Reseña – Dune, la adaptación que necesitábamos con un Denis Villeneuve sin límites

| 14 de octubre de 2021
Dune puede estar bellamente ejecutada, pero no está dirigida para ser un espectáculo, y eso podría costarle su futuro.

Dune de Denis Villeneuve tiene todos los elementos de una película que puede romper la taquilla, complacer a la crítica y generar una escandalosa legión de fanáticos que se extienda por cada rincón de la Internet. Pero es el mismo Denis Villeneuve quien le pone un freno al espectáculo, para tratar con extremo cuidado la obra de Frank Herbert. Villeneuve se aleja por completo de la acción desenfrenada y la creación de héroes espaciales, optando por narrar el génesis de una saga tan ambiciosa como la enorme cantidad de obras a las que ha inspirado desde los años sesenta.

Dune es ciencia ficción en su estado más puro. Dune le dio vida a Star Wars y Star Trek, y sus conceptos más básicos se han explorado a través de obras tan recientes como Game of Thrones y tan complejas y emocionantes como Mass Effect. Dune es una vaca sagrada. Si pensabas que la secuela de Blade Runner era algo complicado e intocable, Dune podría ser hasta diez veces más delicada. Afortunadamente, Denis Villeneuve se ha ganado la confianza suficiente de la industria del cine como para que se le entreguen las llaves de un reino entero.

Warner Bros. Pictures

Sabiendo la responsabilidad que ha caído en sus manos, Villeneuve apuesta por su instinto y decide entregar una pequeña muestra de este universo. El director se toma su tiempo para explicar el conflicto que rodea a sus protagonistas, encabezados por Timothée Chalamet en el papel de Paul Atreides, acompañado por varios gigantes de la taquilla en los últimos años como Jason Momoa, Josh Brolin y Javier Bardem.

Leto Atreides (Oscar Isaac) es enviado a dirigir Arrakis, un planeta cubierto por un hostil desierto, pero que también es el único lugar en el que se puede conseguir la especia, un sustancia que sirve tanto para potenciar los viajes especiales, como para expandir la vida humana. A pesar de sus dudas, Leto acepta la misión, rodeándose de sus hombres más confiables, pero con miras a cumplir un objetivo muy distinto, encontrar el poder del desierto.

Tan importante es sentar las bases, explicar el conflicto y definir el rumbo de la historia, que la película sacrifica por completo la acción y el ritmo al que la audiencia puede estar acostumbrada. Por varios momentos el silencio se apodera de la sala, mientras observamos las gigantescas construcciones y la majestuosidad de las naves espaciales o los ejércitos que esperamos ver en acción. Cuando el silencio se rompe nuestra conexión con los personajes está en el aire, esperando aterrizar, pero sin una oportunidad clara para poder establecer un vínculo con Leto Atreides o Lady Jessica (Rebeca Fergusson), por mencionar a algunos.

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A pesar de superar las dos horas y media, el desarrollo de los personajes es frío, y en un principio lo único a lo que podemos aferrarnos es el elemento más familiar: un héroe surgido por culpa del destino, un elegido, un mesías. Paul Atreides nos ayuda a mantenernos en la historia, mientras procesamos los nombres de las casas, sus conexiones, las traiciones y los personajes que van apareciendo en pantalla.

No es especialmente complicado, pero antes de que comiences a reconocer a los personajes, Dune te invita a conocer la extensión de su universo, se vuelve contemplativa y no tiene prisa por llegar a los momentos más emocionantes. Incluso cuando la batalla cobra la vida de cientos de guerreros y las llamas estallan frente a nuestros héroes, el ritmo no se acelera. La acción se siente lejana, impresionante sí, pero sin la epicidad que podría desprender el conflicto entre varios reinos espaciales.

A eso hay que sumar el hecho de que la estructura de la historia depende de los sueños que Paul tiene a lo largo de toda la cinta, mismos que lo han conectado con Arrakis, y con una misteriosa mujer, mucho antes de que siquiera haya puesto un pie en el planeta. Pasado y futuro, incertidumbre sobre el supuesto elegido, y un montón de preguntas no hacen más que complicar más la trama, sin que las respuestas sean una prioridad en este momento. ¿Funciona la historia entonces? Sí, siempre y cuando aceptes que no estás ante la nueva Star Wars, ni siquiera ante un Lord of the Rings. Dune es algo nuevo, y que exige ser explorada con el mismo cuidado con el que se está produciendo.

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Dune es un espectáculo visual digno de una pantalla IMAX, con una fotografía preciosa (Greig Fraser), actuaciones impecables, un reparto colosal, música brillante a cargo de Hanz Zimmer y una ambientación llena de matices, estructuras inimaginables y locaciones extraordinarias. Encontrarnos con este espectáculo tras los meses que estuvimos lejos del cine es de agradecerse, y se nota tanto el presupuesto que Warner Bros. le inyectó al proyecto, como las habilidades del director de manejar tanto efectos especiales, como un reparto que algunos de los nombres más populares del momento.

Aunque claro, Dune también es una cinta complicada. No es fácil sentarse más de dos horas a la espera de un momento “épico”, que parece trabajarse durante gran parte de la cinta, y que al final solo no es más que el verdadero comienzo del camino del héroe. Pareciera que la combinación de elementos que conforman a Dune no responde a lo que podríamos esperar en manos de otros directores. Es Villeneuve el que hace que la mezcla no terminé en explosiones espaciales, y con Dave Bautista peleando contra Jason Momoa con el tema de Batman de fondo. Villeneuve tiene muy claras sus prioridades y Warner le dio todo el permiso para hacer lo que él quisiera.

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Si estabas predispuesto a amar Dune por la elección del director, sus trabajos anteriores o la fascinación por la novela, seguramente no habrá mucho conflicto a la hora de darle una oportunidad a la cinta, entregarte a su ritmo y aceptar que solo estás ante el comienzo de la saga. Si llegas al cine para preguntar cuál comienza en 10 minutos… es muy probable que encuentres una tortura de más de dos horas y media, que incluso podría hacerte salir de la sala sin haber pasado la primera mitad.

Lo bueno
  • Denis Villeneuve con libertad de hacer lo quiera
  • Disfrutarla en IMAX
  • Efectos especiales, fotografía y el soundtrack de Hans Zimmer
  • Buena adaptación de la obra original
  • Hay posibilidad para una secuela
Lo malo
  • La secuela depende de la taquilla
  • Un ritmo lento que puede ser tortuoso
  • IMAX con 3D
Veredicto

Denis Villeneuve hizo su versión de Dune y eso implica que haya sacrificios en favor de una visión que respeta la obra original, pero que su naturaleza hace imposible que pueda ser aceptada por la mayoría de la audiencia. Ni siquiera creo que llegue a un punto de división entre el respetable, pues sí en su primera semana en cartelera no se convierte en un fenómeno, dudo mucho que pueda rescatar audiencia con el paso del tiempo. Dune puede estar bellamente ejecutada, pero no está dirigida para ser un espectáculo, y eso podría costarle su futuro.

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