Imagen del frente de batalla de la Primera Guerra Mundial

El documental de Peter Jackson sobre la Primera Guerra Mundial es un magnífico trabajo de recuperación de imágenes y testimonios.


El abuelo de Peter Jackson fue un soldado en la Primera Guerra Mundial. William Jackson estuvo en el frente y peleó al lado de J.R.R. Tolkien en el conflicto armado. William fue gravemente herido y regresó a casa, a Inglaterra, para recuperarse. Se casó, tuvo cinco hijos, entre los cuales está el padre del director de la trilogía de The Lord of the Rings, que siempre supo que su pasado estaba ligado a la Guerra.

Es por eso que el director tomó material audiovisual de esa época, para contarnos la historia de los hombres —y mujeres— que vieron como sus vidas cambiaba de manera radical por la Gran Guerra. El producto final es un documental magnífico que nos retrata, sin tapujos ni censura, los horrores de una de las guerras en las que más sangre se ha derramado. 

Del blanco y negro al color

Imagen del frente de batalla de la Primera Guerra Mundial
(Warner Bros)

They Shall Not Grow Old es un documental que forma parte del 14-18 NOW, un programa oficial de eventos culturales relacionados con el centenario del armisticio que puso final a  la Primera Guerra Mundial. El proyecto fue financiado por contribuciones de la lotería británica, el Departamento de Cultura del Gobierno británico y el Consejo de las Artes, quienes consiguieron que Peter Jackson reuniera horas y horas de material audiovisual para hacer una película.

Jackson, que vio la oportunidad de rendir un homenaje a su abuelo, no dudo en aceptar la propuesta. Aplicando nueva tecnología a las imágenes centenarias de la Primera Guerra Mundial para crear un sentimiento vívido de “estar ahí”. El director pone las caras reales al frente y al centro y nos permite escuchar sus historias con sus propias palabras.

El documental se concentra en las experiencias de los soldados británicos, gracias a las imágenes de los archivos del Imperial War Museum. Jackson y su equipo restauraron digitalmente el material de archivo, ajustaron su velocidad de fotogramas, lo colorearon y lo convirtieron en imágenes 3D. Eligieron no agregar un narrador que contara lo que pasaba en las imágenes. En cambio, los veteranos de la guerra son los que “narran” la historia. En otras palabra, los cineastas eligieron el audio de cientos de horas de entrevistas en poder de la BBC, grabadas en los años sesenta y setenta, para dar más realismo a lo que querían contar.

El efecto, combinado con la naturaleza primitiva e íntima de las imágenes, casi hace que They Shall Not Grow Old se sienta como una película casera extendida, narrada en primera persona por sus protagonistas. Y el resultado final es espectacular.

Del romanticismo a la cruda realidad de la guerra

Una trinchera durante la Primera Guerra Mundial
(Warner Bros)

They Shall Not Grow Old, que toma su nombre del famoso poema “A los caídos” (“For the Fallen“) de Laurence Binyon de 1914, comienza como cualquier documental ordinario, lleno de buenas intenciones, y parece que nos va a contar la historia como ya nos la sabemos: la vida cotidiana alterada por las tensiones políticas que terminaron por estallar con el asesinato del archiduque Francisco Fernando el 28 de junio de 1914, dando pie a lo que conocemos como la Primera Guerra Mundial.

No obstante, es notorio que Jackson se dio cuenta que tenía en sus manos una oportunidad única para hacerle justicia al material y tomar riesgos. Por eso buscó brindarnos una nueva experiencia visual y narrativa.

Desde el principio, vemos nuevos reclutas, todavía vestidos de civil, que marchan en formación, yuxtapuestos con volantes y carteles que “invitan” (más bien coaccionan) a voluntarios para unirse al ejército y marchar al frente de batalla. Las imágenes del período nos dan una idea de cómo era la vida alrededor de 1914, cuando estalló la guerra, incluida una curiosa anécdota divertida sobre cómo un grupo de jugadores de rugby británicos y alemanes, cenando juntos como parte de un evento, reaccionó a las noticias de la guerra. El blanco y negro es lo que predomina, los que nos da una idea del romanticismo con el que muchos de estos voluntarios veían el conflicto armado.

Una vez que llegamos al campo de batalla, Jackson da un giro radical, con un estilo visual único, coloreando y mejorando las imágenes de archivo, intentando exponer a la audiencia, de una manera cruda y efectiva, la vida de los soldados en el frente de batalla. Jackson busca quitar la venda del romanticismo que se suele asociar con la Primera Guerra Mundial, y retratar lo más fielmente posible lo que es estar en una guerra. Enfocado principalmente en la acción en el frente occidental de la guerra en la Francia rural, They Shall Not Grow Old pinta un retrato cada vez más sombrío, cada vez más cruel, cada vez más sangriento, cada vez más inhumano de un campo de batalla.

Mientras escuchamos las voces de los veteranos que recuerdan su motivación para unirse (patriotismo, emoción, escape), vemos las caras emocionadas y abiertas de los niños que realmente viven esos momentos. Y muchos de ellos son realmente adolescentes, algunos de apenas 14 años. Pero a medida que pasan los días y los meses, los años,  vemos —y escuchamos— como van avanzando hacia las líneas del frente, tratando de encontrar refugio en las trincheras infestadas de ratas y desahogándose con tonterías, mientras la muerte acechando a cada paso, ya fuera como un francotirador alemán, una mina, una bomba, gas o simplemente las insalubres condiciones de vida.

Una imagen de la primera guerra mundial
(Warner Bros)

Trincheras y el fin de la Guerra

Mientras aprendemos sobre los diferentes aspectos de la guerra de trincheras y como el hombre va perdiendo el sentido de humanidad,  vemos el diseño laberíntico de las trincheras  y nos damos cuenta del ciclo perpetuo de bombardeos, ataques con gas y la amenaza traicionera de las minas con las que vivían los soldados.

También nos da una mirada a una realidad que nos cuesta comprender a todos aquellos que no hemos experimentado algo similar. Una realidad en la que los soldados se sientan en troncos comunales para defecar y constantemente intentan combatir a las ratas que vienen a comer los cadáveres que llenan los campos de batalla. Probablemente la pobre calidad inicial de las imágenes nos libra de un impacto más brutal, pero eso no evita que la audiencia se sienta conmovida por el desperdicio de vidas y se sienta horrorizada por los límites que pasaron los británicos para obtener el triunfo en la guerra.

They Shall Not Grow Old, a pesar de sus limitaciones,  sigue siendo muy vívida, desgarradora e inquietante, con numerosas imágenes donde la muerte es la protagonista. Resume de manera casi brillante cuatro años de conflicto, que terminaron cuando, como vemos en la película, a nadie en el frente le importaba el triunfo. Lo único que les interesaba era sobrevivir.

Y es aquí donde también se nos presenta una interesante contradicción: muchos de los soldados se sintieron vacíos cuando terminó la Guerra, porque no sabían que otra cosa hacer con sus vidas, sólo sabían matar. Al intentar reincorporarse a la sociedad, se dieron cuenta que era incomprendidos por aquellos que alguna vez los vieron como héroes. Incomprendidos y minimizados por la gente que quería olvidar algo que ellos jamás podrían borrar de su memoria. 

Al final, They Shall Not Grow Old nos muestra que la guerra es un desperdicio de vidas, no sólo de aquellos que murieron en el campo de batalla, si no también de aquellos que regresaron con vida y no encontraron apoyo. Y el mejor homenaje que pudo hacerles Jackson es contar su historia sin adornos, sin ornamentos, tan cruda como fue.

Primera Guerra Mundial a colores por Jackson
(Warner Bros)

Lo bueno
  • El trabajo de digitalización y colorización del material audiovisual
  • La narrativa de voz de los protagonistas
  • Un documental diferente a lo que estamos acostumbrados
  • Muestra la cruda realidad de la guerra
  • Busca dar voz a aquellos que sólo forman parte de una estadística
  • Un digno homenaje a aquellos que formaron parte del conflicto
Lo malo
  • No es fácil de ver en ciertos momentos
  • Algunos puristas no verán con buenos ojos el trabajo de digitalización y de añadir color
  • Es lenta y repetitiva en ciertos momentos
Veredicto

They Shall Not Grow Old es un tributo conmovedor y valioso a una guerra que, comparativamente hablando, no recibe tanta atención en la pantalla grande. El esfuerzo de Jackson es bienvenido, plausible por la titánica labor que hay detrás de la hora y media de duración, incluso si es difícil de ver por la crudeza de sus imágenes.


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