The Shape of Water es una bellísima historia de amor y de cómo los monstruos son tan fantásticos como humanos.

Lo primero que hay que decir es que la mejor palabra para describir The Shape of Water es “belleza”. La fotografía, la actuación, la historia: todos son puntos a favor de este homenaje al amor y los monstruos que creó Guillermo Del Toro.

La premisa es simple y superficialmente es una historia que ya se ha contado antes: una chica atrapada en una vida monótona conoce a un chico exótico que la saca de su rutina y del que termina enamorándose, hasta que aparece un antagonista que se opone a su amor. Nada nuevo, pero en este caso todo está muy bien ejecutado.

La belleza a través del silencio

En The Shape Of Water conocemos a Elisa Esposito (Sally Hawkins), una trabajadora de limpieza en un edificio de experimentos ultra-secretos del gobierno estadounidense durante la Guerra Fría. Ella vive junto a su mejor amigo Giles (Richard Jenkins), y está atrapada en una rutina. Un día, Elisa y su amiga Zelda (Octavia Spencer) ven llegar al edificio a un nuevo jefe (Michael Shannon) junto con un científico (Michael Stuhlbarg), quienes llevan consigo una cápsula con una extraño criatura en su interior. Es aquí cuando la vida de Elisa cambia por completo.

Una de mis cosas favoritas es que la historia de Del Toro es completamente sincera. El director no pretende contar historias nuevas, sino contarlas a su propia manera, con su propio estilo y la imaginación con la que ha sido bendecido. La fotografía es excelente y delata las intenciones genuinas de lo que pasa en la pantalla. Con mucha sutilidad, Del Toro puede crear una narrativa sensible de una historia de amor simple en estructura.

En el caso de The Shape of Water, vemos que la dirección artística procura expresar las emociones a través de los códigos de color que dominan cada acto, haciendo el paso entre cada uno algo sencillo para la audiencia y bello para los sentidos. El primer acto es verde, el segundo es rojo, y el tercero  es negro. ¿Qué hay detrás de eso? Queda a interpretación de cada quien, pero yo sentí que era una forma de expresar las emociones que cada personaje sentía a lo largo de la película.

Al mismo tiempo, los códigos de color me parecen un método efectivo para que esas cosas no tengan que decirse. En ningún momento alguien habla de sus emociones, porque Del Toro sabe cómo decir eso sin palabras. Y esto no es fortuito: tanto Elisa como el monstruo son mudos, y el villano tiene una relación especial con el silencio.

Pero no todo es silencio. La bellísima banda sonora de Alexandre Desplat, con sus piezas juguetonas y amables, acentúa las escenas más emocionales de la película. El compositor francés comprende a la perfección esa vibra de mediados del siglo XX y, al mismo tiempo, refleja la añoranza que habita en los personajes de la película.

Cada personaje tiene su propia personalidad, carácter y una historia implícita que nunca conocemos pero entendemos que afecta la forma en que actúan.

Pero sin duda lo mejor es Strickland, el personaje del “nuevo jefe” al que interpreta Michal Shannon. Un tipo malo que evoca al hombre moderno que poco a poco renuncia a su humanidad en nombre de una visión tergiversada de lo que significa ser “civilizado”. De ahí creo que viene su relación con el silencio, algo que él intenta dominar y romper, callando a su esposa, interesándose en la protagonista silenciosa y torturando al monstruo que no puede hablar.

Por otro lado, el personaje de Elisa logra evocar la sensación de ser testigo: es alguien pasivo al que un día le sucede algo. Personalmente esto no me encanta de algunas historias, sin embargo, se crea un antagonismo muy efectivo a la hora de lidiar con el villano. Ella lucha por romper contra el ruido que Shannon provoca.

Las formas también cambian

Algo bien hecho del guión es que al principio no sientes que Strickland vaya a ser ese tipo de villano, pues cambia y crece junto con la protagonista a lo largo del desarrollo de la historia. Hay dos arcos que cuentan lo que pasa en The Shape Of Water y ambos están llenos de metáforas y símbolos de humanidad, cambio, arcaísmos, pérdidas y superación. Y esto viene de la mano con el hecho de que, a pesar de que está ambientada en la Guerra Fría, la película se siente como algo muy actual.

Cuando vi la película en el cine me preguntaba ¿por qué hacer esta película hoy? Creo que no importa en un nivel técnico de la película, pero quizás sí en uno contextual. Por desgracia es pura especulación. Pero tras ver esta película sentí que Del Toro quería hablar ciertos rasgos caducos de la sociedad.

Me explico. El villano porta el racismo de los años cincuenta, la misoginia que todavía hoy existe y un sentido de superioridad blanca que se expresa en lo que construye la narrativa del personaje: un hombre blanco va a Sudamérica a secuestrar a un monstruo para llevarlo a Estados Unidos y experimentar con él, simbolizando la frialdad con que se toma lo ajeno, la  explotación del otro para ganancia propia y la forma de desechar lo que se considera inútil.

Por este motivo la relación entre la protagonista y el antagonista funcionan tan bien. Y por eso nos identificamos con Elisa, porque ella toma un lugar que confronta eso que en algún momento fue parte de un status quo. La protagonista tiene un arco ascendente, mientras el villano uno descendente, y los personajes secundarios se convierten en héroes que rompen con el destino dictado por el hombre blanco, heterosexual y moderno.

Lo bueno
  • La impecable dirección de arte.
  • La bellísima banda sonora de Alexandre Desplat.
  • Las actuaciones de Sally Hawkins y Michael Shannon.
  • El monstruo.
  • Las escenas de pasión.
  • Que introduce temas sociales con sutilidad.
  • Que podría ser una precuela de Hellboy.
  • Da para teorías de fans.
Lo malo
  • El desahogo cómico no es muy original (lo hemos visto miles de veces).
  • Algunos detalles de los efectos visuales y el maquillaje.
Veredicto

The Shape Of Water es una película con actuaciones enteras, una banda sonora excelente, una dirección de arte casi perfecta y una historia íntima en la que los monstruos son tan fantásticos como humanos. Guillermo del Toro lo deja todo aquí, y hay poco más que se le puede exigir a un director como él.

Título: The Shape of Water.

Duración: 123 min.

Director: Guillermo del Toro.

Guión: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor.

Música: Alexandre Desplat.

Elenco: Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins, Doug Jones, Michael Stuhlbarg, Octavia Spencer.

País: Estados Unidos.

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