La nueva película del encapotado es buena, pero no al punto de ser memorable.

Batman es un héroe barrigón que baila twist. Batman es un oscuro y musculoso justiciero que vive una cruzada personal en contra del hampa. Batman es un bienhechor millonario de ropa entallada que presume su batitarjeta de crédito. Batman es el mejor detective del mundo. Batman es ridículo. Batman es trágico. Batman es todo eso y mucho más, porque, en realidad, existen tantos Batman como el número de autores que han guionizado sus aventuras. Por eso, realizar cualquier adaptación del personaje es una tarea complicada.

La forma más sencilla de trasladar las aventuras del hombre murciélago a un nuevo proyecto mass media es tomar una de las personalidades ya existentes del personaje y ponerla en nuevas situaciones. Esto es lo que realizó con éxito la serie animada de los noventa: poner un Batman calcado del cómic y adaptar con ligeras variantes– las historias más populares del Caballero Oscuro de los setenta, ochenta y noventa. Algo similar ocurrió con Batman: The Brave and the Bold, donde un serio e imperturbable héroe enfrentaba delirantes historias, similares a las que vivía el héroe en los cincuenta y sesenta. Con mucho menor éxito vimos el intento de Zack Snyder de trasladar la personalidad brutal, con tintes fascistas, del Batman de Frank Miller a la pantalla de plata, sobre todo por no llevar hasta sus últimas consecuente las acciones del héroe de Miller y “castrarlo” metafóricamente con el penoso deus ex machina que significó el factor Martha”.

Por todo lo anterior fue refrescante ver un nuevo (o semi nuevo, si tomamos en cuenta que fue uno de los puntos más memorables de The Lego Movie) tipo de Batman en The Lego Batman Movie, que mezclaba lo infalible del Batman de Grant Morrison, la voz ronca del Batman de Christian Bale y una enorme personalidad narcisista. El potencial del personaje era enorme, debido a que teníamos una parodia oficial del encapotado que podía burlarse de los casi 80 años de historia del héroe de Ciudad Gótica. Lamentablemente, el tono de la cinta nunca termina por decantarse entre lo paródico y lo emotivo, y por eso no cuaja en ninguno de los dos sentidos. La película termina siendo entretenida, pero no es algo memorable.

Un gran inicio que se diluye

La cinta arranca –luego de un par de comentarios de Batman que recuerdan sospechosamente al inicio de Deadpool– con una escena digna de Christopher Nolan, en la que observamos un plan maestro del Joker para rendir a Ciudad Gótica a sus pies. También descubrimos que, como si se tratara de un cómic de Alan Moore, en el universo Lego todas las aventuras de Batman –desde las de los cómics de los años treinta hasta las de las películas modernas– ya han ocurrido en algún momento del pasado.

Por eso pueden burlarse de diferentes momentos de la historia del encapotado, desde villanos ridículos como Eraser y Condiment King, hasta de la música de Prince o del absurdamente famoso Bati-repelente de tiburones que usó Adam West en la serie de los sesenta. Este simple elemento deja ver un enorme potencial para ridiculizar varios de los momentos más risibles de la historia del personaje, pero, con forme avanza la trama, vemos que poco a poco se deja de lado y se prepondera una historia más convencional. Sin duda una gran oportunidad perdida que habría dado para mucho más.

Un millonario haragán y narcisista

Will Arnett, que saltó a la fama por su papel como Gob en la serie de culto Arrested Development, se ha especializado en un tipo de personajes: pobres niños ricos. Sin más, Gob era el hijo de un millonario que nunca hizo nada con su vida, sólo vivir a costillas del dinero de su padre intentando figurar en el competido mundo de los magos profesionales. Los más jóvenes recuerdan a Arnett por dar vida a Bojack Horseman, el protagonista de la mejor serie animación que ha dado Netflix. Bojack es una ex estrella de la televisión de los noventa que, a pesar de ser famoso, millonario y tener mucho sexo, no puede ser feliz.

El Batman al que presta su voz Arnett en la película sigue la misma línea de los mejores trabajos del actor: un millonario que tiene todo para ser feliz, y, sin embargo, no lo es. A pesar de que este elemento se ha manejado en más de una adaptación del hombre murciélago, quien frecuentemente ha renunciado a su felicidad para seguir protegiendo a los desvalidos de Ciudad Gótica, aquí se presenta como un sujeto menos altruista que versiones anteriores.

El encapotado del mundo de los juguetes daneses es un héroe que anhela el aplauso del público, una de sus mayores ambiciones, y se gana el cariño de los niños regalando mercancía con su imagen. Además, es un ser egoísta y narcisista, que requiere reconocimiento público, presume sus bien trabajados abdominales a la menor provocación y no valora los aportes de los demás, resaltando siempre sus logros y minimizando los ajenos.

El Batman al que presta su voz Arnett en la película sigue la misma línea de los mejores trabajos del actor: un millonario que tiene todo para ser feliz, y, sin embargo, no lo es.

En los cómics vemos que el héroe usa su identidad secreta, Bruce Wayne, para ocultar su vida de justiciero bajo una fachada de playboy sin preocupaciones. En la versión Lego no existe una verdadera diferencia entre Wayne y Batman. El personaje termina por parecer una versión animada del Hombre Radioactivo, el superhéroe de Los Simpson, descrito en los cómics de Bongo como “un millonario haragán”, un héroe bobalicón, engreído y fascista, que sólo hace el bien por inercia.

El Batman de Lego únicamente muestra profundidad cuando se siente solo, mostrando su adicción a los chick flicks, anhelando una familia, pero negado para formarla por su incapacidad para mostrar amor, realizando acciones que buscan alejar a todos aquellos que intentan acercarse a él.

La historia de The Lego Batman Movie es, en realidad, la de un hombre incapacitado para amar, algo que el mismo Arnett hace mucho mejor en Bojack Horseman. Claro, el público de la serie y el de la película son distintos, y la cinta infantil no puede ser tan cínica como la del caballo que habla, pero Bojack y Batman tienen muchos lazos en común, más allá de la voz del actor que les da vida.

Batman y Joker: Una incuestionable tensión sexual

El guión a cargo de Seth Grahame-Smith (autor de la novela Abraham Lincoln: Vampire Hunter) le da mucho peso a un elemento sacado de Dark Knight Returns, y que desde entonces ha formado parte de la mitología de Batman: la relación de amor-odio (con claros tintes sexuales) que existe entre Batman y Joker.

En el cómic de Frank Miller el Payaso Príncipe del Crimen aparece como una especie de Dr. Frank-N-Furter, el científico loco y travesti de The Rocky Horror Picture Show, un amanerado y demente villano que tiene una obsesión claramente lubrica y lujuriosa con el hombre murciélago. Un par de años después, Alan Moore mostró en Killing Joke que los dos son el reverso de la misma moneda, personajes claramente locos, que después de una traumática experiencia se refugiaron en dos polos diferentes: la obsesión por la justicia y la anarquía absoluta.

La relación entre los dos personajes es retratada en el mundo de Lego de una manera similar. Como una pareja de novios que sienten un amor de enorme intensidad por el otro, pero que la manifiestan de diferente forma: Joker es el enamorado que busca incansablemente que su contraparte lo reconozca como el amor de su vida, mientras que Batman es el amante pasivo-agresivo incapacitado para demostrar su afecto en público.  Sin duda, el retrato de la relación entre el payaso psicótico y el encapotado es uno de los puntos fuertes de la cinta, con grandes gags que además sirve como el punto de partida y cierre de la aventura. El conflicto “amoroso” de Batman y Joker lleva a Ciudad Gótica al borde del colapso, pero la manera en que resuelven el inminente fin de la ciudad es, sin abundar en el punto, decepcionante.

La Batifamilia

Si bien históricamente ha existido una Batifamilia, que ha incluido a lo largo del tiempo a Batwoman, Batgirl, Robin, Alfred, As el Batiperro, Bat-Mite (el batiduende), e incluso a la Bati-vaca, en los años recientes se ha intentado mostrar a Batman como un héroe solitario que no necesita a nadie más para ser infalible, ni siquiera a los otros héroes de DC (que en el mundo Lego no quieren mucho al alter ego de DC, ni siquiera lo invitan a sus fiestas). Incluso esa idea popular de Batman como un lobo solitario ha llevado a limitar las apariciones de Robin en otros medios fuera de las historietas, por considerarlo ridículo por su sobrexposición en la serie de los sesenta.

Un acierto deThe Lego Batman Movie es mostrar que, en la vida real, nadie podría ser exitoso por sí mismo, sin el apoyo de una familia/amigos/equipo que lo respalde. Por eso, a pesar de ser un cliché y poco original, mostrar que Batman necesita lazos de amistad, amor y paternidad con otros –de manera apurada y en algunos casos sin una explicación lógica– para ser feliz es adecuado para una audiencia infantil. Así, el punto central de la trama es mostrar la redención del hombre que no sabe amar y cómo vence su miedo a manifestar amor, logrando formar una nueva familia.

El punto central de la trama es mostrar la redención del hombre que no sabe amar y cómo vence su miedo a manifestar amor, logrando formar una nueva familia.

Es curioso ver cómo el Hombre Murciélago comienza a ver a Robin como su hijo y no como alguien desechable, cuando su sidekick realiza proezas que le recuerdan a él mismo, mostrando la importancia de las proyecciones en los lazos afectivos que creamos con los hijos. El caso del enamoramiento con Barbara Gordon es menos complejo, sólo se da un flechazo al momento de conocerla. El punto más desaprovechado es su relación con Alfred, sobre todo porque en los años recientes los cómics han profundizado mucho más en la relación entre los dos, dándole a Alfred el estatus de auténtico padre de Bruce Wayne, no biológicamente pero sí de facto, debido a que tuvo esa tarea a lo largo de todos los años de formación del justiciero. En la película es reducido a una figura servicial que, solo cuando conviene al guión, se transforma en figura paterna (con todo y un gran guiño al Batman de Adam West). 

A pesar de remarcar muchos de los fallos de la cinta, es pertinente volver a destacar que me pareció muy entretenida, y los niños a mi lado la disfrutaron ampliamente y se carcajearon mucho, incluso con los “chistes” que añadieron los dobladores, que usan un humor “mexicanizado” que en lo particular abominé. Supongo que el director de doblaje intentaba volver más amena la película con referencias locales, pero no eran necesarias. Algo similar se está haciendo con la promoción de la cinta, con espectaculares que presumen la leyenda: “Sé un Mirrey a menos que puedas ser un Batman”… un mensaje vomitivo, pero que remarca que ayudan a destacar que el Batman Lego es un pobre niño rico.

Lo bueno
  • Una animación excelente
  • La relación Batman-Joker
  • Las referencias a la serie sesentera
  • Las voces en inglés
  • Las versiones Lego de personajes del Batiuniverso que serían imposibles en otra circunstancia
  • La vuelta de tuerca que significa la aparición de los villanos de la Zona Fantasma
Lo malo
  • El potencial desperdiciado
  • Les faltó arriesgarse en el guión.
  • La nula importancia de los villanos clásicos (con excepción de Joker)
  • Los chistes “mexicanizados” del doblaje en español
Veredicto

La película es muy disfrutable, divertida y está bellamente animada, además muestra varios guiños a otras etapas de la historia del hombre murciélago (mucho menos de las que nos gustarían). Pero está lejos de la profundidad de otras películas animadas recientes, incluso de la genial The Lego Movie. Basta ver media hora de la cinta para saber hacía donde se dirige la historia: Batman, como una especie de Ebenezer Scrooge mamado y justiciero, aprendiendo a amar. La estructura cliché de la historia tampoco ayuda a entender el cambio del encapotado, quien prácticamente en minutos deja de ser egoísta cuando ve a Robin (su nuevo hijo), Batgirl (la mujer que ama) y Alfred (su padre adoptivo) en peligro, y aprende la lección de que necesita de los demás incluyendo a su némesis– para vencer las mayores adversidades.

Si bien la historia se sostiene suficientemente bien, The Lego Batman Movie no pasará a la historia como la mejor película de Batman, ese lugar todavía se lo pelean entre The Dark Knight y Mask of the Phantasm. Aunque eso sí, es mil veces mejor que Batman & Robin. Lo cierto es que a pesar de sus errores, por el enorme potencial que tiene la franquicia, nos gustaría ver una secuela que explorara más del universo de Batman.


Título: The Lego Batman Movie.

Duración: 104 min.

Director: Chris McKay.

Elenco: Will Arnett, Ralph Fiennes, Rosario Dawson, Zach Galifianakis, Michael Cera, Mariah Carey, Billy Dee Williams.

País: Estados Unidos.

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