¿Por qué compramos libros?, no es que no haya otras maneras de conseguirlos, podemos ir a las librerías, o pedirlos prestados a la gente que conocemos. Pero recientemente comprarlos significa comprar objetos, robustas cosas reales, y tener que almacenarlos en algún lugar.

Los e-books hacen la posesión de libros más fácil, pero menos segura. Toma tu Kindle, tableta o tu smartphone y dale una sacudida, ¿dónde están los libros? Ahí dentro, en algún lugar. La tecnología vuelve innecesarias algunas compras. Los editores ya no podrán exprimirnos por copias de El Quijote u obras de Shakespeare, desde que están disponibles en la red de manera gratuita y libre. Hay algunas soluciones a esto, Amazon, por ejemplo, tiene un programa no muy perfeccionado de préstamo, que nos permite tener libros durante cuarenta días (¡apúrense los que pidieron prestado La guerra y la paz!). Sin embargo, y a diferencia de la música, las películas o el periodismo digital, para consumir libros, seguimos comprándolos y guardándolos.

Con todo eso en mente es que se desarrolló Oyster, una nueva aplicación para iPhone y iPod Touch, con la que esperan que la gente encuentre una nueva forma de tener acceso a los libros. La aplicación, que toma su nombre de una línea de Las alegres comadres de Windsor de Shakespeare, ofrecen el acceso a más de 100 mil títulos por una suma mensual de 10 dólares, razón por la cual lo han llamado el Netflix de los libros.

Oyster 02

Los usuarios tienen acceso a cualquier libro instantáneamente, y pueden almacenar hasta 10 títulos a la vez para leer de manera offline. Oyster, además, sólo ofrece recomendaciones basado en selecciones previas y permite a los usuarios compartir lo que están leyendo en redes sociales.

Por lo pronto sólo se puede accesar con invitación, y todos los títulos están en inglés, pero los desarrolladores esperan expandir el servicio muy pronto y lanzar una versión para iPad este otoño.

Oyster es resultado de una startup neoyorkina que recaudó 3 millones de dólares el año pasado para construir la primera plataforma de suscripción comparable a sus contrapartes musicales y de video. Además, es un recordatorio de que no hay una sola manera, ni una manera correcta de consumir libros en esta era de múltiples opciones.

vía Huffpost

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