La desarrolladora nació como un proyecto de Google que despegó por méritos propios.

A mediados del siglo XIX se veía a montones de personas caminando a toda prisa por San Francisco. Todos tenían el mismo objetivo: encontrar pepitas de oro. La mayoría de ellos nunca encontró nada, pero el anhelo de cambiar sus vidas de un día para otro dio forma a un fenómeno pocas veces visto.

De acuerdo con los especialistas, la famosa “fiebre del oro” se originó gracias a un salto tecnológico que permitió grandes mejoras en las redes de transporte (del ferrocarril y marítimas), en los medios de comunicación (como el telégrafo) y, sobre todo, a mucha insatisfacción social. Miles de esos “buscadores de oro” llegaron a la bahía de San Francisco en el barco ballenero Niantic, un navío que se convirtió en un símbolo de la ciudad después de encallar para luego transformarse en un popular hotel.

El famoso Hotel Niantic, en una litografía de la época de la fiebre del oro
El famoso Hotel Niantic, en una litografía de la época de la fiebre del oro

Pocos podrían prever en ese entonces que otro Niantic sería el responsable de una nueva “fiebre” que también partiría de San Francisco, está vez no de oro, sino de unas adorables criaturas virtuales que están revolucionando el mundo de las aplicaciones móviles con un juego llamado Pokémon Go.

Al igual que en 1845, el éxito del juego de Niantic Labs sólo pudo darse con un gran salto tecnológico, propiciado por la masificación de los smartphones, así como el desarrollo de tecnología de realidad aumentada y geolocalización que permite a la interfaz del juego interactuar con escenarios reales. Sin dejar de lado cierta anomía social, que se ve reflejada en que muchos de los usuarios del juego son mayores de 30 años que usan la app para regresar, brevemente, a algo cercano a su infancia.

Un nido llamado Google

Niantic Labs, bautizada en honor al ya comentado barco, nació como uno de los proyectos más ambiciosos de Google, que dedicó mucho dinero al desarrollo de esta división de la compañía, que tenía como uno de sus objetivos dotar de aplicaciones atractivas al que creían sería su producto estrella: los Google Glass. Pero el nacimiento de Niantic Labs no se dio del todo al interior de Google.

hanke
John Hanke, el fundador de Niantic Labs.

A inicios de la década pasada John Hanke, quien tiene el honor de ser uno de los desarrolladores de Meridian 59 (uno de los primeros MMORPG de la historia), había desarrollado –junto con su equipo– un globo terráqueo virtual que permitía visualizar múltiples cartografías usando fotografías satelitales, al que bautizó como EarthViewer 3D. Google se interesó en su proyecto, lo compró, y lo renombró como Google Earth, además de darle a Hanke el puesto directivo más alto dentro de la división de Google Maps, donde comenzó a experimentar con tecnología basada en la geolocalización.

En el 2010, Hanke no dudó en acercarse a las altas esferas de Google para presentar su nueva idea: desarrollar apps centradas en la geolocalización. La compañía, que ya estaba avanzando el desarrollo de sus gafas inteligentes y el Project Tango, no dudó en formar toda una división encargada de volver realidad la idea, dejarla a cargo de Hanke y bautizarla como Niantic Labs. Este proyecto, junto con Google Fiber (proveedor de internet y telefonía), fueron dos divisiones del consorcio tecnológico que debían de operar con un sistema de autofinanciación, para evitar perder dinero en estos negocios arriesgados.

El equipo de Hanke se puso manos a la obra y en poco tiempo desarrolló su primer producto: Field Trip, una app que se ejecuta en segundo plano y que, gracias a su integración con Google Maps, manda alertas cuando su usuario pasa por algún lugar curioso o interesante, proporcionando información sobre la historia de los sitios, además de recomendar lugares para comer o visitar. A pesar de ser interesante, la app no tuvo éxito, así que todo el personal se puso la tarea de crear una app que fuera su boleto al estrellato.

La gran lección de Ingress

Así, el equipo de Niantic Labs decidió desarrollar un juego como nunca antes se había visto. Hanke usó todo lo que aprendió en Google Maps para imaginar el juego, y la afición de varios de los miembros de su staff en las teorías de conspiración para comenzar a formular la trama de lo que terminaría siendo Ingressel primer juego de realidad aumentada de la compañía.

Ingress tenía como trama la lucha entre dos grupos, los iluminados y la resistencia, que buscaban controlar o destruir una nueva fuente de energía, por lo que sus usuarios debían buscar aumentar el poder de su facción capturando portales ubicados en lugares reales que sólo se podían ver a través de la pantalla de un smartphone con Android. Debido a lo anterior, para jugarlo es necesario salir y recorrer la calle en la vida real.

Lamentablemente, a pesar de que se invirtió mucho tiempo y dinero en el juego, tuvo una pésima campaña de promoción, además de que la complejidad de la historia hizo que sólo fuera aceptado (y con mucho entusiasmo) por un nicho geek muy reducido. Todos los que han llegado a jugar Ingrees saben que la experiencia es muy similar a la que proporciona Pokémon Go, por lo que el enfoque no estaba errado, pero no se volvió popular porqué carecía de elementos que fueran atractivos para las masas.

El fenómeno Pokémon

El fracaso de las Google Glass y el poco éxito que tuvieron Field Trip e Ingress, llevó a que Google se deshiciera de Niantic Labs en el 2015, aprovechando la reestructuración interna que dio nacimiento a Alphabet Inc. Cuando todo parecía gris para la joven compañía, en septiembre del 2015 se anunció que había llegado a un acuerdo con Nintendo y The Pokémon Company para desarrollar un ambicioso juego de realidad aumentada para iOS y Android.

Ahora sabemos que la idea de acercarse a Nintendo para sacar a flote a la startup se dio cuando Nantic Labs todavía pertenecía a Google. En ese entonces, Google Maps se asoció con la empresa japonesa para diseñar una curiosa broma de día de los inocentes (April Fool’s Day) en la que anunciaban un falso juego de realidad aumentada.

Hanke se dio cuenta de que con su tecnología podía volver realidad la broma y, logró convencer a Nintendo de apostar por la realidad aumentada para llamar la atención sobre uno de sus primeros juegos para móviles. Nintendo, que se ha vuelto sumamente precavida en realizar tratos a gran escala con otras empresas majors (desde el famoso fracaso de asociación con Sony), aceptó cuando supo que Niantic Labs ya no formaba parte de Google.

Tan sólo un mes después de lograr cerrar el acuerdo para el desarrollo de Pokémon Go, Niantic reveló que había conseguido un fondo de financiación conjunto entre Google (que no quería perder del todo la cercanía con Niantic), Nintendo y The Pokémon Company por 30 millones de dólares, el cual usarían para apoyar el crecimiento de la empresa y sus productos.

A pesar de no ser el primer juego de su tipo, Pokémon Go ya es la primera aplicación de realidad aumentada para las masas. Y cada día que pasa acumula éxitos, rebasando marcas impuestas por otras aplicaciones. Nada mal para una compañía que fue de fracaso en fracaso, hasta encontrar una pepita de oro al asociar su tecnología con una marca reconocida a nivel mundial.

temas