Guy Ritchie hace suyas las sagas artúricas, aunque no es el mejor Guy Ritchie que conocemos.


En términos generales The King Arthur: Legend of the Sword es una película de fantasía y aventuras que despliega grandes efectos visuales tratando de “reivindicar” la imagen del Rey Arturo que el cine nos ha dado hasta ahora: Sean Connery en First Knight, o el Arturo romano de Clive Owen, por mencionar un par de ejemplos. El primero es sumamente romántico e imprime una imagen de paternidad al personaje, mientras que el otro es algo más cercano al justiciero que descubre su herencia celta y decide liberar a su pueblo oprimido.

Basta con ver los dos tráilers de la película para comprender que esta vez Guy Ritchie apostó por crear –muy a su estilo– una versión propia de una aventura de fantasía. Pero también, basta con comprender los mecanismos bajo los que está articulada la película para saber que Ritchie no volverá a filmar una película tan prodigiosa como Snatch.

Un rey callejero

En esta ocasión Guy Ritchie nos presenta a Charlie Hunnam (Hooligans, Pacific Rim) interpretando a un Arthur pendenciero, duro y con un particular sentido del humor. Un bribón que se crío en las calles de una ciudad que está construida como un pueblo medieval pero con muchas reminiscencias romanas. Este Arturo es, en otras palabras, Mickey, el gitano de Snatch.

Luego de que Uther Pendragon (Eric Bana) es traicionado por su hermano Vortigern (Jude Law) para ocupar el trono, el pequeño Arthur es resguardado por su padre en una embarcación con rumbo a la ciudad, mientras entierra la Excálibur para que en el futuro sea reclamado por el legítimo heredero a la corona.

Hasta aquí nada nuevo en cuanto a la trama. Pero a la manera del Moisés cristiano, Arthur es salvado de las aguas por una prostituta y desde muy temprano aprende el difícil oficio de vivir en las calles haciendo pequeñas tareas. Con el paso de los años el futuro rey va creciendo y entrenándose en combate, adquiriendo mayor pericia hasta que logra conseguir cierta fama en las calles que lo convierten en el jefe de una banda de ladrones.

Vortigern ordena a su ejército cazar a todos los hombres que correspondan con la edad de Arthur para que intenten quitar la espada que está en la piedra y poder así reconocer a su sobrino para aniquilarlo.

Sin embargo, su empecinado tío, luego de consultar al oráculo o las tres gracias (da lo mismo), es advertido de que el heredero a la corona de Britania ya está en edad de reclamar lo que le pertenece. Decidido a encontrarlo, Vortigern ordena a su ejército cazar a todos los hombres que correspondan con la edad de Arthur para que intenten quitar la espada que está en la piedra y poder así reconocer a su sobrino para aniquilarlo.

Es aquí donde vemos más acentuado el característico estilo del director: un lugar cerrado, una conversación y una reproducción de la historia que se está contando desde distintas perspectivas. Muy la manera de los gitanos de Snatch (otra vez), o a la forma en la que Ritchie nos presentó el pensamiento deductivo de Sherlock Holmes al momento de pelear. Si bien, aquí lo hace con suficiente maestría para hacernos creer que un recurso cinematográfico como este funciona en el cine épico, lo cierto es que tampoco se supera a sí mismo.

La magia y la espada

Así como en la película de Disney, Merlín ayuda al futuro Rey Arturo a sacar la espada de la piedra, así sucede en las leyendas artúricas. Pero Ritchie recurre a su propia interpretación de los hechos” para hacernos conocedores de que Merlín entregó a Uther la espada y luego desapareció. Entonces… ¿Quién acompaña a Arthur en esta aventura?

En un principio el joven aspirante a rey es detenido y puesto aprueba. Luego de que desentierra a Excálibur y con ello la magia de la espada, cae abatido por tanto poder y es capturado. Al momento de que Vortigern lo quiere ejecutar, entra en escena The Mage, interpretada por la increíble Astrid Bergès-Frisbey, a quien recordarán en su papel de Syrena en Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides, para salvar Arthur junto con un grupo de rebeldes contra el régimen del tirano Vortigern.

Luego de su liberación, Arthur se interna con los rebeldes en el bosque para trazar el plan que terminará por derrotar a Vortigern, desde luego primero se rehusa a asumir su destino pero paulatinamente comprende que es él el único que puede restaurar la paz en el reino. Pero antes, debe dominar los secretos de la espada. Así que es puesto a prueba en varias ocasiones por The Mage, hasta que la misma Excálibur le revela parte de su pasado que tenía bloqueado y le permite atisbar al verdadero Arthur que yace dentro.

Una interpretación muy particular

Decir que se está contando la película, es decir que no se conoce de qué va la trama de las sagas artúricas a estas alturas de la vida. No es necesario leer los libros para más o menos dilucidar que se trata de un héroe que pierde algo y vuelve para recuperarlo. Lo interesante no es decir que Arthur gana, sino cómo consigue hacerlo ganar Guy Ritchie.

El director de Rock N’ Rolla parece ponerse a prueba para decirnos que puede filmar cualquier película en cualquier época con sus recursos cinematográficos. La verdad es que no podemos negar que lo hace muy bien cuando se trata de lugares cerrados, una mezcla de scotch con humor negro, tomas claustrofóbicas que dan la sensación de cierta desesperación al espectador o el uso de la cámara lenta. Y sí, efectivamente, esto le da un aire de vitalidad a la película aunque no acaba de cuadrar del todo con el universo fantástico. En realidad, estos recursos son usados sólo un par de veces a lo largo del filme y por supuesto, ciertas escenas de pelea vivificantes.

El problema llega, como es de suponerse, con la batalla final. Me parece que hay un exceso de lógica en la trama con una serie de diálogos que no funcionan para nada y que pueden hacer que la figura de Arthur que hemos construido hasta el momento se caiga, hasta el punto de parecernos un poco sentimental.

Volver a interpretar las sagas artúricas no es cosa sencilla, y mucho menos lograr que el resultado sea bueno.

En realidad es difícil crear una película a partir de personajes bastante conocidos. Volver a interpretar las sagas artúricas no es cosa sencilla, y mucho menos lograr que el resultado sea bueno. El problema con los libros de caballería (y por lo tanto con historias de este tipo), es que se escribieron en un momento histórico donde los feudos europeos estaban forjando más o menos una identidad como país. Así lo demuestran el Cantar de mio Cid, el Amadis de Gaula o la Demanda del Santo Grial.

De ahí que la exaltación por la guerra, las tribulaciones de un líder que viene desde abajo para gobernar un país, los enfrentamientos con seres fantásticos etc., sean sus temas predilectos. Y filtrarlos a través del tiempo recuperando esa sensación de estar construyendo una patria, sin perder un estilo característico como director puede ser difícil.

Esa son las fallas principales de la película, sobre todo cuando se trata de crear un balance entre mitología, cristiandad y religiones “paganas”. Por lo demás The King Arthur: Legend of The Sword es una película bastante entretenida que muestra desde una perspectiva muy particular como se construyen las leyendas que forjan una nación. Un gitano hablando de lo más importante: su familia o, lo que es igual, sus caballeros de la mesa redonda.

Lo bueno
  • Vemos algo del particular estilo de Guy Ritchie.
  • Los personajes están bien construidos con rasgos particulares que les dan profundidad.
  • Las escenas fantásticas están bien recreadas.
  • Existe una abundancia de correlaciones religiosas, políticas e históricas que nos permiten comprender algo del pensamiento de la época.
  • Las escenas de pelea gozan de la violencia característica del director
Lo malo
  • La película puede sentirse por momentos cansada.
  • La elección del vestuario en ocasiones no es la mejor porque trata de ser un tanto “moderno”.
  • Hacia el final de cinta, los personajes decaen un poco.
Veredicto

No es una película de fantasía parecida a las que últimamente llenan las salas de cine. Guy Ritchie ha demostrado que es mejor haciendo tramas complejas en el siglo XX que en siglos anteriores. De hecho, si no fuera por su estilo particular, podría ser una película típica de Hollywood. La película vale más la pena si estás familiarizado con las sagas artúricas pues la trama está llena de guiños a las leyendas de Camelot. Pero también si quieres ver acción y animales fantásticos enfrentarse a los hombres puedes pasar un buen rato. Desafortunadamente, no es el mejor Guy Ritchie.


Título: King Arthur: Legend of the Sword.

Duración: 126 min.

Director: Guy Ritchie.

Elenco: Charlie Hunnam, Astrid Bergès-Frisbey, Jude Law, Djimon Hounsou, Eric Bana.

País: Estados Unidos.

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