Reseña – Metroid: Dread, el mejor juego de Nintendo Switch en 2021

| 18 de octubre de 2021
Metroid Dread se siente clásico, retador y con un toque extra de survival horror.

Puede que con un título que acompaña esta reseña no haya mucho más que decir, salvo que vayas a comprar Metroid Dread en cuanto tengas una oportunidad… si es que no lo has hecho. Por otro lado, puede que necesites un poco más para asegurarte de que lo que estamos diciendo no es hablar por hablar, por lo que te invitamos a seguir leyendo esta reseña.

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Metroid Dread se anunció durante el E3 2021, una gran sorpresa por parte de Nintendo que nos hizo olvidarnos, al menos por un rato, de que Metroid Prime 4 no ha mostrado nada más que el logo. Y es que Nintendo le pegó directamente a la nostalgia, no solo por traer de regreso a Samus Aran, sino también por dar continuación a una serie que desde hace casi 20 años no recibía una entrega inédita; hablando de la continuidad en 2D de la serie y descontando los dos remakes. Además, el lanzamiento de un Metroid en Switch le da una oportunidad única, pues es el momento perfecto para que un montón de jugadores puedan probar suerte por primera vez con esta cazarrecompensas.

Metroid 2D, el mejor Metroid

Tras los eventos de Metroid Fusion, la Federación Galáctica descubre que los parásitos X no fueron destruidos del todo, y antes de que las cosas se pongan peor de lo que están, la Federación decide acabar con el enemigo usando siete robots de última generación conocidos como EMMI. Dichos robots tienen la capacidad de adaptarse a cualquier terreno y están hechos con material prácticamente indestructible. Su misión está prácticamente garantizada… hasta que llegan al planeta ZDR y se pierden las comunicaciones con los robots.

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Para el segundo intento la Federación le habla a Samus Aran para que se haga cargo (una vez más) de la amenaza que significan los parásitos X. Lamentablemente nuestra heroína es atacada por sorpresa en la superficie de ZDR, y, como es costumbre, termina despojada de todas sus habilidades, pero su vida es perdonada. Samus descubrirá rápidamente que las unidades EMMI han sido manipuladas por su nuevo enemigo y ahora presentan una amenaza mortal para su misión… la cual, por el momento, se limita a sobrevivir.

Metroid Dread no busca conquistarnos a través de su historia, pero tiene elementos suficientes para expandir el universo de la serie, atraparnos para terminar el juego y hasta nos muestra algunos toques de personalidad únicos. Sobre esto último, encontramos que la presentación de Metroid Dread busca emular las emociones de un survival horror, definitivamente no tan cercano a nuestro referente inmediato Resident Evil, pero sí con suficiente desarrollo como para hacernos sentir lejos de la victoria, temerosos por el enemigo que nos acecha y con muchas limitantes en nuestro armamento.

Este enfoque responde a la evolución que han tenido los juegos a la MetroidVania en los últimos 20 años, pero no deja de sorprendernos el que Nintendo haya dado ese paso tan atrevido. Señalando una referencia inmediata, Metroid Dread funciona como Alien Isolation, donde los EMMI se apoderan de zonas completas del planeta, acechando como el arma perfecta, ante un personaje que solamente puede huir hasta encontrar la forma de acabar o lastimar al depredador que la persigue.

Alien… siempre Alien

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Todo el tema de survival no sería nada sin un gameplay capaz de respaldar este nuevo enfoque narrativo. Metroid Dread se divide en dos escenarios, por decirlo de alguna manera: en el primero encontramos las ideas clásicas, con un mapa gigantesco que debemos explorar, pasillos secretos, túneles en donde tendremos que avanzar con la Morfosfera y un montón de coleccionables ocultos por todos lados. La segunda parte conserva estos mismos elementos, salvo que nos encontramos en lugares especiales donde los EMMI están contenidos y listos para acabar con nosotros si nos encuentran; para estos puntos no solo hay que descubrir todos los secretos, además tenemos que evitar ser sorprendidos o seremos eliminados.

Estos EMMI son el elemento principal del juego, tanto por lo que aportan en términos narrativos, como por las nuevas ideas que le dan a la serie. Un EMMI solo se puede derrotar con un Cañón Omega que al momento de acabar con el robot desaparece hasta que encuentres otra carga. Por lo tanto, solo podemos escapar de ellos, y una vez que nos detectan… estamos prácticamente muertos. Podemos hacer un parry para sobrevivir, y entre más jugamos es más sencillo, pero la mayoría de las veces mueres y tienes que repetir tu último recorrido.

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Sentirse acechado por un EMMI es grandioso, ya que hay que ponerle estrategia a la situación y aprovecharnos de cada mejora que vayamos encontrando para sortear al enemigo por el techo, a través de un pequeño escondite en el suelo o volviéndonos invisibles. Estos villanos como tal no son complicados una vez que los enfrentamos directamente, misma situación que con los jefes finales, pero el viajesote de encontrar las habilidades necesarias para vencerlos es lo que los hace especiales y aterradores.

Por si lo anterior no fuera poco, Metroid Dread nos lanza al ruedo sin muchas indicaciones sobre lo que tenemos que hacer; libertad total para explorar y varias horas de frustración, disparos al aire y enemigos que nos acaban de un solo golpe. A pesar de llegar a una plataforma con casi 90 millones de consolas vendidas, MercurySteam no le baja ni un poquito a la dificultad, buscando que los jugadores se sumerjan por completo al mundo que crearon y le den una oportunidad a la aventura a través de un clásico backtraking y un eterno prueba y error.

Por suerte, Metroid Dread no castiga cruelmente a los jugadores, pues hay muchos puntos de guardado, varios lugares para recargar energía y munición, y cada que entramos o salimos de una zona EMMI el juego hace un checkpoint. Sin embargo, lo que llega a ser frustrante es el mapa sin pista alguna de qué es lo que sigue, o las peleas con enemigos que nos cuestan varios minutos hasta descubrir el punto débil o el patrón que debemos seguir para no perder una vida a lo tonto. La duración del juego, en manos de un erudito de Metroid, podría ser 8 o 9 horas, pero siéntete tranquilo, pues muchos lo van a terminar en el doble de ese tiempo.

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Metroid + Switch OLED

Metroid Dread también es uno de los juegos que mejor se ven en Nintendo Switch… al menos en modo portátil, lo que tiene sentido cuando vemos que Nintendo lo lanzó junto al Switch OLED. Pero ojo, no es una cuestión única de gráficos a 1080p o texturas que exploten las capacidades de la consola, sino más bien de un gran trabajo en el diseño de producción, gran propuesta para los niveles disponibles y una ambientación sublime que combina muy bien gráficos y música con los sentimientos que busca evocar la narrativa.

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ZDR es un planeta bastante variadito, con lava, nieve, cuevas y una especie de selva extraña. Mientras que sus edificaciones guardan cientos de secretos, y tienen estructuras confusas, que se conectan de formas ingeniosas y que ayudan a llevarnos de un punto a otro, para bien y para mal, en solo unos segundos. Las ya mencionadas zonas EMMI guardan la misma idea, pero con un juego de luces que nos mantiene atentos a cualquier peligro, y que en ningún momento nos permite bajar la guardia. Incluso los EMMI, que básicamente son Xenomorfos robots tienen diseños aterradores, como si Terminator y Hal-9000 unieran fuerzas, y una vez que nos toman por sorpresa su gigantesco rostro robótico sólo nos augura perdición.

Tristemente no todo es perfecto, pues en algunas zonas EMMI los cuadros por segundo caen de forma considerable. Mientras que en una televisión grande y en 4K la imagen se estira para cubrir toda la pantalla y terminamos con una imagen desgastada y una resolución que no le favorece nada al juego. Si tienes una tele 4K para tu PS5 o Series X, puede que no sea la mejor idea jugar ahí a Metroid Dread; intenta jugar en una Full HD o en portátil (aunque en este último puedes tener problemas con la luz que emiten las zonas EMMI).

Lo bueno
  • Gameplay clásico
  • Batallas contra los EMMI
  • Feeling de Alien Isolation
  • Emocionante, claustrofóbico y con tintes de survival horror
  • ¡Feliz 35 años, Metroid!
Lo malo
  • Demasiado difícil para algunos
  • Se ve fatal en una televisión 4K
  • Tuvieron que pasar casi 20 años para su llegada… ¿Cuánto nos falta para el próximo?
Veredicto

Ya lo dijimos al inicio: Metroid Dread es el mejor juego de Nintendo Switch en 2021. MercurySteam entrega una aventura emocionante, retadora y con buena cantidad de horas de juego para mantenernos entretenidos. No es el título que explota al Nintendo Switch, pues sus intenciones están muy lejos de eso, y su misión está en regresar el foco de atención a una serie legendaria, celebrar sus 35 años y dejarnos en claro que Samus Aran es una de las grandes heroínas de los videojuegos. Si solo vas a comprar un juego de Switch para finales de año, Metroid Dread debe ser una prioridad.

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