La serie marcó un hito en la cultura estadounidense con unos de los primeros besos interraciales en la televisión.

1968 fue un año que marcó la historia. No sólo por los movimientos estudiantiles que se llevaron a cabo en gran parte del mundo –incluyendo México–, sino también porque fue uno de los momentos en que se vivió con mayor fuerza la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos.

La lucha vivía un momento de efervescencia por el surgimiento del Partido Pantera Negra, una organización de corte socialista que organizaba a grupos armados de ciudadanos que se dedicaban –principalmente– a vigilar a los agentes de policía, que llevaban décadas ejerciendo actos represivos brutales en contra de las personas de color. El movimiento del black power era percibido por buena parte de la población estadounidense como algo“anti-patriótico”, pero las condiciones de segregación en las que vivían la mayoría de los ciudadanos afroamericanos eran innegables.

El movimiento por los derechos de los afroamericanos fue muy fuerte en los años sesenta.

El 16 de octubre de 1968, durante los Juegos Olímpicos de México,​ los atletas estadounidense Tommie Smith y John Carlos realizaron una protesta al momento de recibir sus medallas: ambos levantaron su puño envuelto con un guante negro, realizando el saludo del black power. Un acto político les costó a los dos atletas la salida de delegación deportiva de Estados Unidos. Así explicó Smith lo sucedido en ese entonces:

“Si gano una medalla, soy americano, no afroamericano. Pero si hago algo malo, entonces se dice que soy un negro. Somos negros y estamos orgullosos de serlo. La América negra entenderá lo que hicimos esta noche.”

Tan sólo un mes después de lo hecho por Smith y Carlos en las Olimpiadas, ocurrió otro acto aparentemente insignificante que ayudó a bajar los niveles de tensión que se vivían en Estados Unidos. El 22 de noviembre de 1968 se transmitió en la NBC, por la televisión abierta de Estados Unidos, el episodio Plato’s Stepchildren (Los Hijastros de Platón) de la serie de ciencia ficción Star Trek. De inicio, el capítulo no parecía nada fuera de lo común: era una aventura más en la que la tripulación del USS Enterprise llegaba a un extraño planeta a resolver un problema local. Sin embargo, este episodio terminaría por pasar a la historia.

En el transcurso de la aventura vemos cómo el capitán Kirk (William Shatner) y su tripulación caen en manos de los Platonios, unos alienígenas con poderes psíquicos que viven en un planeta idéntico a la Grecia antigua. Para divertirse, Parmen, el rey filósofo de los Platonios, obliga a Kirk a besar a la teniente Uhura (Nichelle Nichols). A pesar de que, en teoría, la escena sólo ayudaba a desarrollar la trama, mostrando lo perversos que podían ser los Platonios, su trasfondo era mucho más profundo. ¿La razón? Kirk y Uhura protagonizaron el beso interracial más recordado en la historia de la televisión norteamericana.

Un beso en las estrellas

William Shatner al lado de Nichelle Nichols en una escena de Star Trek
William Shatner como el capitán James Kirk, y la actriz Nichelle Nichols como Uhura.

A pesar de la serie original de Star Trek es considerada como de culto, en su momento era uno de los programas menos populares dentro de la televisión abierta de Estados Unidos. Incluso la propia Nichelle Nichols –la actriz que interpretaba a la teniente Uhura– estuvo a punto de dejar la serie en 1967, pero, según recuerda en sus memorias, el mismísimo Martin Luther King la convenció de quedarse en la serie, por ser la única mujer de color en un papel principal dentro de la televisión. King le señaló que su participación en el programa era un acto político, porque ahí servía como un modelo positivo para la comunidad afroamericana.

Poco antes de que Star Trek dejara de transmitirse en 1969, los actores recibieron el guión de Plato’s Stepchildren y, por los problemas políticos que se vivían, de inmediato se dieron cuenta de que sería algo polémico. Gene Roddenberry, el creador del programa, quedó fascinado por el guión, y puso en marcha la producción del episodio. Pero en cuanto la cadena se dio cuenta de que una escena incluía un beso interracial, pegó el grito en el cielo y ordenó que se eliminara, argumentando que no podrían transmitir el episodio en las zonas del sur de Estados Unidos, donde sería considerado escandaloso y provocaría molestias en la población mayoritariamente de derecha.

Roddenberry argumentó que la escena era clave para el episodio, y defendió la postura de Meyer Dolinsky (el guionista de Plato’s Stepchildren). Los representantes de la NBC pidieron que, para aligerar un poco la escena, aceptarían transmitir en cadena nacional un beso entre Spock y Uhura, debido a que el personaje de Leonard Nimoy era vulcano y no un típico gringo, como el capitán James Tiberius Kirk que, de acuerdo con la historia de la serie, es un norteamericano que nació en Iowa. Según recuerda Nichelle Nichols, William Shatner se opuso a esa propuesta con las siguientes palabras: “¡De ninguna manera! Si alguien va a besar a Nichelle, ese seré yo!”.

Roddenberry logró negociar con la NBC grabar dos versiones de la escena, una en la que Kirk basaba a Uhura y otra en la que lograban salir de su trance antes de besarse. Los actores se enteraron y decidieron sobre actuar y equivocarse a propósito en todas las tomas de la versión en la que Kirk y Uhura no concretaban el beso, mientras que en la toma que finalmente llegó a la televisión lograron mantener muestras de sensualidad y transmitir que, a pesar de estar controlados por los Platonios, existía una tensión amorosa entre los dos personajes.

Shatner reveló que, al final de la negociación con la NBC, el estudio aceptó que se grabara la toma con la única condición de que nunca se tocaran los labios de los protagonistas, y que usaran trucos de cámara para aparentar que sí ocurría el beso. Por su parte, Nichols confesó en su libro Beyond Uhura, que hicieron poco caso a esa recomendación, y en cada toma que grabaron se dieron un beso… eso sí, un beso de piquito nada más.

“Aunque Kirk y Uhura lucharon por recuperar su conciencia, ellos se besaron en todas y cada una de las tomas que grabamos. Cuando nos obligaron a grabar la escena sin el beso, todos en el estudio de grabación enloquecieron. Fue la última toma que grabamos ese día, a pesar de que parecía estar bien, en realidad mostraba a Bill  [Shatner] poniéndose cursi, sobreactuando mucho e improvisando un grito histérico de Kirk: ‘¡No te besaré!, ¡No te besaré!’, y era simplemente tan mala que era inutilizable. La única alternativa que le dejamos al estudio era eliminar la escena, pero eso era imposible porque sin ella no se entendía nada del episodio. Finalmente, los ejecutivos a cargo de la serie cedieron y, a regañadientes gritaron: ‘Al infierno con todo esto. Usemos el beso’. Yo creo que ellos cedieron porque ya sabían que la serie sería cancelada en unos pocos meses. Así que el beso se quedó”, recuerda Nichols en sus memorias.

A pesar de que la grabación fue polémica, los actores no esperaban mayor repercusión por el episodio debido a la poca popularidad de la serie. Sin embargo, justo después de su transmisión, comenzaron a recibir miles de cartas felicitando a la producción. Hoy, casi 50 años después, la escena sigue siendo considerado un parteaguas en la historia de la televisión de Estados Unidos, por mostrar en pantalla, de una forma natural, un beso interracial, que sirvió para menguar las fobias en contra de la comunidad afroamericana, que solo buscaba igualdad de oportunidades en su propio país.

¿Fue realmente el primer beso interracial?

Nichelle Nichols y William Shatner en una ceremonia de premiasión
Nichelle Nichols y William Shatner.

En realidad el beso de Kirk y Uhura no fue el primer beso interracial de la televisión norteamericana. Antes se había transmitido un beso apasionado entre un hombre blanco (Robert Culp) y una hermosa mujer eurasiática (France Nuyen) en la serie I Spy de 1965. Algunos incluso sostienen que Desi Arnaz (de origen cubano), el esposo de Lucille Ball en la serie de los años cincuenta I Love Lucy, debería ser considerado como un actor “hispano”, pero como el actor era de origen criollo, la audiencia no lo consideraba como un personaje “de otra raza”.

Incluso, otros tantos aseveran que el primer beso entre afroamericanos y blancos en la televisión norteamericana ocurrió un año antes de la transmisión de Plato’s Stepchildren, en el programa especial Movin’ with Nancy. Si bien eso es relativamente cierto, el beso en la mejilla entre Nancy Sinatra y Sammy Davis Jr. no tuvo la misma repercusión. Davis formaba parte del círculo de amigos de Frank Sinatra y había sido convertido al judaísmo, por lo que no era considerado como alguien cercano al movimiento por los derechos de los afroamericanos (algo injusto, porque Davis Jr. participó en varios actos a favor de la convivencia racial).

Nancy Sinatra y Sammy Davis Jr. fueron en realidad los protagonistas del primer beso interracial en la televisión estadounidense.

Más allá de ser o no el primer beso entre una persona blanca y una afroamericana, lo importante del beso entre Kirk y Uhura es que se dio en un complicado momento de confrontación racial en Estados Unidos. Hoy, en medio de un panorama social complicado, en el que muchos políticos se aprovechan del rencor racial para ganar votos, es buen momento para ver de nuevo el episodio, que sigue siendo relevante a pesar de que sus efectos especiales son más cercanos a los del Chavo del 8 que ha los de las series de ciencia ficción actuales.

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