Pocos teléfonos acumulan tantos aciertos en tan poco espacio.

La serie Galaxy S de Samsung se ha destacado por ser estable, robusta y completamente funcional. El riesgo está más cerca de los Note, pero en esta ocasión el Galaxy S10+ decidió innovar y se convirtió el primer gran terminal de este año, ofreciendo el mismo gran desempeño de siempre, pero con pequeños detalles que lo elevan poco a poco.

Más allá de tener ciertas características que destaquen encima del todo, el S10+ es una pieza completa que tiene un equilibrio despampanante en todos los sentidos. El más reciente lanzamiento de Samsung brilla en cada aspecto, desde su diseño hasta su software o su interfaz One UI (sumamente mejorada).

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Diseño

Es imposible ignorar lo que ofrece a la vista este equipo. Su diseño sigue la línea tradicional de esta familia de smartphones, pero dirigiéndola hacia las tendencias actuales, con un acabado exquisito en su cuerpo cerámico recubierto de cristal y un marco de aluminio, que no tiene un fin meramente estético, sino que ayuda a manejar su desempeño térmico.

Su parte trasera tiene tres diseños especiales de terminados iridiscentes en negro, azulado y un blanco tornasolado. Aquí, encontramos las tres cámaras principales de las cinco que lo integran, ordenadas de manera vertical, dejándole todo el peso del diseño a esos poco usuales colores.

Por el frente, la pantalla recubre prácticamente todo el largo y ancho de su superficie. El porcentaje que utiliza su display es cercano al 90% de la parte frontal, convirtiéndolo en uno de los más completos en este aspecto.

Hacer una pantalla tan extensa y una parte trasera tan limpia significó un reto de diseño, sobre todo para los sensores biométricos que prácticamente, ya se encuentran en todos los smartphones actuales. La solución fue poner el lector de huellas dactilares debajo de la pantalla, mediante tecnología de ultrasonido que mapea los surcos que se encuentran en las yemas de los dedos.

La limpieza y el equilibrio dinámico y funcional de todos sus componentes le dan una vista increíble, peculiar y única. No solo se trata de decisiones creativas estéticas; cada una de estas tiene una razón funcional que es, por supuesto, mucho más importante, para darle uso a lo que integra dentro de su caparazón.

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Hardware

El Samsung Galaxy S10+ tiene un interior potente como solo la gama alta de la telefonía celular se permite. Integra el procesador más capaz de los terminales actuales: un Snapdragon 855 de ocho núcleos (uno de ellos corre a 2.84 GHz) y manufactura de 7 nm. Este se complementa con un procesador de gráficos Adreno 640, que tiene bastante mejorías respecto al modelo anterior. Todo esto está impulsado por 8 GB de memoria RAM, que parecen suficientes para soportar este dúo de componentes que prometen, al menos, un terminal rápido, potente y capaz para administrar cualquier situación.

A diferencia del procesador Kirin 980 con el que cuenta el Huawei P30 Pro, este Snapdragon tiene una mejor división de trabajo a través de sus núcleos. Contar con un núcleo principal a 2.84 GHz es la principal razón tras este gran desempeño. Los procesos alternos y en segundo plano son compensados por sus demás procesadores, que se alimentan a sí mismos capacitando tareas de acuerdo a la capacidad de cada uno de estos.

Sin embargo, esto es también lo que ocasiona que el Samsung Galaxy S10+ se sobrecaliente de manera repetida. A pesar de que su cuerpo está diseñado para disipar estas temperaturas, el peso del rendimiento de su máquina es todavía mayor que su capacidad para evitar el sobrecalentamiento y no solo por la máquina en sí, sino también por la pantalla que es sin duda alguna, el punto más alto de este terminal.

Pantalla

Para seguir con la línea de grandes y novedosos displays, Samsung eligió ponerle una pantalla AMOLED de 6.4 pulgadas en diagonal con resolución QHD (1440 x 3040) con una densidad de 522 pixeles por pulgada. Una barbaridad, pues.

Esta, también, permite la integración de HDR10+, que ayuda a mejorar el rango dinámico natural de los contenidos que se reproducen, ya sean nativos o de otros proveedores. Además, permite deshacerse de la barra de funciones para dar paso al uso con gestos, que le da una apariencia todavía más grande al panel frontal.

No es mentira que Samsung ha tenido una tendencia en sus pantallas a la saturación excesiva de colores, haciendo que los tonos naturales desaparezcan para dar siempre una impresión viva de los que se ve a través de sus displays. Esto, por supuesto, anula todo el dinamismo que se puede tener dentro de los diferentes contenidos multimedia que se pueden reproducir actualmente en un smartphone.

Pero para romper con eso, esta ocasión Samsung decidió darle al usuario la posibilidad de elegir una gama de colores más natural y más dinámica entre los medios tonos de saturación. Esto se traduce en un desempeño más notable de un display que, de por sí, tiene un gran rendimiento y que se adapta a las necesidades del usuario y el contenido, no a un sello de marca que para nada es beneficioso.

Con las diferentes configuraciones que se pueden hacer para su pantalla, encontramos que la reproducción de negros es constante en todas. Su display AMOLED trabaja de manera impecable con todo el denso de sus pixeles, resaltando exactamente los nodos necesarios de iluminación y dejando en oscuridad los que requieren ser de estos tonos para evitar desplegar negros “pálidos” que son, más bien, grises incidentales.

Cualquier videojuego, película, serie, video o texto que sea reproducido en el S10+ tendrá, además, la asistencia de su software para adecuar la pantalla a los requerimientos específicos del momento. El contraste de color o la fusión de tonos es precisa, se reproduzca de lo que se reproduzca.

Sin embargo, existe un aspecto contraproducente en la construcción de los bordes curvos de la pantalla. A pesar de que ayudan al diseño y son un sello de Samsung (al ser ellos quienes los introdujeron al mercado), siguen afectando el aspecto final de lo que se ve.

Las curvas en su diseño hacen que la luz penetre e ilumine la superficie del cristal que protege la pantalla. Esto da como resultado un color semi verdoso y azulado todo el tiempo, que puede ser corregido mediante el balance de blancos y la temperatura desde los ajustes, pero que francamente afecta la experiencia del usuario al modificar la temperatura del ángulo en que se mira con solo girar o inclinar un poco el dispositivo.

Puede parecer un detalle menor, que no afecta significativamente el resultado de la experiencia de uso o las demás características, pero resulta bastante problemático que esto ocurra en el buque insignia de Samsung, ni más ni menos.

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Cámaras

El desempeño fotográfico y videográfico de los smartphones es cada vez más obsesivo. Pasamos de cámaras en VGA de objetivos hechos en acrílico a los lentes de cristal premium y sensores de gran resolución y nitidez.

El S10+ cuenta con cinco cámaras: tres en la parte trasera y dos en la sección frontal. Sus principales objetivos son un gran angular de 12mm, un lente principal, igual angular, de 26mm y un lente normal de 52mm. Estos están apoyados por sensores de 12 y 16 MP.

Aunque no estará cerca de ser el smartphone con la mejor cámara o el mejor desempeño en este rubro, este nuevo integrante de Samsung deja claro, al menos, que le interesa competir de manera seria en este apartado.

La capacidad de su gran angular de 12mm es impresionante. La nitidez que alcanza en condiciones de luz favorables son simplemente deslumbrantes. La cantidad de detalle y la reproducción de colores de su sensor compensan la alta aberración cromática que ingresa a través de su amplio diafragma. Así mismo, corrige la curvatura de barril de manera automática mediante software integrado.

En cuanto a su lente principal (el de 26 mm), este es el que mejor rendimiento tiene. Además, incluye un diafragma más amplio (f1.5) que los otros dos, aunque esto también se traduce en aberraciones cromáticas notables que no son corregidas de forma eficiente por las funciones automáticas del software.

Finalmente, su lente de 52 mm sufre mucho por la falta de estabilización de imagen, que tampoco se compensa con la reproducción de los contrastes de color, dando como resultado una apariencia pastosa en casi toda toma que no tenga una luz lo suficientemente dura para subir la velocidad de obturación o cerrar el diafragma.

Es el sistema de cámaras robusto del S10+ el que tiene la libertad de operar bajo los establecimientos de su software, pero que no deja al usuario explotarlo en su modo de control de exposición, algo que resulta completamente frustrante, porque parecía prometedor tener tres milimetrajes diferentes que dan pie al zoom óptico y no al forzado digital del recorte de sensor.

Por otro lado, sus cámaras frontales son dos angulares de 22 y 26 mm que tienen un rendimiento sumamente inferior a sus lentes principales, pero que reproducen de manera completamente eficiente tanto colores como la nitidez de los rostros como objetos cercanos. Además, esta doble integración permite realizar un efecto de bokeh (el desenfoque mamalón) incluso en las selfies.

Respecto a esto, nuevamente Samsung no es capaz de producir un resultado natural a la hora de montar efectos visuales en fotografías. Tanto el desenfoque de distancia focal como sus demás efectos (golpe de zoom, giro y bloqueo de color) se pierden con apenas sutiles diferencias, algo que logró sortear sin problemas el buque insignia de cierta firma china cuyo nombre inicia con la letra H.

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Interfaz

Parece extraño hablar de la interfaz de Samsung, sobre todo porque siempre ha demostrado ser pesada y poco fluida, sobrecargando sus terminales hasta el punto máximo de su rendimiento… pero no esta vez.

One UI está optimizado para trabajar con Android 9.0 (Pie) de manera conjunta, no siendo un sustituto. Tanto el sistema operativo de Google como la máscara de Samsung entienden su lugar y no se anteponen el uno al otro. Salvo que se duplican aplicaciones de servicio por defecto (mensajes, galería, contactos…), es la primera vez que un Galaxy de la serie S se siente perfectamente integrado con lo propio y lo ajeno.

Sus funciones primordiales recaen básicamente en la interfaz de Android, pero al pasar de lo simple a lo complejo, One UI toma la batuta y explota todo lo mencionado hasta ahora. Desde su gran pantalla hasta su máquina potentísima e incluso, las capacidades de su pantalla.

Mientras Bixby vuelve a pasar sin pena ni gloria como asistente, todas las capacidades pensadas para este son utilizables para el usuario de manera orgánica y mecánica. Desde las funciones para detectar productos mediante la cámara hasta la integración de pestañas multifunción (como si se tratara de ventanas en Windows); todo se siente fluido y nunca se es capaz de sobrecargar el poderoso Snapdragon 855, que muestra su poder y su capacidad aquí, así como su eficiencia a la hora de dividir tareas entre sus ocho núcleos.

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Sonido

Ya cada vez parece menos importante este apartado, pero Samsung hizo un gran avance y otorgó un gran resultado para algo tan simple, tan importante y tan olvidado.

Para empezar, el terminal está preparado para reproducir sonido en Dolby Atmos, la tecnología más importante de reproducción de audio envolvente. Esto lo logra simplemente mediante dos speakers que transmiten en estéreo como sistema de sonido, no como altavoces independientes.

El resultado es un sonido cálido y de buen volumen. Aunque su fidelidad no es nada del otro mundo. La capacidad de reproducción es óptima y es superior a la de cualquier otro smartphone actual.

Y otro detalle menor, pero importante, es que conserva el puerto para conexión con cable de plug de 3.5 mm. La mayoría de los desarrolladores están obviándolo y sacándolo del mercado, omitiendo que la reproducción de sonido mediante Bluetooth todavía carece de fidelidad, resolución y calidad por la cantidad de información que se es capaz de transmitir por cable.

Lo Bueno
  • Posiblemente la mejor pantalla de este año
  • Por fin alguien no se olvida del sonido
  • La interfaz mejoró considerablemente
  • Diseño único y funcional
Lo Malo
  • Los bordes de la pantalla siguen siendo más un error que un acierto
  • Sobrecalentamiento constante
  • La cámara es mucho menos de lo que promete
Veredicto

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Samsung no se cansa de ser sólida, pero ya era momento de que arriesgara un poco. Galaxy S10+ se sabe un serio competidor en este mercado y no olvida que no todo es la cámara, que no todo es la máquina y que no todo es el diseño. “El todo es todo” y, al menos aquí, la suma de todas las partes se sienten parte de un producto realmente contundente.

Salvo algunos errores mínimos, estamos frente a un terminal completo en todo sentido, que arriesga en los puntos críticos y se limita en otros igual de relevantes: mantener una buena calidad de sonido mientras se apuesta por una experiencia de usuario digna de la gama más alta, son puntos fuertes a su favor, sin olvidar que su máquina es más fluida y más eficiente que algunos que le compiten hombro a hombro.

Faltará mucho para que Samsung pierda la cabeza y saque el smartphone más revolucionario de la década, pero por ahora tenemos lo necesario para que se mantenga en la cima de la industria móvil inteligente.

Por: Freddy Campos

Samsung Galaxy S10+

Dimensiones: 157.6 x 74.1 x 7.8 mm.

Peso: 175 gramos.

Pantalla: Dynamic AMOLED de 6.4″ y radio de contraste infinito.

Resolución: 1440 x 3040p, 19:9 @522 ppi de densidad.

Procesador: Qualcomm SDM855 Snapdragon 855 (7 nm).

Protección: Cristal frontal (Gorilla Glass 6), cristal trasero (Gorilla Glass 5) y marco de aluminio

Almacenamiento: 128GB, 1 TB o 2TB base (con capacidad de expansión de hasta 512GB con tarjeta MicroSD).

Cámaras: Traseras 12 MP, f/1.5, 26mm (wide), 1.4µm, Dual Pixel PDAF, OIS; 12 MP, f/2.4, 52mm (telefoto), 1/3.6″, 1.0µm, AF, OIS, zoom óptico de dos aumentos y 16 MP Ángulo Ultra Amplio, f/2.2, 12mm, 1.0µm // frontal 10 MP f/1.9, 26mm (wide), 1.22µm, Dual Pixel PDAFx con auto-HDR y 8 MP f/2.2, 22mm (wide), 1.12µm y sensor de profundidad.

Foto: Resolución máxima de 16 MP OIS, HDR y PDAF.

Video: [email protected], [email protected], [email protected], HDR.

strong>RAM: 8 o 12 GB.

Conectividad: Bluetooth 5.0, NFC Wi-Fi, Datos Móviles, GPS.

Certificación contra polvo y agua: IP68.

Sensores de seguridad: Ultrasónico de huellas debajo del display y reconocimiento facial.

Batería: 4,100 mAh con carga alámbrica de 15W e inalámbrica de 15W (con carga reversible de 9W).

Software: Android 9.0 Pie bajo One UI.

Precio: $23,449.

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