Las 20 mejores películas para entender la Guerra de Vietnam

Un recuento con las mejores películas para entender la historia, las causas y consecuencias, las fechas y la locura de la Guerra de Vietnam.

La Guerra de Vietnam fue un conflicto que se extendió durante veinte años; un conflicto sangriento que dejó millones de vietnamitas muertos, decenas de miles de americanos muertos, civiles desplazados, un rico país arrasado y un sufrimiento duradero.

Lo más impresionante de este conflicto es el absurdo complejo de su desarrollo: ¿Qué hacían ahí los americanos? ¿No querían liberar al pueblo vietnamita? ¿No era exactamente lo mismo que querían los vietnamitas? ¿Por qué no mitigaron el conflicto cuando pudieron? ¿Por qué se extendió hasta la caída de Saigón en 1975? ¿No pudo ser evitable? Incluso en la lógica desquiciada de la Guerra Fría, ¿Era esta masacre necesaria?

Frente a la incomprensión, nos queda una maravillosa forma de entender la complejidad de una guerra explorándola a través de la cultura popular. Durante y después del conflicto se han filmado cientos de películas sobre Vietnam. Algunas son de enorme valor documental, otras son exploraciones más personales; algunas hablan del entrenamiento, otras del estrés postraumático; algunas retratan el conflicto desde una perspectiva fatal, otras denuncian el absurdo evitable de toda guerra. Para desenredar esta locura -o, al menos, darles un intenso contexto-, preparamos una lista con películas esenciales para entender el caos de lodo, sangre y jungla que fue la Guerra de Vietnam.

Ojalá esta sopesada selección les sirva para iluminar algo de la oscura desgracia humana que fue esta horrenda guerra.

Ojalá la historia todavía nos pueda enseñar algo.

La 317e Section, Pierre Schoendoerffer (1965)

Para hablar de la Guerra de Vietnam, primero hay que hablar de Indochina. No hay forma de entender el nacionalismo vietnamita y la repulsión al colonialism, sin hablar de la eterna guerra de un pueblo contra invasores. Primero los chinos, luego los franceses, finalmente, los americanos. Una película que, como mucho de lo que verán en esta lista, recuerda profundamente al sentimiento antiimperialista de otra película esencial sobre conquistas absurdas, Aguirre: The Wrath of God (1972) de Werner Herzog. En esta impactante película, Schoendoerffer adaptó su propio libro y ganó el premio al mejor guión en el festival de Cannes. Y, en efecto, el premio es merecido. La 317e Section es una película cruda y violenta sobre los últimos días del ejército francés en Vietnam, sobre la imposibilidad de salir de esa jungla, sobre el absurdo de sobrevivir un día más en una lucha sin causa ni motivos.

Tropic Thunder, Ben Stiller (2008)

Tropic Thunder es una parodia imposible de imaginar diez años después de su estreno. La enorme irreverencia de Ben Stiller en la dirección creó una visión cínica sobre la forma en que Hollywood trató el trauma de la guerra de Vietnam. Una película meta sobre la caricaturización de lo que no se entiende; sobre la enorme banalidad del mundo del espectáculo; y sobre cómo las simplificaciones grotescas de Hollywood se pagan con reconocimientos y aplausos. Y sí, como si la Academia no entendiera cuando se mofan de ella, con un papel que muestra los extremos terribles del blackface en Hollywood, Robert Downey Jr. ganó una nominación al Oscar por esta película.

The Little Girl from Hanoi, Hải Ninh (1975) / The Abandoned Field: Free Fire Zone, Hong Sen Nguyen (1979) / When the Tenth Month Comes, Dang Nhat Minh (1984)

No podíamos dejar pasar este recuento de películas para entender la guerra de Vietnam sin comentar algunas cintas vietnamitas. Se habla muy poco del cine de Vietnam después de la guerra y de la manera en que sirvió para procesar un conflicto que se sumó a tantos años de guerra contra el colonialismo.

En estas tres cintas podemos ver, si se quiere, una progresión.

En The Little Girl From Hanoi, apenas terminada la guerra, encontramos una trama algo torpe, llena de orgullo nacionalista, con discursos de Ho Chi Minh en el fondo mientras desfilan, cayendo, los B-52 en llamas. Puro melodrama bélico y esfuerzos de propaganda.

En Free Fire Zone, el nacionalismo tradicionalista sigue ahí, pero cambia para mostrar un juego de perspectivas mucho más eficiente entre los que habitan, en armonía, en las arroceras, y los terribles helicópteros que los eliminan como si fueran hormigas. Película propagandística también, claro, pero algo menos evidente.

When the Tenth Month Comes es, finalmente, una película que ya no busca empujar una agenda transparente. Pasaron diez años desde el fin de la guerra y de lo que se trata aquí, después del régimen de Pol Pot, es de buscar una fórmula para curar heridas. Ésta es la mejor de las tres películas vietnamitas que aquí mencionamos, sin duda. Un elegante melodrama, bien filmado y lacrimoso; una bella reflexión sobre la muerte y la responsabilidad de seguir vivos; una intrigante manera de buscar, en la tradición, el apaciguamiento del duelo.

Por qué si los vencedores siempre cuentan la historia, ¿nosotros sólo hemos escuchado la historia de los vencidos? Entre estas tres cintas, podrán encontrar un panorama duro y vivo sobre lo que significa ver una guerra desde el otro lado, con otras evidencias ideológicas, con otros mensajes políticos, con la visión, finalmente, de otros.

Casualties of War, Brian de Palma (1989)

Una de las películas más terribles sobre los crímenes de guerra americanos en Vietnam y la película favorita de Tarantino sobre la guerra. Casualties of War es una tortura. Sostenida por las enormes actuaciones de demostrados actores jóvenes en el momento (Ving Rhames, Sean Penn, Michael J. Fox, John C. Reilly, John Leguizamo, etc.), ésta es una de las pocas películas que trata el tema del abuso sexual en Vietnam. Con el sello único de De Palma, la violencia sexual se transforma en un diálogo elocuente. Y, de pronto, escuchamos al personaje de Sean Penn, mientras se sostiene los genitales y agita una M16, decir: “ésta es la verdadera arma… el rifle sólo es para divertirse.” Qué lucidez, qué horror, qué brutalidad: una cinta esencial para reflexionar sobre qué separa a un héroe de un criminal de guerra.

Dogfight, Nancy Savoca (1991)

Es raro encontrar una película de romance en el contexto de la Guerra de Vietnam. Sin embargo, la obra maestra de Nancy Savoca encontró a River Phoenix en su mejor momento. En el mismo año en que hizo My Own Private Idaho con Gus Van Sant, Phoenix interpretó la podrida masculinidad de los marines. Con esto, Savoca hizo una denuncia poco convencional sobre la guerra de Vietnam que se centra, sobre todo, en la crueldad de los hombres y el horror del pensamiento masculino en manada. El discurso final de Richard Panebianco sobre la construcción idiosincrásica de mentiras en Estados Unidos sigue siendo un momento álgido de la reflexión en cine sobre la estupidez de esta guerra.

Hearts and Minds, Peter Davis (1975)

Un documental impresionante, hecho en el encono más violento en contra de las decisiones que llevaron a una guerra ridícula de 20 años. En ninguna otra película se muestran de manera más directa, verídica y violenta, los abusos de la guerra, las profundas incomprensiones que la causaron, el dolor que dejó en padres sin hijos, hombres sin brazos, sin piernas, parapléjicos, en los pueblos arrasados de Vietnam, en la masacre de civiles, en los agentes tóxicos, en tanto trauma, tanto dolor, tanta ridícula estupidez asesina. El material de archivo y las entrevistas que se encuentran en este documental no tienen precedente. Un verdadero golpe en la cara para entender una tragedia que pudo evitarse; una tragedia que dejó 60 mil muertos de un lado y más de 3 millones en el otro; una tragedia que algunos intentaron olvidar, mientras otros no dejaron de vivirla.

The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara, Errol Morris (2003)

Uno de los responsables de la guerra de Vietnam fue secretario de defensa en medio de dos trabajos: ser presidente de Ford y director del Banco Mundial. ¿Quién es este personaje? Este brillante documental del legendario Errol Morris se adentra a la vida y la obra de Robert Strange McNamara, el secretario de defensa de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson y el hombre detrás de las primeras estrategias americanas en la Guerra de Vietnam.

Con el estilo de entrevistas único de Errol Morris, el acercamiento a este peculiar personaje no es, en lo absoluto, juicioso, violento o confrontativo. De hecho, Morris convirtió una película sobre McNamara y su implicación en la guerra fría en una película sobre lecciones de vida. Una perspectiva única para adentrarse en una mente brillante y sus muy humanas decisiones; una forma única de comprender a uno de los principales causantes de la Guerra de Vietnam.

¿Qué errores cometió este hombre tan brillante para convertirse en el responsable este horror? ¿Cómo puede vivir consigo mismo? ¿Qué piensa de su responsabilidad?

Un documental imperdible e iluminador.

Hair, Milos Forman (1979) / No Vietnamese Ever Called Me Nigger, David Loeb Weiss (1968)

No se puede llegar a comprender la Guerra de Vietnam, tampoco, sin considerar el impacto que tuvo en la cultura popular. Algunos analistas sugieren, incluso, que fue el movimiento librepensador hippie de California el que degeneró en la cultura de la post verdad de Donald Trump. Es posible, ¿cómo saberlo? De cualquier forma, el movimiento hippie, la rebeldía contra la guerra, la lucha por los derechos civiles, el enorme racismo americano y las protestas en Washington fueron una parte muy real del conflicto de este lado del océano.

Con dos visiones absolutamente distintas, estas dos icónicas cintas cuestionan y exploran la cultura de la protesta contra la guerra, el racismo americano en los años sesenta, el muy apremiante movimiento de los derechos civiles (la marcha del 67 contra Washington fue unas semanas después del más famoso discurso de Martin Luther King) y la violencia sistemática contra una generación joven en el país de la libertad. Con dos estilos muy distintos y una importancia histórica muy diferente, el clásico musical de Milos Forman y el enorme documental de entrevistas de Weiss se cruzan para darnos una perspectiva más concreta del horror que se vivía en el corazón de Estados Unidos mientras sus juventudes arrasaban aldeas del otro lado del mundo.

El final de No Vietnamese Ever Called Me Nigger seguirá resonando por siempre: “sólo pedimos el derecho de ser humanos.”

Targets, Peter Bogdanovich (1968) / Taxi Driver, Martin Scorsese (1976)

Dos películas que hablan sobre la enorme violencia que crea una guerra, aún después de que acaba. Tanto Travis Bickle como Bobby Thompson son veteranos de Vietnam: ambos han pasado por el infierno y ambos regresan profundamente desgarrados a casa. Ahí, en la normalidad americana de las luces citadinas, ninguno de los dos se encuentra. Y pronto empiezan a brotar ideas de venganza, de violencia, de justicia que se imponen a esta compleja realidad.

La guerra, en realidad, nunca los deja.

Taxi Driver es una película única, icónica, con la que Martin Scorsese cimentó una leyenda tan duradera como consistente. La otra es una joya de culto olvidada en el baúl de Bogdanovich, Roger Corman y, claro, el gran Boris Karloff (de hecho, fue su última actuación). Ambas son terroríficas y ambas muestran la peligrosa facilidad con la que Estados Unidos produce y, luego, canonifica, a asesinos.

Dos horrendas -y estupendas- premoniciones.

The Deer Hunter, Michael Cimino (1978) / Jacob’s Ladder, Adrian Lyne (1990)

Es muy complicado comparar una película moralina, mediocre en muchos sentidos y dolorosamente católica con la obra maestra que es The Deer Hunter de Cimino. Una es la mejor película que se haya hecho sobre Vietnam (o, al menos, mi favorita); la otra es una entrada anecdótica en el paranoico horror psicológico de los noventa. Sin embargo, estas dos películas exploran, cada una en su registro y a su manera, el pesadísimo fardo de la guerra. Ambas cintas se adentran en la fatiga y la tensión psicológica, el estrés postraumático y la inadaptación al mundo civil de los soldados marcados por Vietnam.

La película de Cimino retrata, con una crudeza única, el sencillo sentido de la guerra (matas o mueres), mientras que la cinta de Lyne explora las pesadillas paranoicas de un soldado en el Limbo. Y en las dos obras entendemos los remanentes de la guerra: la tortura psicológica, pues, se convierte en un infierno, sea en los bajos fondos de Saigon apostando con una bala en la sien, o en un Nueva York podrido a las puertas del castigo eterno.

Little Dieter Needs to Fly, Werner Herzog (1997) / Rescue Dawn, Werner Herzog (2006)

Con Little Dieter Needs to Fly, Herzog encontró una de las más increíbles narraciones de prisioneros de guerra. Y no podemos tratar de entender los traumas de Vietnam para los combatientes estadounidenses sin entender las historias de prisioneros rescatados. Como John McCain, muchos soldados vivieron para contar las torturas y las humillaciones a manos del Vietcong. Sin embargo, entre tantas narraciones, la historia de Dieter Dengler, desde Alemania en la postguerra comiendo papel tapiz de las paredes hasta su espantoso escape descalzo de Laos, es demasiado increíble para ser verdad.

La humanidad del personaje, su sencillez, su carisma y sus latentes miedos fueron, claro, un enorme estímulo para Herzog. Por eso, años después, el gran cineasta alemán recreó esa experiencia en una obra de ficción. Protagonizada por Christian Bale en uno de sus típicos papeles de sufrimiento físico. Rescue Dawn es otra manera de entender el sufrimiento y la increíble tenacidad de Dangler. Las dos películas, puestas lado a lado, juegan entre el testimonio y la ficción para hacernos ver que no siempre son las imágenes las que crean las más vivas sensaciones. Dos visiones únicas sobre los vencidos, los caídos, otros olvidados de la guerra.

Full Metal Jacket, Stanley Kubrick (1987) / Platoon, Oliver Stone (1986) / Streamers, Robert Altman (1983)

En los ochenta hubo una nueva exploración sobre los traumas de Vietnam. En estas tres películas, justamente, el enfoque no está en la guerra en sí, sino en cómo crecieron los que se educaron para pelearla. Estas tres películas son películas de formación, de maduración, de aprendizaje de guerra. Platoon de Oliver Stone, la más idealista, podría emparentarse con Casualties of War por su mirada a los horrores criminales y los excesos de los soldados en las aldeas rurales de Vietnam. Claro, ambas toman algo del inspirado artículo de Daniel Lang para The New Yorker en el que De Palma basó su película. Esta es la primera película estadounidense dirigida por un veterano de la Guerra de Vietnam. Platoon, sin embargo, por más increíble que sea, sigue siendo un monumento a la brújula moral de su creador. Oliver Stone no puede evitarlo pero, a pesar de su desbordante ego, hizo una cinta de coming of age dolorosa, vívida y con el maniqueísmo justo de todo drama de crecimiento.

La cinta de Kubrick, en cambio, es mucho más cínica y despiadada (como también lo era Kubrick). Locura, violencia, masculinidades trabadas, absurdo, sangre, lodo, presión social. Todo en la formación de Joker se vuelca a causar dolor, a infligir violencia, a dejarse llevar por lo que exigen todos. Un hombre que veía la guerra de lado se gana una mirada de hierro matando, finalmente, por compasión, desesperación y presión social. Una terrible historia de crecimiento humano y decadencia social.

En el límite entre el lirismo de una obra de teatro y la necesidad contenida de los encuadres, este horrendo drama de crecimiento al borde de la guerra es otra fineza del gran Robert Altman. Streamers es una joya olvidada. Una de las películas más insoportables de ver sobre la guerra de Vietnam; una cinta que, a pesar de no ser particularmente violenta, es profundamente perturbadora. Masculinidades trabadas, homofobia, racismo, violencia contenida… La imagen del título es clara: los reclutas son cuerpos flotando; cuerpos que se van a estampar en la tierra; cuerpos que, en el aire, con un último aliento, rezan por ver un paracaídas.

Tres películas sobre la formación de los marines, sobre la podredumbre de su crecimiento, sobre la torcida brújula moral que los lleva a morir y sobrevivir en la jungla, a permanecer apenas humanos, a descender en la locura. Matthew Modine en todo. Tres visiones de cómo fue, para una generación, crecer en una pesadilla absurda.

Apocalypse Now, Francis Ford Coppola (1979)

Apocalypse Now, como dijo Coppola, no es una película sobre Vietnam, es Vietnam. Locura, absurdo, caos, muerte: todo en esta película exuda el horror de Indochina. Originalmente pensada para ser dirigida por George Lucas, esta película imposible de realizar se convirtió en un monumento contra la guerra y una lectura privilegiada del imperialismo después de Conrad. Las circunstancias no cambiaron mucho, por perseguir la libertad, los estadounidenses se convirtieron en el nuevo imperio colonial. Esta película le dio su segunda Palma de Oro a Francis Ford Coppola y lo encumbró como leyenda viva. Por eso también, junto a The Deer Hunter de Cimino, es una de las cintas más icónicas sobre la Guerra de Vietnam. Una épica de circunstancias ridículas, de poesía, de sauciers perdidos en la selva, helicópteros caídos con conejitas de Playboy, remanentes de la asquerosa obra civilizadora francesa, juventud, incomprensión, alteridad absoluta y locura. Una maravilla sin concesiones para explorar el sinsentido de tanta violencia.

Bonus: The Vietnam War, Ken Burns y Lynn Novick (2017)

Lo que hicieron Burns y Novick en esta serie documental que pueden ver en Netflix es espectacular. No nada más por el enorme manejo en montaje, selección y curaduría de un material de archivo nunca antes reunido, sino por la forma en que presentan un conflicto tan complejo desde múltiples perspectivas. Si quieren entender qué sucedió en Vietnam, desde el colonialismo francés, el auge del movimiento nacionalista, las cartas perdidas de Ho Chi Minh, el auge y la desgracia del despótico Diem, el efecto dominó y toda la catástrofe ridícula que fue esta tragedia mundial, no se pueden perder este documental iluminador. Una de las obras más completas que se hayan hecho sobre los intríngulis políticos de una pesadilla.

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