 este año, ahí les va esta cosa que inventamos con nuestros amigos de Koei Tecmo.”

Sin embargo, pensar así es no entender el valor de este título: es un juego de acción bello, hecho para fans de la serie y, sobre todo, de Breath of the Wild. Es un referente de cómo Nintendo sabe, casi mejor que nadie, sacarle provecho a sus franquicias de maneras ingeniosas y sorprender a su audiencia.

La fan de The Legend of Zelda que lo juegue debe estar listo para la acción llena de adrenalina. Si ya jugaste el primer Hyrule Warriors y te gustó, aquí tienes una versión mejorada de aquel juego.

Es una gran adición a la colección de juegos originales y exclusivos para Switch, obligatorio probarlo si eres fan de Breath of the Wild. Pero si no te interesan Zelda o Warriors pues… parece eso está Pikmin 3 Deluxe, que también está increíble.

Lo bueno
  • Un maravilloso uso del universo BOTW.
  • Una gran cantidad de contenido: llevo 30 horas de juego y estoy lejos de acabarlo.
  • La diversidad de tus guerreros es más grande y deliciosa que un bufete de comida china.
  • Juégalo en español latinoamericano; es mucho mejor que jugarlo en inglés.
  • Urbosa se roba los reflectores. Si buscas la palabra “chingona” en el diccionario, sale su fotografía (o así debería ser).
Lo malo
  • El desempeño se reduce bastante si juegas en modo cooperativo
  • El tono es menos oscuro que BOTW; una oportunidad desperdiciada.
  • La cámara a veces se coloca en lugares pésimos
  • Las misiones de las Bestias Divinas pueden ser un fastidio
  • Revali es insoportable pero bueno, ¿qué se le va a hacer?
Veredicto

Una carta de amor para los fans de Breath of the Wild que ya no aguantan las ganas de jugar la secuela. Algunas cosas pueden mejorarse, pero no le quita que sea un gran regalo de Navidad para quienes tengan un Switch.

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