Reseña: Daymare 1998 – Una carta de amor al survival horror

| 25 de mayo de 2020
Daymare 1998 es una carta de amor al género, y aunque no es perfecto te puedes llevar unos buenos sustos.

Daymare 1998 comenzó como un remake de Resident Evil 2 hecho por fans, pero -debido a la intervención de Capcom- el proyecto tuvo que ser rebautizado para evitar líos legales. Los desarrolladores no se rindieron ante las amenazas de demandas y convirtieron lo que ya tenían programado en una nueva experiencia que conserva el espíritu del género. El resultado: una carta de amor  que complacerá a más de un fan del survival horror. El juego le rinde tributo a los clásicos de los noventa, pero sin dejar de ofrecer algo nuevo y memorable. No es perfecto, y hay varios aspectos que pueden complicar la experiencia o hacerla menos disfrutable. Sin embargo, en término generales, uno puede disfrutar verdaderamente Daymare 1998 y, por qué no, asustarse un poco en el proceso.

No es un juego que probarías por la historia

Las gráficas no son las mejores pero la ambientación le da un gran plus. (Invader Studios)

Al principio el juego te pone en los zapatos de un agente especial enviado a investigar un accidente en las instalaciones secretas de una empresa llamada Hexacore. Tú formas parte del escuadrón de élite H.A.D.E.S., que fue enviado luego de que otros convoyes desaparecieran sin dejar rastro. ¿Muy familiar, cierto? Aunque prácticamente es un clon del primer Resident Evil en ese aspecto, nunca se siente como una mera copia. El juego rápidamente construye su propio universo a partir de sus evidentes influencias y las transforma en algo diferente.

El primer capítulo está ambientado en estas oficinas completamente destrozadas por la irrupción de un misterioso gas que ha convertido a lo científicos -y a todos ser dentro de las instalaciones- en zombies. Los escenarios son tétricos y desolados, con rastros de sangre o cuerpos amontonados en los rincones; hay focos rotos y puertas eléctricas sacando chispas. El ambiente es muy inmersivo por ese tipo de detalles.

En un capítulo hasta visitas las oficinas de los desarrolladores. (Invader Studios)

Por eso mismo también es un poco decepcionante cuando los zombies comienzan a aparecer. Aunque al principio pueden parecer intimidantes, después de verlos moverse por ahí te das cuenta de lo inofensivos que pueden ser. La mayor parte del tiempo puedes alejarte de ellos corriendo, a menos que de plano estén bloqueando alguna puerta o pasillo. Por otro lado, su diseño tampoco les ayuda. Vistos de cerca tan solo son zombies genéricos con ropas rasgadas y el cuerpo putrefacto.

Al principio estaba escéptico acerca de los personajes del juego, pero conforme fui escuchando la actuación me empezaron a disgustar verdaderamente. Después los olvidé, porque la voces sencillamente son graciosas a propósito. Ese es uno de los aspectos más débiles del juego, su historia y personajes no son memorables. Honestamente es difícil desarrollar algún tipo de interés en ellos por lo robóticos, planos y torpes que suenan todos. Por momentos son graciosos como caricaturas, pero eso difícilmente se complementa con la ambientación del juego. Afortunadamente nada de eso afecta verdaderamente el gameplay, y conforme más te adentras en las mecánicas descubres los pequeños giros de la trama y detalles que hacen de Daymare algo distinto.

Aquí un ejemplo de lo que digo:

Pero por el combate sí… quizá

Lo primero que notas con Daymare 1998 es su interesante manejo de las armas y municiones. Desde el primer capítulo introduce el sistema para recargar tus armas en el que tienes dos opciones: hacer una recarga rápida (presionando una sola vez un botón) y una recarga lenta (en el que mantienes presionado durante algunos momentos el mismo botón). Funcionan de manera distinta y cada uno tiene sus ventajas y desventajas durante la partida. En la recarga lenta el cartucho vacío que reemplazas se guarda en tu inventario automáticamente, mientras que en la recarga rápida lo arrojas al suelo y tienes que volver por él en otro momento. No hace falta decir que son necesarios porque de otra forma no puedes recargar tus armas.

Personalmente encontré más práctica y entretenida la recarga lenta. Fue la que usé más durante mi juego, aunque depende completamente del estilo de juego que elijas. Si quieres avanzar más rápido y a penas disparar tu arma cuando sea completamente necesario como en las batallas, es probable que te sirva más la rápida. En cambio, si prefieres dispararle a cuanto se cruce en tu camino quizá te sirva más la otra. Lo importante aquí es que el juego te da la libertad de escoger cómo te aproximas al combate.

Un bonito easter egg a la SNES CD, o Nintendo PlayStation para los amigos. (Invader Studios)

Como es costumbre en los títulos de survival horror, Daymare 1998 te mantendrá ocupado una buena parte de tu tiempo administrando tu inventario desde un dispositivo llamado D.I.D. Puedes descartar los objetos que cargas en cualquier momento, a menos que se trate de un objeto clave como una llave o algo por estilo, aunque no tienes la opción de guardarlos en otra parte. Aunque eso sí, si sueltas algo en el suelo siempre podrás regresar a recogerlo después.

Lo único que tengo que objetarle a este aspecto es que abrir el menú toma más tiempo del necesario, la animación es demasiado larga y es frustrante tener que esperar a que termine cuando lo único que querías hacer era usar una llave o recargar tus cartuchos. Sin exagerar, toma entre dos y tres segundos, y aunque no suena tan mal afecta considerablemente en el flujo del juego, y provoca sentirlo un poco lento y torpe. Esto es, sobre todo, un problema durante el combate, ya que además de esperar a que se abra el menú tendrás que lidiar con que el juego no se pausa mientras tratas de organizar tus armas y municiones.

De los cuatro tipos de enemigos principales los zombies son los que mejor funcionan. Es divertido dispararles o simplemente evitarlos. Lo único que noté fue que la cantidad de balas que toma matarlos es muy inconsistente. Por lo general un disparo en la cabeza termina con ellos, sin importar el arma que uses. Aún así, de vez en cuando te toparás con alguno que resista tres o cuatro balas en el cráneo.

Además hay dos tipos de enemigos más resistentes: una especie de Tyrant que luce verdaderamente badass y un hombre de ácido. Desafortunadamente ambos son más un estorbo que un verdadero reto. Son demasiado lentos para alcanzarte y a la vez demasiado débiles para ser una amenaza verdadera. Aquí los puedes ver en acción:

El hombre de ácido también es un lastre porque es mucho más lento y tiene un ataque en el que te lanza ácido sin importar que estés a veinte metros y, a veces, de alguna forma logra acertar. Puedes acabarte tus balas tratando de matarlo, pero sería lo mismo dispararle a una pared. Después de acabar con el primero de ellos, algo necesario en esa parte del juego, decidí mejor evitarlos, cosa nada difícil.

El cuarto tipo de enemigo es una versión del Tyrant badass pero con garras. El primer encuentro que tienes con él apesta completamente. Porque, de hecho, tienes que matar a dos de ellos. Y tienes que tratar de dispararle a uno mientras el otro te persigue, pero también tienes que tratar de escapar mientras te quedas atorado en el mapa:

Lo malo con esta batalla es que hace parecer a todo el juego peor de lo que es. Durante esta batalla los controles no reaccionan correctamente, el movimiento del personaje se siente poco fluido y torpe, los enemigos estorban, el nivel parece mal diseñado porque en lugar de crear una atmósfera opresiva te estorba para incluso moverte. Este es un problema que también noté en la batalla final del juego. No me sorprendería que más de uno abandonara el juego justamente en la batalla final, porque es sin dudas el peor momento de toda la campaña.

Y eso de que los enemigos de plano te acorralan sin dejarte avanzar parece más bien un error de diseño que un intento por crear enemigos más temibles:

Fuera del combate, el juego le reserva un buen lugar a los puzzles, que fácilmente pueden convertirse en una de tus partes  favoritas.

Puzzles

Daymare 1998 le otorga al jugador una buena variedad de acertijos repartidos a lo largo de toda la campaña. Siempre se sienten nuevos y diferentes, siempre te exigen pensar tus respuestas varias veces. Ninguno es imposible de resolver si le das el tiempo necesario y tienes el cuidado de reunir todas las pistas. Para algunos simplemente tienes que reunir documentos para encontrar la contraseña, pero para otros  tienes que ver con cuidado las pistas repartidas en diferentes partes del mapa.

Desempeño en la consola

El juego salió originalmente para PC en septiembre del año pasado, y este 2020 hizo su llegada al PS4, que fue la versión que reseño. Y claro, su paso a la consola tiene sus repercusiones en el juego mismo. En general es un port bastante decente, corre como se supone que debe correr a sus 30 fps (a veces baja la velocidad considerablemente, pero solo durante ciertos momentos). Quizá a veces los colores se sienten un poco opacos, o la iluminación un tanto débil, pero la atmósfera creada por el diseño y la ambientación resalta más que esos pequeños detalles.

El único verdadero problema que notamos fueron algunas veces que el juego se congela por completo durante unos instantes. Yo tuve la mala suerte de que me sucediera durante algunos encuentros y cuando estaba tratando de huir de la horda de zombies que andaban tras de mí:

Aquí otro ejemplo de lo anterior:

Fuera de eso el juego corre bien en el PlayStation 4, y al menos esos pequeños bugs no causaron ningún problema mayor.

Lo bueno
  • Un combate divertido la mayor parte del juego
  • Mecánicas interesantes y la libertad de decidir cómo jugar
  • Referencias a los clásicos del género
  • Puzzles inteligentes y entretenidos
  • Una atmósfera bien lograda que no depende de los jumpscares
Lo malo
  • Problemas con el desempeño en el sistema
  • Aunque algunos enemigos lucen imponentes no son un peligro
  • Las bossfights apestan
  • En algunos segmentos los controles pueden sentirse verdaderamente torpes y con una respuesta lenta
  • Una actuación risible
Veredicto

Daymare 1998 no solo es un homenaje al survival horror, y uno que agradará a los fans del género, sino que es un juego que crea su propio mundo con base en su gameplay entretenido y variado. Los puzzles y el manejo de las armas son unos de los aspectos más fuertes, aunque el combate y la historia son en general algo débiles. Si eres fan del género valdrá la pena tu tiempo, y si no, tampoco te irás con las manos vacías luego de probarlo.


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