The Predator, El Depredador en una escena de la película

La nueva película de El Depredador es muy divertida. Pero no le hace justicia al personaje.

No puedo negarlo, soy de la generación que vivió su infancia en los años ochenta, una época mucho más simple que la era actual. Recuerdo que todavía podía salir a jugar a las calles de esta loca ciudad, tener partidos de futbol callejero, ir sin problemas solo a la tienda con menos de 8 años y, gracias a Canal 5 y un Videcentro que estaba a dos cuadras de mi casa, pasar muchas tardes viendo películas. Y no, de niño no veía a Truffaut, Godard o John Waters.

Lo que veía eran las películas que me llamaban la atención por las portadas de los cassettes; cintas como Critters, Comando, Conan, La Hora del Espanto, Cazafantasmas, Indiana Jones y Los cazadores del arca perdida, Pesadilla en la Calle del Infierno III, Viernes 13: Parte IV, Laberinto o Depredador.

Depredador tenía todo para ser una cinta generacional. El diseño del alienígena espacial era impresionante, una masa de músculos de dos metros de alto con una media de red que le cubría todo el cuerpo, al estilo de las mujeres sexys de los cuarenta, una máscara con un diseño vanguardista, un peinado rastafari, gadgets tecnológicos y un misterioso gusto por los cráneos. Además, la cinta contaba con las actuaciones de un gran elenco, resaltando Arnold Schwarzenegger como la estrella ruda, Carl Weathers (el eterno Apollo Creed) como el amigo carismático de Arnie, la mexicana Elpidia Carrillo en su mejor momento, el luchador Jesse Ventura (que interpreta a un personaje un poco loco por su participación en la guerra de Vietnam) y Kevin Peter Hall (que luego sería el tierno Harry, de Harry y los Henderson) como el Depredador.

Pero, entre los personajes secundarios del filme resaltaba Rick Hawkins, interpretado por Shane Black, el personaje nerd-chistoso del grupo de Fuerzas Especiales. A pesar de que no es uno de los personajes imprescindibles, tiene buenos momentos cómicos. Curiosamente, Black pasó de ser un personaje secundario de la primera película de Depredador a ser el director de The Predator, la nueva cinta de la saga, que pretende ser el inicio de la revalorización de la franquicia ¿lo consiguió?

Shane Black, de niño de oro a apestado de Hollywood

(Fox)

En los ochenta, además de Videocentro y Videovisa, existía una competencia para estas grandes cadenas de video clubs, que tenía como mayor carta de presentación ser mucho más barata en la renta de cintas de video. Sí, habló de Videomax. El catálogo de las películas de Videomax era de menor caché, pero tenía joyas como Starman, El Despertar del Diablo, Atrapado sin Salida, Amadeus, El Jardinero: Asesino inocente, Aullido, Ben la rata asesina, y casi todas las películas de Chuck Norris, Jacky Chan y Godzilla en el mercado. Además, tenía una de mis películas favoritas de todos los tiempos: Cazamonstruos (Monster Squad).

Monster Squad es una joya infravalorada, que reúne en una película de aventuras a todos los monstruos clásicos de Universal en un crossover al estilo Avengers: Infinity War. De hecho, todos los trucos de Marvel están presentes en Monster Squad, que muestra cómo se puede hacer un buen crossover de acción con una historia sencilla llena de chistes y momentos entrañables. Se trata de una película con un poco de The Goonies, Stand by Me y The Lost Boys. El responsable de esa cinta era, ni más ni menos, que Shane Black.

Black formaba parte del grupo de estudiantes de cine de la Universidad de California, un grupo conocido como The Pad O’Guys, del que también eran miembros Fred Dekker (House), Ethan Wiley (House II) y Gregory Widen (Higlander), un trio fanático del cine de acción y terror que dieron forma a algunas de las más importantes películas de género de la época. Todos, apenas rebasando los 20 años, lograron vender guiones a miles de dólares catapultándose a lo más alto de la industria.

De hecho, Black se ganó una bien merecida reputación, gracias al guión de The Shadow Company, una de las películas que nunca se filmaron más importantes de todos los tiempos. A pesar de que no se rodó, The Shadow Company marcó el estilo del cine comercial de los años ochenta, mezclando una historia sencilla y lineal, mucha acción, humor, referencias a la cultura pop, héroes machos (más bien antihéroes) que son degradados (sólo para demostrar que son verdaderos héroes al final de la historia) y toques de terror gore.

Gracias a este guión, Black pudo escribir grandes clásicos de la década, como Arma Mortal, Monster Squad, The Last Boy Scout (con la que se convirtió en el guionista mejor pagado de todos los tiempos hasta ese momento), y Arma Mortal 2. Pero Hollywood no perdona los errores, y después del rotundo fracaso que significó The Last Action Hero (El último gran héroe), Black fue escupido de la industria, y tardó muchos años en regresar, sumido en una fuerte depresión.

De hecho, el regreso de Black fue posible gracias a Marvel, el estudio que mejor ha copiado el estilo del director en sus películas de superhéroes. Su amigo, Robert Downey Jr, convenció a Marvel Studios de que le dieran la dirección de Iron Man 3, que se había quedado sin director por la salida de Jon Favreau. A pesar de ser criticada por los fans del Mandarín, Iron Man 3 se convirtió en la película más exitosa del estudio (sin contar los ensambles de héroes) hasta el estreno de Black  Panther. Y así, de súbito, Black volvió a estar en el candelero. Después de hacer un proyecto personal, la genial The Nice Guys, Black aceptó revivir la franquicia de Depredador. La crítica especializada la destrozó ¿es justo eso?

El Depredador se encuentra con el Último gran héroe.

(Fox)

De entrada, si no sabes que The Predator es una cinta de Black podrías sentirte molesto. O no. todo depende del tipo de película que estás acostumbrado a ver. A mi me tocó ir a la función de prensa, con una mezcla de críticos “serios”, conductores de cápsulas de televisión, viejitos metaleros que escriben en diarios de circulación nacional y hipsters, muchos hipsters.

A pesar del diferente tipo de estilos de los “críticos”, pude confirmar que el estilo de Black sigue siendo efectivo. Sus chistes (sí, hasta el Depredador llega a hacer una broma visual) seguían disparando las carcajadas de la audiencia, la acción te atrapaba, la sangre estaba presente a borbotones, el héroe de la película es un macho alfa que suelta frases contundentes, sin mencionar que varios  de los personajes de soporte llegan a ser entrañables.

Y la historia es sumamente sencilla, Quinn McKenna (Boyd Holbrook) un francotirador de élite, es enviado a México junto con su equipo para detener a un cártel de la droga. Su misión se ve interrumpida por la caída de una nave espacial y un Depredador que asesina de un plumazo a su equipo. A partir de ahí, vemos una intriga gubernamental para descubrir los secretos de la raza del Depredador, a McKenna encajando con un equipo de soldados mentalmente inestables (un grupo de loquitos que terminan por demostrar que son más heroicos que el resto), un par de mujeres empoderadas, y la búsqueda por encontrar antes que el Depredador a un niño genio que descifra el idioma depredador en minutos (algo que no habían logrado todos los lingüistas de Harvard en más de 30 años) y un giro de tuerca a la mitad de la película (que fue quemado por Fox en los tráilers), que se resume en que el primer Depredador que vemos no es malo -de hecho, descubrimos al final que es un héroe (aunque eso no explica porque mata a los humanos al principio)- el verdadero villano es un superdepredador de 3 metros de alto con sabuesos-depredador a sus ordenes. ¿Un poco ridículo? No, un mucho ridículo, pero así son las películas de Shane Black.

A pesar de usar todos los clichés que él ayudó a crear, el cine de acción de comedia, la película de Black no amarra del todo. ¿Por qué? Porque Black se engolosina, y nos entrega una especie de El Último Gran Héroe con un alien espacial como villano. Un inicio interesante se desdibuja por incontables hoyos en el argumento, pero eso sí, con grandes citas, referencias a la película original (y un par de guiños a Depredador 2) e intentos por encausar una probable secuela. Lo mejor aquí es el debate entre el personaje de Olivia Moon y el de Sterling K. Brown (el otro villano de la película, bastante soso por cierto) sobre cómo deberían llamar al Depredador. Aquí, Shane Black hace un guiño a la película original, que originalmente se llamaba Hunter (Cazador), pero de último minuto Fox decidió cambiar el título por el más impactante Predator.

La película rescata elementos de The Shadow Company, y tal vez ese sea un error de Black. El guión que nunca se filmó fue de los más leídos por los guionistas de Hollywood de los años ochenta y noventa, y cosas que eran increíblemente novedosas en esos ayeres ya no lo son ahora. De hecho, se siente como una película que llega tarde, y le falta el respeto al Depredador. Es difícil negar que las dos primeras cintas del cazador espacial son películas slasher, y The Predator es más una cinta de acción de comedia, más parecida a Guardians of the Galaxy o Monster Squad que a Depredador. Pero, vuelvo a lo mismo, así es el cine de Black, y esperar algo distinto es pedir peras al olmo.

Y, hay que decirlo, a pesar de que muchos odian El Último Gran Héroe, Arnold Schwarzenegger logra levantar muchos momentos ridículos de esa cinta con su pura presencia, a pesar de soltar varias líneas de dialogo ridículas. Y, lo siento, Boyd Holbrook no le llega ni a los talones a Arnie, al que por más que Black intenta mostrar como un héroe al estilo Schwarzenegger, Stallone o Willis, no se la acabas de creer, y queda sólo como un “gringo mamón”. Caso contrario al de Trevante Rhodes, que interpreta a Nebraska Williams, en sus momentos en pantalla el ganador del Oscar por Moonlight logra conectar con el público y es el más entrañable de la pandilla de loquitos que ayudan a detener al Depredador. El resto de personajes de apoyo no pasan de ser meras comparsas que sabemos desde el principio serán sacrificados para darle más dramatismo a la historia. De hecho, todos ellos se tardan en morir demasiado y no tienen mayor profundidad.

El peor pecado de Black es que se cargan mucha de la mitología del Depredador, que era presentado en las dos primeras cintas (e incluso un poco en la malograda Predators) como una fuerza indetenible que venía a la Tierra a una especie de iniciación. Un ser extraterrestre con un código de honor que no estaba interesado en conquistarnos, destruirnos o esclavizarnos, sólo lo motivaba el reto de encontrar a los más fuertes entre los seres humanos para tener un duelo de poder e ingenio. Eso era todo. Pero Black comete el error de George Lucas con los midiclorianos y se esfuerza por encontrar una explicación “lógica”, que no era necesaria, detrás del ansía de cazar de los Depredadores. Así, descubrimos que estos seres espaciales tienen un plan de colonización de la Tierra, que pasa por recombinarse genéticamente con los más aptos entre nosotros.

No puedo quemar el final, pero sobra decir que va con el estilo de película, y deja la puerta abierta para una secuela que llevará al extremo los clichés del cine de acción… si se llega a realizar.

El Depredador que no fue

(Fox)

Lamentablemente The Predator no fue todo lo que Shane Black tenía en mente. Esto no es del todo malo ni bueno. Ahora sabemos que toda la parte final de la cinta se cambió por pedido expreso de Fox. En la versión original, que se grabó y se cortó, no sólo veíamos a los ridículos perros del Depredador, sino a varias criaturas extras al servicio de estos “Whoopi Woldberg del espacio”. Se borró un cameo de Edward James Olmos, que interpretaba a un teórico de las conspiraciones que ayudaba a McKenna y los loquitos en encontrar al Depredador.

En el final original de Black, veíamos a humanos y un par de Depredadores rebeldes cooperando para derrotar al Superdepredador, iniciando una alianza entre humanos y Depredadores. ¿Esto es mejor o más anticlimático que el final que vemos en pantalla? Decídalo usted fiel lector. En lo personal, creo que el final que se ve en el cine es ridículo, pero divertido. Es decir, está a tono con la película. Es, en pocas palabras, el equivalente a La novia de Chucky de El Depredador.

(Fox)

Lo bueno
  • Que es una nueva película de Shane Black.
  • El timing de los chistes.
  • El personaje de Trevante Rhodes (Nebraska Williams).
  • todas las muertes que provoca el Depredador.
  • Las referencia ocultas a la primera película.
  • El final es tan ridículo, que hasta es divertido
Lo malo
  • Por más que quieran Boyd Holbrook no es Arnald.
  • El niño es cero carismático, y la cinta recae mucho en él.
  • Exagerados agujeros en el argumento.
  • El diseño del superdepredador es lamentable.
  • Los sabuesos depredador son la peor idea del mundo.
  • La explicación de la razón detrás de querer coleccionar cabezas de los Depredadores.
  • Que se pierde la escencia de las películas del Depredador
Veredicto

(Fox)

The Predator no es una película a tono con la franquicia, y todo lo que aporta al mito del Depredador, desde los sabuesos-depredadores hasta la explicación de que los Depredadores buscan combinar su ADN con el de los humanos, debería eliminarse del canon. Pero es una película de Shane Black, sinónimo de película palomera, de la que abrevan todo Marvel Studios, Rápido y Furioso, y el cine popular de las últimas tres décadas.

Así que, si sólo te quieres divertir, esta es tu película. Lamentablemente, también muestra Shane Black no está en su mejor forma… y eso es simplemente malo para el cine de acción. Afortunadamente, siempre tendremos Cazamonstruos, Arma Mortal y, ¡Qué diablos!, hasta El Último Gran Héroe, para pasar los sábados por la tarde.

Título: The Predator.

Duración: 1 hr 47 min.

Director: Shane Black.

Elenco: Boyd Holbrook, Trevante Rhodes, Jacob Tremblay, Keegan-Michael Key, Olivia Munn, Sterling K. Brown, Thomas Jane, Alfie Allen, Augusto Aguilera, Jake Busey

País: Estados Unidos.

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