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Reseña: Dragon Ball Z: Kakarot – Recordar es vivir

| 29 de enero de 2020
Nuestro amigo Ayax Bellido Ruiz probó el esperado Dragon Ball Z: Kakarot, aquí su punto de vista sobre el nuevo juego de la franquicia.

Dragon Ball Z: Kakarot se trata, sin lugar a dudas, de un juego muy especial. A la fecha, hemos tenido la oportunidad de disfrutar decenas de títulos en diferentes consolas basados en la icónica obra de Akira Toriyama; y si bien muchos de ellos desprendían calidad, emoción y diversión a raudales, siempre había algún elemento, situación, planteamiento o estructura que nos sacaba de la experiencia del universo de Dragon Ball y nos hacía recordar que sólo estábamos ante un videojuego.

El proyecto de Bandai Namco y Cyberconnect2 dista de alcanzar la perfección. Presenta sus fallos y tiene sus matices, pero ha logrado lo que muchos otros juegos de la franquicia han intentado sin resultados exitosos: sumergirnos, emocionarnos y darnos un agradable recorrido por los pasillos de nuestros recuerdos con la historia, personajes y mundo de Dragon Ball como nunca antes.

Al tomar el control y avanzar en este RPG de acción, he revivido sensaciones y emociones que tuve hace más de dos décadas cuando me sentaba frente al televisor ansioso de ver un nuevo episodio de Dragon Ball Z. Y si bien Dragon Ball Z: Kakarot recrea a la perfección varios aspectos de la historia del manga y el anime, también vale decir que se toma algunas licencias para ofrecernos una versión propia de la misma, adaptándola al lenguaje de los videojuegos. Eso, al menos para mi, ya ha convertido a este juego en una experiencia única que he disfrutado de principio a fin.

(Bandai Namco)

La legendaria historia de los saiyajin

En Dragon Ball Z: Kakarot nos encontramos con un RPG que narra nuevamente la historia del manga creado por Toriyama. Así es que iniciamos con la llegada de Raditz a la Tierra y terminamos nuestra aventura con la saga de Bu. Todo lo que ocurre durante este lapso, es ya bien conocido por todos y sería incluso redundante meterse en detalles y especificaciones del mismo, sin embargo, la narrativa del juego es algo que se debe marcar como uno de los grandes aciertos.

Los desarrolladores han decidido tomarse las cosas con calma y nos van explicando todo paso a paso. Existe una gran atención al detalle en cada uno de los elementos que conforman el amplio mapa del mundo que presenta Dragon Ball Z: Kakarot, lo que permite recrear varios de los momentos más importantes de la serie. Esto ha hecho que el nivel de inmersión en el juego sea muy alto, haciéndote protagonista por momentos de varios de los capítulos del anime.

No obstante, pese a mantener esta fidelidad a los personajes y momentos importantes de Dragon Ball Z, el título en ningún momento pierda su esencia como juego de rol a gran escala. Es así, que el videojuego se toma algunas concesiones para mostrarnos un lado de la serie que estaba sin explorar con varias misiones secundarias e items que le darán al argumento y los protagonistas un enfoque más íntimo.

Esto es una de las cosas que más me ha gustado de Dragon Ball Z: Kakarot, y los ejemplos pueden ser bastos. El comienzo de la historia es una firme declaración de este propósito, pues nos permite vivir una adorable excursión entre padre e hijo donde vemos a Goku y Gohan buscando comida y caminando por el bosque. Algo que resulta entrañable, y que a los melancólicos como yo, nos permite conectar inmediatamente con estos queridos personajes.

(Bandai Namco)

Un auténtico RPG de acción

Hablando de lo que ya son los aspectos técnicos del juego, Dragon Ball Z: Kakarot es un juego de rol y acción en tiempo real en el que podrás explorar con total libertad algunas de las locaciones más emblemáticas de la serie, mientras corremos o volamos a toda velocidad. Como buen RPG, puedes participar de distintas actividades, como cazar animales, pescar, encontrar coleccionables, recolectar ingredientes para cocinar, realizar entrenamientos para adquirir nuevas técnicas, divertirte en entretenidos minijuegos o ayudar a los personajes de Dragon Ball en misiones secundarias.

Todos estos elementos no son nada sorprendentes a nivel de diseño, y de hecho en su mayoría se limitan a proponer objetivos muy básicos. Incluso, por momentos sentí que algunas de estas actividades secundarias eran auténticas pérdidas de tiempo (sobre todo las relacionadas con recoger materiales, por ejemplo), aunque vale mencionar que suelen dar muy buenas recompensas, por lo cual bien puede valer la pena pararse a realizarlas a medida que van apareciendo en el mapa.

Por otro lado, como buen juego de rol hay diversos sistemas de progresión y personalización para nuestros héroes. Funciona como en la gran mayoría de los RPG: la forma más simple de fortalecernos es conseguir puntos de experiencia y subir de nivel, lo que nos permitirá acceder a nuevas técnicas y mejorar el árbol de habilidades de nuestro personaje. En este aspecto, hay ciertos movimientos que únicamente se aprenden con entrenamientos especiales, o que están condicionadas por el propio ritmo que imprime la historia. Por lo cual, nuestros guerreros irán mejorando paulatinamente y no sentiremos en ningún momento que han quedado estancados.

Respecto a la dificultad, como ya mencionaba con anterioridad se trata de una aventura diseñada para que pueda ser disfrutada por todo tipo de jugadores, asiduos y ocasionales. Aunque creo que una dosis de reto adicional no le habría venido nada mal, ya que algunos de los enfrentamientos importantes pierden cierta intensidad y drama debido a lo fácil que resulta liquidar a los adversarios.

(Bandai Namco)

Dragon Ball se trata de grandes batallas

Uno de los grandes pilares de la franquicia de Dragon Ball son sus frenéticas batallas, por lo tanto, es un elemento en el que Kakarot tenía prohibido fallar. Lo primero que hay que decir, es que se trata de un RPG y no un juego de lucha como puede ser FighterZ o Budokai Tankaichi 3. Por lo tanto, el juego no busca ni pretende el mismo nivel de profundidad en los enfrentamientos que tienen los títulos ya mencionados.

En Dragon Ball Z: Kakarot me he encontrado con batallas muy ágiles y entretenidas que cualquier jugador puede disfrutar. En este sentido, la jugabilidad se aleja de las enmarañadas combinaciones de botones y se centra en bloquear y evadir los embates del enemigo mientras encuentras un espacio para contraatacar y tomar la ofensiva.

Cierto que por momentos se extrañan ciertas dosis de profundidad en la batalla, como tener una mayor variedad de combos disponibles, pero mentiría si digo que me he aburrido mientras lucho contra los adversarios o los jefes finales, que por supuesto, son los grandes villanos de la saga como Freezer y Cell. Combatir en Dragon Ball Z: Kakarot termina siendo una experiencia divertida, con enfrentamientos vertiginosos que plasman de gran forma los que vimos reflejados en el anime.

A mi parecer, las batallas son tan frenéticas como podría esperarse de ellas, además de que son bien acompañadas por algunas cinemáticas en algunos movimientos especiales, transformaciones o golpes de poder que hacen que los enemigos atraviesen montañas. Además, si hay algo de dificultad en el juego esta en los jefes finales, los cuales son auténticos desafíos ya que someten con técnicas poderosas que usan patrones muy distintos, y que ponen a prueba todas las habilidades del jugador.

(Bandai Namco)

Una experiencia visual con altibajos

Donde más altibajos encuentra Dragon Ball Z: Kakarot es en el apartado gráfico. Por un lado, el cel shading que se ha utilizado para animar a los personajes y los escenarios en general es un aspecto positivo. Las animaciones durante las batallas cumplen y los modelados de los protagonistas son muy correctos, además de que las secuencias de videos para los momentos importantes son fantásticas.

No obstante, hay algunas otras secuencias en las que el nivel baja sustancialmente en todos los sentidos que involucran al apartado gráfico. A esto se le debe añadir que las pantallas de carga pueden llegar a ser muy numerosas y algunos cuadros de diálogo un tanto innecesarios y desesperantes.

Además, algunos efectos visuales resultan un tanto decepcionantes. Por ejemplo, al lanzar un Kame Hame Ha a ras de suelo o contra la tierra, los destrozos generados por el poder se regeneran mágicamente de forma inmediatamente, en vez de que quede un surco sobre el campo de batalla.

Mención honorífica a la banda sonora, que incluye una decena de temas sacados directamente del anime, a los que se les han hecho algunas adaptaciones para mantener cierto grado de autenticidad en la experiencia. El resto de canciones son totalmente nuevas, pero mantienen un estilo musical muy similar al de la serie y hacen armonía con lo que vemos en pantalla. Por último, el doblaje en japonés es extraordinario, pues cuenta con todos los actores habituales para los personajes.

(Bandai Namco)

Lo bueno
  • La narrativa es prolija.
  • La recreación de momentos y batallas icónicas de la saga son un viaje al pasado.
  • Experiencia cautivadora e inmersiva.
  • Misiones secundarias que exploran un lado más íntimo de los personajes de Dragon Ball.
  • Batallas ágiles y divertidas.
  • Visualmente, las animaciones de los personajes son fantásticas.
  • Banda sonora.
  • Logra sumergirte en la historia y el universo de Dragon Ball Z.
Lo malo
  • Le falta una pequeña dosis de dificultad.
  • Secuencias en las que el nivel del apartado gráfico baja considerablemente.
  • Demasiadas pantallas de carga.
  • Algunos efectos visuales son decepcionantes.
Veredicto

Dragon Ball Z: Kakarot ha sido uno de los juegos inspirados en la obra de Toriyama que más he llegado a disfrutar. Ha logrado plasmar de gran forma la historia de los saiyajin los guerreros Z y se toma ciertas concesiones para que la vivamos como nunca antes. Tiene un encanto único, y hace que la experiencia termine por ser recomendable para cualquier fanático que desee pasar auténticas horas de diversión recordando viejos tiempos o para cualquier gamer que disfrute de un buen RPG. Y si bien presenta ciertos problemas y fallos que no le permiten alcanzar una nota perfecta, eso no quita que sea una aventura fantástica de principio a fin que me ha dejado una gran sonrisa en varios momentos.

Por lo tanto, si eres de los que cada tarde esperaba a que comenzará un nuevo episodio de Dragon Ball Z, si llegabas a la escuela a comentar con tus amigos lo ocurrido en cada uno de los capítulos, si hacías la postura para lanzar un Kame Hame Ha, si jugabas a ser Super Saiyajin o si levantabas las manos para darle energía a Goku para realizar la Genki Dama, tienes una nueva cita con esta maravillosa historia que simplemente no puedes dejar pasar. Ya sabemos todo lo que sucede, ahora se trata de disfrutar toda la experiencia que esto representa.

Por: Ayax Bellido Ruiz

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