Un repaso a las grandes sagas que no serían lo mismo sin su increíble música y el hombre detrás de ella.

John Williams está por encima de cualquier premio o celebración. Este hombre ha creado los scores más originales e importantes de los últimos sesenta años. Es el genio detrás de toda la épica de Steven Spielberg, detrás de la magia de George Lucas, detrás de directores insignes como Frank Sinatra, Oliver Stone, Ron Howard, Clint Eastwood, Robert Altman, Sydney Pollack, Alfonso Cuarón y Jean-Jacques Annaud, entre muchos otros.

Williams ha sido nominado cincuenta veces al premio Oscar y lo ha ganado cinco veces, tiene 22 premios Grammy, cuatro Golden Globes y una de sus composiciones ha sido catalogada por la Librería del Congreso de Estados Unidos como “la más grande composición para cine que se haya hecho”. Decirle leyenda a John Williams es, entonces, decir lo más obvio. Sin embargo, a pesar de que es el hombre que menos reconocimientos necesita, sigue siendo uno de los genios musicales que más los merece.

Así, para celebrar al máximo compositor en la historia de Hollywood, les dejamos una breve lista de las cinco sagas que no serían lo que son sin la música de John Williams. Porque estas grandes películas han tenido el honor de ilustrar, con sus imágenes, los mágicos acordes de un visionario único. Que alguien me diga que no reconoce inmediatamente uno de estos scores y yo le diré que se ha perdido una hermosa parte del siglo XX.

1. Harry Potter

A pesar de que John Williams sólo compuso, en su totalidad, los soundtracks de las primeras tres partes de la saga, su huella es imborrable para el universo de Harry Potter. Y esta huella se encuentra, por supuesto, en la música insigne de todas las entregas: el prólogo al score que cierra también la enorme composición de la primera cinta, la pieza “Hedwig’s Theme”.

Ahí encontramos el misterioso sonido de campanas seguido por las cuerdas fugaces que simulan el vuelo de una escoba; los violines pellizcados pautando un fondo con alientos ominosos; el todo redondeado con arreglos fantásticos, juguetones, vivos y densamente oscuros. Y ahí está concentrada la identidad profunda de todas las adaptaciones cinemáticas de la obra de J. K. Rowling: un universo sorprendente, juguetón y hermoso que, también, tiene un lado oscuro y doloroso. Así, a pesar de que otros grandes compositores tomaron su batuta (incluyendo al fabuloso Alexandre Desplat), lo hecho por Williams resulta, simplemente, insuperable.

2. Indiana Jones

Si recuerdan bien la primera película de Indiana Jones, con ese misterioso momento en la jungla en el que un muy joven Alfred Molina y Harrison Ford se avanzan hacia un templo olvidado en el Amazonas, podrán recordar el maravilloso score que da vida a los quince minutos que abren la saga. En esos minutos casi no hay ningún diálogo, todo es misterio, todo es tensión. Y los violines estridentes de Williams marcan la sorpresa y el horror, los bajos alientos decoran un fondo sonoro terrible, las profundas percusiones dan a esperar lo peor. Luego entrarán las composiciones alegres de las persecuciones casi caricaturescas; las hermosísimas cuerdas de los reencuentros amorosos; las canciones ominosas que simulan las marchas militares de Nuremberg; las misteriosas piezas que encierran detrás de sus acordes ligeros todos los misterios bíblicos y los fantasmas del Arca.

Y todas estas composiciones no son, en realidad, más que una mínima parte de la identidad de esta magnífica saga. El tema principal de Indiana Jones, la “Raiders March”, es algo absolutamente inolvidable: los alientos estridentes celebran el pasado scout del arqueólogo, el tono festivo canta los finales siempre felices, el paso intercalado de los dulces violines con la marcha cabalgante, finalmente, significan el regreso a la vida del desaparecido género aventurero en plena segunda mitad del siglo veinte. Después de los créditos, esa poderosa marcha sigue resonando en la emoción infantil que muchos de nosotros sentimos al volver a escucharla. Y eso es algo que ya es nuestro, un sentimiento íntimo que fabricó Williams, para todos.

3. Jurassic Park

El primer soundtrack de Jurassic Park dará pauta a una saga que, a pesar de las hermosas composiciones de Williams, es de contenido bastante desigual. Este score está dividido, básicamente, en dos motivos. El primero es, por supuesto, el que deriva del tema principal de la película. Un ballet aventurero de hermosa armonía en el que los cuernos lejanos se mezclan con delicados coros casi religiosos y unos celestiales violines entrecortados por arpas. Es uno de los temas más hermosos que jamás haya compuesto Williams. Y su punto era recrear esa sensación de maravilla que daba la primera vista, desde el helicóptero, de la Isla Nublar, la primera sensación al ver las enormes puertas del parque, la primera impresión maravillada de Laura Dern y Sam Neill retozando en el piso frente a la emoción incontrolable de ver a un braquiosaurio levantarse sobre dos piernas para alimentarse.

La otra parte del soundtrack es la que creó tan genialmente Williams a partir de previos logros. Desde Jaws, este genial compositor ha sabido aprovechar ciertos ritmos repetitivos para inspirar una inminente sensación de peligro en el espectador. Aquí, el tema maravilloso de los ataques carnívoros que se repite con los raptores y el tiranosaurio, es una composición absolutamente misteriosa y estresante, con coros bajos y sonidos desarticulados que invaden un fondo oscuro e inquietante. Después de las maravillas submarinas de horror, ésta es, tal vez, la composición más inquietante de Williams. Y el grito de los raptores, la desesperación de los hombres frente a la naturaleza liberando su caos ordenado, jamás hubiera sido igual, en esta saga, sin el mítico contraste que establece la estridente pieza central con el celestial tema que da sentido a toda la aventura.

4. Jaws

El tema principal de Jaws es, tal vez, el tema más reconocible, junto a la estridencia de Psycho en toda la historia del horror hollywoodense. Absolutamente inquietantes, estas dos notas repetitivas dieron pesadillas a todos los bañistas de los años setenta. Y es un tema tan sencillo que se dice que Spielberg pensó que era una broma cuando Williams se lo presentó, en piano, por primera vez. Tocado con una tuba en registro altísimo, el tema del ataque del tiburón ha sido asociado, por Williams mismo, al espíritu sanguinario, bestial, imparable, de un animal al acecho. Y es tan efectivo en su sencillez como simplemente aterrador. El acierto de esta composición le dio, por eso, su segundo Oscar a Williams.

El soundtrack de la primera película de Jaws mezcla los elementos geniales de este tema principal con paisajes musicales bucólicos y alegres hasta el punto de ser caricaturescos. Porque en el soundtrack también se separa el límite de los humano con lo bestial, de la naturaleza con la civilización, del orden en un pequeño pueblo turístico americano, epítome de la felicidad y la relajación familiar en una sociedad productiva. Ahí está el pánico del mar, sordo, infrenable, despiadado, mezclándose, perfectamente, con los tonos felices de la cálida vista marina desde la playa colorida. Ahí está la relajación musical y el ruido repetitivo de dientes royendo huesos.

5. Star Wars

Catalogado como el mejor score original de la historia, el soundtrack de la saga galáctica es, en verdad, un monumento. Plagado de motivos que se repetirán a lo largo de la saga, Williams creó un panorama musical para el Imperio y la Estrella de la Muerte, para la Fuerza, para Luke, para Leia, para los Jawas y los Ewoks, para Jabba de Hutt, para Anakin, Qui-Gon Jinn, Rey y BB-8, entre muchos otros personajes. Y este genial compositor logró también que el horrible bodrio de Attack of the Clones no fuera un absoluto desperdicio al crear uno de los temas románticos más hermosos de la historia de Hollywood. Es una lástima, claro, que el romance no lo mereciera.

En todo caso, Williams se ocupó de la música de toda la saga. A diferencia de lo ocurrido con Harry Potter, aquí Williams sí buscó crear, por sí mismo, una coherencia y una continuidad. Al regresar, así, para el Episodio VII con un soundtrack inolvidable en el que logró variaciones únicas a sus propios temas, este compositor mítico comprobó que podía fabricar una obra musical coherente en un lapso impensable de cuarenta años.

Más que Lucas, más que Spielberg, Williams ha sido el verdadero inspirador de una coherencia discursiva en este universo espacial. Su música, inmediatamente evocadora, volvió cercanos a personajes en un mundo absolutamente alterno. Y, me dirán lo que quieran, pero quién no sienta, cada vez que se abre la pantalla con letras amarillas y empieza el tema principal de la saga, que se le vuelca el corazón es que, tal vez, efectivamente, es un habitante de otra galaxia.

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