Científicos enviarán al espacio células cancerígenas para probar su resistencia a la gravedad cero

La nueva batalla contra el cáncer se enviará al espacio en 2020.

La batalla contra el cáncer ha sido dura y ha cobrado la vida de cientos de miles de personas. Pero tal vez, sea una lucha que no deba ser llevada a cabo en la Tierra, sino en un ambiente que debilite a las células cancerígenas: el espacio. Todo comenzó cuando un día, el científico australiano Joshua Chou de la Universidad Tecnológica de Sydney, se percató que mucha gente a su alrededor comenzó a enfermarse de cáncer. “Eso realmente me motivó a investigar las células cancerosas”, contó al diario alemán DW. Entonces, un buen día él y uno de sus alumnos, Anthony Kirollos, colocaron cuatro tipos de de cáncer (de ovario, mama, nariz y pulmón) en un simulador de microgravedad e hicieron un gran descubrimiento: el cáncer y la gravedad no son compatibles.

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“Lo que realmente quería saber era: ¿hay algo en común con estos cánceres? Por eso los puse en el dispositivo de microgravedad”, explicó, y “lo que descubrimos fue que en 24 horas en esta condición de microgravedad, 80 a 90 por ciento de las células cancerosas mueren sin tratamiento farmacológico”.

El hallazgo no terminó ahí. Ahora, su plan consiste en enviar (en una caja de pañuelos) a la Estación Espacial Internacional (EEI), algunas de las células cancerígenas más difíciles de curar y someterlas a un proceso de descarga mecánica. El estudio hace referencia a los cambios en el cuerpo cuando es expuesto a cambios de gravedad. En el espacio, al parecer, el cuerpo tiende a debilitarse y es por eso que la hipótesis de Chou y Kirollos es que ahí “ya no pueden sentir su entorno y, por lo tanto, las células entran en estado de apoptosis o muerte celular”, explicaron a ABC News.

El científico Joshua Chou en su laboratorio en la Universidad Tecnológica de Sydney.(Foto: Jerry Rickard/ABC News)

En términos más simples, según Kirollos, su estudio es similar a someter al cuerpo a un montaña rusa cuando “tiene la sensación de caerse”. “Esencialmente, queremos que las células experimenten eso constantemente”, dijo.

Si bien, se trata de un estudio prometedor que tiene entusiasmados a este par de científicos por todas las implicaciones que podría tener, Chou parece ser consciente de que esto no podría llegar a convertirse (lamentablemente) en una cura, o “una bala de oro para curar el cáncer”, dijo. Y si bien, es cauteloso con los posibles resultados de su investigación, dijo que podría “funcionar en paralelo con las terapias existentes, los tratamientos farmacológicos, etc., para ayudar a aumentar la eficiencia del tratamiento actual”. dijo.

El proyecto tendrá un costo de 200 mil dólares y se espera que en 2020 ya se encuentre en el espacio, aunque aún tienen que superar una serie de obstáculos, como la miniaturización de gran parte de su tecnología.