Reseña: Samsung Odyssey G5 – ¿Vale la pena el gaming y el entretenimiento de alto nivel?

| 1 de junio de 2021
¿Ideal para las consolas de nueva generación o para la PC Master Race?

A la hora de elegir un monitor siempre debe existir la pregunta: ¿para qué lo necesito? Esto puede definir gran parte de nuestras necesidades y de nuestras opciones. En el caso del Samsung Odyssey G5 la pregunta también es ¿necesito gaming y entretenimiento de alto nivel? Pero la respuesta tal vez no va de la mano con lo que parece de primera mano.

Este tiene un panel VA de 27″ con un arreglo curvo de 1000R y resolución 2K a 144Hz de frecuencia de actualización. Un estándar en los monitores para gaming que también se permite otro tipo de funciones por su cada vez mejor reproducción de color con el mínimo tiempo de respuesta posible, en este caso 1ms (de registro de señal).

Se trata de un gran dispositivo en el área gaming, sobre todo porque su precio compite seriamente con otros monitores que prometen y ofrecen lo mismo, pero con el agregado de su construcción curva y de tener un display producido por Samsung, que es líder en paneles curvos en todo el mundo.

Asimismo, pareciera que su diseño y sus cualidades en el uso están destinadas hacia el entretenimiento, porque en videojuegos su rendimiento se ve mermado por algunos puntos muy concretos… aunque esta situación también se presenta a la hora de reproducir contenido multimedia. Esta especie de híbrido se conflictúa a la hora de trabajar y se queda a medias… aunque no del todo. Una especie de aventura agridulce que casi todo el tiempo parece ser dulce, pero al mirarla de cerca no es como se esperaba.

¿Vale la pena la serie Odyssey de Samsung? | Fuente: Samsung

Gaming de alta velocidad y poco más

A pesar de esta extraña sensación que da de ser óptimo para contenido multimedia, la serie Odyssey de Samsung está enfocada en su desempeño para videojuegos. Es por ello que antes que priorizar un panel mucho mejor en reproducción de color tenemos uno que es veloz y preciso a la hora de rasterizar.

Y eso se puede sentir cuando la configuración está optimizada para 144 Hz. Es fluido y es preciso, o al menos lo es hasta que la carga sobre el monitor se vuelve más demandante. Podemos encontrar cierto tearing y saltos de imagen, sobre todo cuando se trata de juegos que requieren tasas estables de FPS, como CS:GO, Valorant o COD. Sin embargo, la experiencia en la frecuencia de actualización es agradable a los ojos y se nota la facilidad para acceder a los bordes de la pantalla gracias a la curvatura de 1000R, que supera al estándar de 1800R de la mayoría de paneles curvos.

El problema es que a pesar de que la reproducción de color no sufre mucho, lo que sí sufre es su rango de contraste, que lo hace perder zonas claras con facilidad, mientras que los negros son profundos y bastante naturales.

Si bien esto en contenido multimedia es ideal, en especial cuando se usan pantallas en ambientes oscuros o con cierto diseño de luces para priorizar la fuente de imagen, en el gaming no es una cualidad que se busque en un monitor que todo el tiempo tiene que ser capaz de reproducir contrastes como si se tratara de una imagen a blanco y negro.

Sacrificar precisión de color solo se hace pensando en ganar velocidad, contraste e iluminación, pero en este caso parece que se avanza en un aspecto, que es la estabilidad a velocidades altas, pero la falta de precisión de imagen y de negros y claros.

La uniformidad de estos negros es completamente inestable y poco consistente en todas las áreas del display. Del centro a los extremos se pueden notar halos considerables si tenemos áreas de contraste alto; a esto se le suma su curva, que hace que la visión horizontal pierda poco a poco iluminación y, con ello, nuevamente haya inconsistencias en color y luminosidad.

Finalmente, el diseño de su cuerpo es limitado y no permite cambios respecto a altura o rotación. Lo único que se puede ajustar es el ángulo de la pantalla en vertical, pero tampoco lo suficiente para considerarla un punto fuerte de este modelo, porque estos cambios de postura sí se encuentran en otros integrantes de la familia Odyssey.

Bueno para el gaming casual, pero no para el tryhardeo | Fuente: RTINGS

Multimedia sí, productividad no

Los problemas que da su diseño en gaming se repiten en la reproducción multimedia. Sin embargo, no son tan notorias como sí lo son en el área que busca sobresalir. En este caso, el diseño sigue siendo débil a la hora de dar una buena visibilidad horizontal y vertical correspondidas, pero los negros que reproduce se acercan más al ideal de un panel IPS o de incluso una pantalla LED.

Por otro lado, las inconsistencias de negros se resuelven con la gran reproducción de la gama de grises, algo que definitivamente se encuentra fuera del gaming, que juega mucho más con contrastes altos y texturas de colores uniformes, propias de la forma de desarrollo visual de estos productos.

Nuevamente, la luminosidad es un problema, pero si se ajusta o se usa en un entorno que prime la pantalla y no la iluminación de la habitación este será bueno para esta tarea. Asimismo, en sus modos de alta latencia este monitor logra reproducir aún con mejor soltura su gama de colores en 10 bit, que también se combina con un HDR decente, aunque no muy destacable.

El tiempo de respuesta a 60Hz, a diferencia de los 144Hz, aumenta considerablemente a uno 7 ms (de registro de señal), pero esto no es algo que deba preocupar en lo más mínimo, teniendo en cuenta que una televisión regular tiene latencias de hasta 20 ms.

Finalmente, para crear contenido y para hacer trabajos de productividad es sinceramente un monitor que no debe ni siquiera formar parte de la conversación. Su incapacidad para mover sus posturas, además de la curva pronunciada que limita la luminosidad, sin contar con su inconsistencia de negros y la falta de ángulos claros de visión tanto vertical como horizontalmente.

Prueba de uniformidad de negros en pantalla

Lo bueno
  • Gaming a 144 Hz
  • Precio (más o menos)
  • Curvatura para eficiencia visual
Lo malo
  • Diseño limitado
  • Luminosidad
  • Inconsistencia de negros
  • Funcionamiento a 60 Hz
  • No parece tener un fin claro o concreto

Un monitor extraño pero funcional, finalmente | Fuente: Samsung

Veredicto

La gama Samsung Odyssey llegó para hacer de la marca surcoreana un participante de los displays y los monitores para gaming, un mercado y un nicho en claro crecimiento, pero con claros referentes desde hace tiempo. Es evidente que buscan acercarse a los gamers más nuevos que no tienen mucho conocimiento en el área y pueden ver en esta serie una solución accesible para sus necesidades, además de que se vende bajo diseños muy atractivos (aunque poco eficientes).

Y evidentemente lo es. Lo que tenemos aquí es un monitor para jugadores casuales y que no quieren preocuparse demasiado por la elección de un monitor o por su desempeño en un área concreta. A pesar de que parece ir dirigido al mercado de la PC y su extensa variedad de opciones, la tirada de Samsung ahora mismo se encuentra de lado de las consolas de nueva generación, que ahora mismo son capaces de reproducir videojuegos a 120FPS, superando los límites de la anterior generación.

Si quieres un monitor para un gamer dedicado y grindero, definitivamente este no es una opción. Sin embargo, si lo que buscas es facilidad de uso y algo con una buena variedad de características para entretenimiento y videojuegos desde Xbox Series X/S o PlayStation 5, este es un buen punto de inicio para comenzar tu camino ninja en el mundo de los displays y monitores. La pregunta inicial es si vale la pena el gaming y el entretenimiento de alto nivel… y la respuesta, evidentemente, es que sí, pero antes que eso se trata de un dispositivo que prioriza la comodidad del usuario.

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