logo-codigo-espagueti

Reseña: Sonic Frontiers, el mundo hostil de Sonic

| 21 de diciembre de 2022
Sonic Frontiers es un arriesgado experimento que, de vez en cuando, brilla a pesar de sí mismo.

Sonic Frontiers es el nuevo juego en tercera dimensión de nuestro erizo espacial favorito, y se trata de la primera vez que la mascota de Sega pisa explora el mundo abierto. ¿Cómo se traduce la fórmula de Sonic a esta nueva modalidad de juego?, ¿funciona o es un experimento fallido dentro del largo historial de juegos del erizo? No te pierdas nuestra reseña para descubrir la respuesta a esta y otras dudas sobre esta nueva apuesta de Sonic.

Sonic of the Wild

Sonic Frontiers es la primera vez que Sonic pisa un mundo abierto, pero también la milésima vez que un juego intenta copiar la estética de Breath of the Wild. Como si por eso fuera a ser tan bueno, digo yo. De hecho ahora cada vez que un juego recuerda aunque sea vagamente a la última aventura de Link es inevitable soltar un “¿otra vez?” Pero lo más frustrante de todo es que pocos han replicado de verdad las razones por las que funciona el juego de Nintendo.

Imagen: Sega

Sonic Frontiers parece más un juego al estilo arcade disfrazado de mundo abierto. Porque cuál fue mi sorpresa al descubrir que tu progreso en la historia depende de completar retos que se encuentran, curiosamente, fuera del mundo abierto. El juego tiene una estructura bastante clara desde el inicio, y por ello un tanto estática: exploras el mapa y luchas contra jefes para conseguir pequeños engranes que desbloquean unas torres que te envían a mapas de retos que recuerdan a los tradicionales juegos de Sonic en 3D. Completa ciertos objetivos y de eso depende cuántas llaves consigues. Las llaves sirven para desbloquear las Chaos Emeralds que se encuentran regadas en el mapa. La estructura es bastante clara y por ello es un tanto… ¿aburrido?

La exploración no juega un gran papel en el juego, al menos dentro de los objetivos principales. Y cuando por fin tienes la libertad de hacerlo las recompensas no son tan emocionantes que digamos. De hecho el juego incentiva que recorras una y otra vez los mismos lugares, pues tanto los anillos como otros objetos (por ejemplo los corazones de Amy) vuelvan a aparecer luego de un rato. Algo que, al menos para mí, habla de lo poco familiar resulta Sonic para los juegos de mundo abierto.

¿Ahora qué?

Imagen: Sega

Casi siempre sabes lo que tienes que hacer y eso lo vuelve un juego de mundo abierto bastante pobre. Y aunque la comparación es un poco injusta, no me digas que nunca estuviste en The Witcher 3 siguiendo una misión cuando de repente te encontraste con tantas actividades por hacer que podrías pasar el rato ignorando el resto del juego. Este es un vicio que no solo persigue a Sonic Frontier, sino que es una tendencia cada vez más común en el diseño de videojuegos. Y sí, me refiero al de darnos un mapa gigantesco con una variedad muy limitada de cosas por hacer. O que el mapa solo es un terreno baldío para matar tiempo entre objetivo y objetivo.

Navegarlo puede ser divertido al principio, pues sientes cómo Sonic explota su libertad en estas nuevas tierras. Pero con el tiempo se vuelve tedioso y predecible. Y el viaje rápido solo se puede usar con los Papiros que encuentras en algunos rincones del mapa. Al principio no sabía que los retos eran la única manera de conseguir llaves, por lo que seguí avanzando hasta que me di cuenta de que tenía que regresar al principio a las torres que había encontrado antes. El viaje fue un tormento que solo se compara con la angustia de esperar a que tu Play 1 leyera el disco. Y después de regreso.  Tampoco ayuda mucho que el paisaje se siente genérico y plano, sin personalidad ni vida.

Imagen: Sega

Las batallas tampoco destacan mucho la verdad. El combate consiste en tú presionando cuadro hasta que se te canse el dedo y tengas que huir por una botana a la cocina. El diseño de enemigos, si bien de vez en cuando es monumental y gigantesco, resulta aburrido después de dos o tres peleas. Todos los jefes parecen ligeras variaciones de un mismo diseño realizado un poco al azar y con prisa.

Lo bueno
  • Por fin sabemos que Sonic no está hecho para el mundo abierto
  • Siempre es un gusto ver a Sonic a toda velocidad
  • A veces tienes ráfagas de emoción y velocidad como los mejores momentos de la franquicia
Lo malo
  • Un mundo genérico con poco que hacer
  • La exploración es bastante pobre
  • Mapas planos y sin personalidad
  • Viajar puede ser tedioso y predecible
Veredicto

Sonic Frontiers se siente como un interesante experimento de dudosos resultados que, por momentos, brilla a pesar de sí mismo. Su masivo mundo no será suficiente para impresionar a cualquiera, pues a pesar de las apariencias no hay tanto que hacer. Sonic Frontiers también es un ejemplo de lo que sucede cuando los desarrolladores siguen las modas para explotar la nostalgia en lugar de respetar y reinventar una querida franquicia de la que, a ojos de muchos, ya no existen mas que los restos.

ANUNCIO

Más reseñas