Dos universidades privadas y una transnacional publicaron un estudio donde se dicen creadores de un tipo de maíz que ya existía hace milenios.

Estados Unidos se adjudica descubrimiento de un tipo de maíz

(Pixabay)

El plagio no sólo se da en los papers y en el mundo del arte y el entretenimiento, también y para la poca fortuna de los que menos tienen en la agricultura. De acuerdo con una investigación emprendida por Animal Político, en la Sierra Mixe de Oaxaca hay un tipo de maíz que tiene características genéticas muy particulares ya que no requiere fertilizantes agroquímicos para su producción, esto significa que tiene un gran potencial comercial en todo el mundo.

Este tipo de maíz fue desarrollado durante siglos a través de técnicas milenarias de selección de semilla que fueron realizadas por los pueblos indígenas oaxaqueños. Pero ahora, las Universidades de California y Winsconsisn-Madison, además de la empresa Mars Inc. (propietaria de marcas como Snickers, Pedigree, Wiscas, Orbit, M&M y Milky Way) publicaron un estudio científico donde garantizan que son las responsables del descubrimiento de este tipo de maíz.

El problema es que Animal Político recabó documentación oficial a través del Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (INAI), y logró constatar que tanto las universidades privadas como la transnacional realizaron las investigaciones del maíz de la Sierra Mixe sin contar con la autorización del gobierno mexicano.

De hecho, La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dio a conocer mediante un comunicado en agosto de 2018 el “descubrimiento” realizado por las universidades y la empresa, en conjunto con el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca (de la SEP). En el documento, la institución mexicana asegura que el este hecho contó con todas las autorizaciones oficiales requeridas para su desarrollo. Como señala el reportaje de Animal Político la dependencia también dijo que el supuesto hallazgo:

“…se hizo respetando el Protocolo de Nagoya, instrumento internacional que busca garantizar el reparto justo y equitativo de las ganancias que gobiernos o empresas pueden lograr a través del aprovechamiento de recursos biológicos y genéticos para desarrollar productos alimenticios, farmacéuticos u otros”.

Pero eso no es todo, la propia Semarnat aseguró que el reparto de ganancias que se generará a partir de la explotación del maíz de la Sierra Mixe fue aceptado por la comunidad Mixe, la cual otorgó su consentimiento “previo, informado y estableció los términos mutuamente acordados para distribución de los beneficios que de ella se deriven”.

Sin embargo, no existió ninguna autorización del gobierno mexicano y tampoco de los pueblos oaxaqueños para que se estudiara el maíz. La investigación señala que el permiso para tomar las muestras de maíz de Oaxaca se tramitó muchos años después de que estas especies fueron sacadas del país y únicamente hasta que este tipo de maíz fue producido con éxito en Estados Unidos.

Curiosamente Mars Inc., se jacta de haber obtenido el permiso de las dependencias mexicanas desde 2006, año en que empezó a estudiar el maíz de la Sierra Mixe en conjunto con las universidades estadounidenses. Sin embargo, la Semarnat señaló para Animal Político que el único permiso existente es el que se otorgó en 2015, mismo que fue emitido por un organismo público distinto: el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas que depende de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Ahora, todos se lavan las manos. Tanto la Semarnat como la Sagarpa revelaron que no tienen ningún informe del grupo conformado por las instituciones estadounidenses donde se exista constancia del descubrimiento. Incluso, la Semarnat reconoció que no sabía nada de los resultados de la investigación hasta el 7 de agosto pasado, cuando se publicó el artículo científico en la revista Plos Biology Journal.

En cuanto a Mars Inc., la compañía rechazó una entrevista pero envió una carta Animal Político donde asegura que no puede proporcionar el nombre de la comunidad indígena de la Sierra Mixe que dio permiso para que se estudiara el maíz. En el documento, la transnacional tampoco explica qué ofreció a la comunidad a cambio del maíz.

Sin embargo, algo que podría arrojar luz sobre esta asunto es que la misiva de Mars Inc. Si indica que una autoridad municipal oxaqueña fue parte del acuerdo, aunque tampoco han dado a conocer de qué ayuntamiento se trata.

La privatización del campo mexicano a manos de compañías extranjeras es un tema más común de lo que parece en nuestro país. Ojalá las autoridades pertinentes aclaren pronto el asunto y se arrojé claridad sobre este tema.

fuente Animal Político

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